Cómo escribir una escena

Cómo se escribe una escena

«Simplemente, organizar los hechos, mon ami»

Hércules Poirot / Agatha Christie

¿Cómo se escribe una escena perfecta? Estando en el lugar.

Poirot no era guionista pero su método deductivo puede ayudarte a convertir una escena corriente en una escena excelente.

Escribir una escena es como prestar una declaración de urgencia tras presenciar un crimen.

Reescribir una escena es reconstruir el crimen… si estas dispuestos a ponernos en el lugar de los personajes. Así, la declaración inicial adquiere precisión y viveza con lo que vieron, escucharon, hicieron y sintieron los personajes. Así, también evitarás uno de los errores frecuentes de guion: los personajes que flotan en la escena.

Cómo escribir una escena con el método Poirot

Cómo escribir una escena con el método Poirot

Escribe rápido, corrige luego

Debes escribir las acciones y los diálogos deprisa tal y como aparecen en la cabeza. Sin pensar en reglas gramaticales, ortográficas, de guion o morales.

Por lo general, el resultado muestra a los personajes flotando:

INT. PISO DE MARTA – NOCHE

Marta entra en casa.

PEDRO
Hola, ¿qué tal el día?

MARTA
Tranquilo, como siempre. ¿Y tú?

PEDRO
Llamó mi ex.

El fragmento superior, a pesar de su brevedad, está lleno de vaguedades (como veremos más adelante). La principal: ¿Qué está haciendo Pedro cuando Marta entra en el piso? ¿Está de pie, en medio del salón, mirando las paredes?

Ahora llega el momento de usar el método Poirot.

La reconstrucción de la escena

Cómo escribir una escena con el método Poirot

Reconstruir el crimen es el objetivo del detective. Para la reconstrucción, debe colocar un hecho sobre otro igual que uno coloca una tarjeta sobre otra para construir un castillo de naipes. Y si los hechos no encajan, si una carta tiembla, uno debe comenzar nuevamente o de lo contrario, el castillo se caerá.

Hércules Poirot / Agatha Christie

Un guion viene a ser lo mismo. Colocamos una escena sobre otra (la anterior) para construir un castillo de palabras. Una escena que tiemble puede acabar, sino con la historia, sí con la credibilidad de la propuesta.

Para reconstruir el crimen, Poirot se coloca en el lugar de la víctima, de cada sospechoso y del criminal. Lo que viene siendo, una técnica antigua: ponerse en la piel de los personajes.

No importa si escribes un drama o una película paródica. De alguna manera, toda escena funciona con el mecanismo de un crimen premeditado: un personaje quiere algo a pesar de o contra otro personaje.

  • La madre quiere sobornar a la hija para que haga los deberes
  • El robot quiere matar a la madre del liberador de los humanos
  • Damián, después de una década alejado de su familia, regresa para el funeral del hermano gemelo. No quiere dar explicaciones a nadie sobre qué hizo ni dónde estuvo. Un esbozo inicial podría ser:

El personaje (tú) en el lugar

Tomemos la última escena como ejemplo:

INT. SALA DEL VELATORIO -DÍA

DAMIÁN entra en la sala del velatorio. Se acerca al ataúd abierto. Mira a su hermano. Parece que duerme. Da media vuelta y sale.

… Vaguedades. ¿Acaso Damián era la única persona en el velatorio? Si así fuera, conviene aclararlo. ¿Cómo vestimos la escena?

Mira con ojos de Damián.

Es lo que haría Poirot. Imagina, si lo prefieres, que Damián es el personaje de un videojuego que manejas en primera persona. O quizás te sientas cómodo con un pequeño y pausado relato en primera persona:

Cómo escribir una escena con el método Poirot

Acabo de llegar del aeropuerto. Con mi mochila. Mi pinta de guiri. Mis barbas. Camino por el pasillo del tanatorio que conduce al velatorio. Reconozco algunas caras. Amigos míos y de mi hermano. Tíos. Primos lejanos. Me miran. Mi tío… no recuerdo ahora su nombre… me para, me abraza, me habla, pero no estoy atento a lo que dice.

Entro en el velatorio. Es una sala pequeña. Está llena de gente. Hace calor. Hay gente que toma café. Se apartan de mí. Al fondo veo a mi madre con una mujer atractiva. Están en un sofá, frente al ataúd que no puedo ver. Una pared lo impide. Ambas están llorando. Mi padre se me acerca. Me dice que por qué vengo con estas pintas. ¿Qué le digo? Mi madre me reconoce. quiere levantarse pero no tiene fuerzas. Yo dejo la mochila en el suelo. Me acerco a mi madre no por amor. Lo hago por inercia. Me dejo abrazar. La abrazo. Por encima del hombro de mi madre que parece muy pequeña está el ataúd abierto. Mi hermano parece un muñeco. Luego, miro a la mujer atractiva. Parece desconcertada. Más tarde sabré que es la viuda de mi hermano.

El pequeño relato en primera persona de arriba aporta un ambiente, un tono, detalles… Refleja la relación del personaje con su familia.

Pueden cambiar detalles conforme a los intereses de la historia, pero la esencia está ahí: Damián llega, hay personas, interactúa con ellas, a su pesar o no. Damián no está solo en el mundo.

También puedes ponerte en lugar del personaje mucho antes. Recrear la escena en la mente antes de abordar la escritura, como propone John August. Combinar ambos métodos. En cualquier caso, es probable que la escena resultante fuera otra:

Llevo años sin ver a mi familia. Ahora no quiero dar explicaciones de lo que hice ni donde estuve. Solo quiero ver a mi hermano. Es mejor por la noche. Cuando todos hayan salido. Antes, llamaré a mi hermana, le diré que sigo en el aeropuerto. “Aquí no queda nadie, te hemos esperado; mamá y papá están cansados”, me dice ella. Los veo salir. Ellos no me ven.

Las palabras de arriba tienen como consecuencia una escena diferente:

INT. SALA DEL VELATORIO -DÍA NOCHE

La sala está a oscuras. Una EMPLEADA DEL TANATORIO abre la puerta, entra y enciende la luz. A continuación entra DAMIÁN.

La sala es pequeña. Hay una mesa con retos de pastas y café.

DAMIÁN avanza con reparo hacia el ataúd abierto —tras una habitación acristalada—. Mira…

… Su HERMANO GEMELO parece un muñeco. Ha sido maquillado para la ocasión.

El reparo inicial de DAMIÁN desaparece. Su mirada está fija en el rostro de su hermano.

Trabajando con dos personajes

Un personaje. Dos personajes. El método Poirot funciona de la misma manera.

Escribir una escena con el método Poirot

Recuperemos como ejemplo la primera escena:

INT. PISO DE MARTA – NOCHE

Marta entra en casa.

PEDRO
Hola, ¿qué tal el día?

MARTA
Tranquilo, como siempre. ¿Y tú?

PEDRO
Me ha llamado mi ex. Dice que tiene algo que darme pero no me ha dicho que es.

MARTA
¿Y qué le has dicho?

Para reconstruir la escena conviene:

Mirar con los ojos de Marta.

Mirar con los ojos de Pedro.

De nuevo, debes emplear una recreación mental o escribir un pequeño relato o combinar los métodos.

Puedes moverte por tu casa si te hace sentir más cómodo. Así estarás más cerca de los actores que de los escritores. Esto conviene a un guionista.

Llego a casa tarde, cansada, de noche. He pasado horas sirviendo hamburguesas con patatas fritas. Al entrar encuentro las luces apagadas. La tele está encendida. Pedro está con un videojuego. Quiero decirle: “Enciende la luz, que te vas a quedar ciego”. Y lo hago. Me hace sentir como si fuera su madre. Y esto no me gusta.

Él me responde con un “hola” sin gracia. Me pregunta por mi día pero no quiero calentarme. Le miento: “Tranquilo”.

Cierro la puerta sin girar la llave. Ya la cerraré después. Me descalzo con los pies. Me duelen los pies. Dejo los zapatos en el salón. Y el bolso en el aparador. Solo quiero darme una ducha y quitarme el día de encima.

Todo es un asco. Juego a matar zombis, pero sin ganas. Si no jugara pensaría que todo es un asco. Marta no lo sabe, pero no estoy contento conmigo mismo. Sé que ha entrado porque enciende la luz. Me molesta que me trate como a un niño. Me molesta que haya vuelto. No quiero que me pregunta si he buscado trabajo o no. Sus preguntas me parecen reproches. Hay otra cosa: ha llamado mi ex. Me siento culpable. Todavía pienso en ella. Pero mi ex no me conviene. Temo que vuelva a llamar delante de Marta. Quiero que ella lo sepa.

¿Por qué me dice lo de su ex? ¿Está esperando mi aprobación para ir a verla o qué?

La escena reconstruida no será la misma… Los personajes no están en el aire… Ya no hablan por hablar.

INT. PISO DE MARTA – NOCHE

El salón está a oscuras iluminado por el televisor. PEDRO está hundido en el chaiselongue jugando a Fortnite. La luz se enciende.

MARTA está junto al interruptor. Acaba de entrar. Deja el bolso en el aparador.

MARTA (quitándose la gabardina)

Te vas a quedar ciego.

PEDRO (sin apartar la mirada del juego)

Hola.

Marta cuelga la gabardina en el perchero.

PEDRO
¡Toma! ¡Mira!

MARTA
Bueno, voy a ducharme. Necesito quitarme el día.

Se dirige al baño.

PEDRO
Ha llamado mi ex.

La frase deja a Marta clavada junto a la puerta del baño.

MARTA
¿Qué quería la loca?

Lo de “loca” no ha gustado a Pedro. Se le nota.

PEDRO
Dice que tiene algo que darme.

MARTA
Bueno, tú mismo.

Marta entra en el baño.

PEDRO
¡No pienso verla!

Pero no obtiene respuesta. Marta ha abierto la ducha.

Cuando escribes imaginándote Poirot sigues la senda de Ben Hecht, Billy Wilder o David Simon. Ellos tenían el entrenamiento de los periodistas de calle. Con sus crónicas trasladaban a los lectores a los lugares con su ambiente, el sudor y la sangre.

Imágenes: Peter Suchet en Poirot (ITV).

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Hay tareas semanales y pongo mimo en mis comentarios.

Comenzamos el 15 de octubre

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