Los personajes de la biblia de serie

Puedes vender un guion de largo con personajes planos pero cargado de acción trepidante, comedia vibrante o humor surrealista. Pero será difícil que vendas una serie con personajes poco definidos y poco originales.

Es el detective, no el caso

Pensemos en las series de investigación criminal. Los asesinatos no son muy diferentes entre una serie y otra. El culpable es zurdo o fue el primero en llegar a la escena del crimen o cae en una trampa.

Estos casos no interesan tanto como los investigadores: amamos a Sherlock, a Monk, a Luther, a Colombo, a Cormoran Strike, a Jessica Fletcher…

Conocemos bien al Sherlock de Cumberbatch o la señora Fletcher, pero apenas a los detectives de las películas.

El crimen ocupa la mayor parte de la duración de una película o un capítulo de serie. Pero en una serie descubrimos episodio a episodio cómo es el investigador criminal.

La importancia de los personajes es tanta que un CONCEPTO quizá poco original como «el día a día de una familia corriente» gana con personajes redondos y originales.

Redacción escueta, redacción literaria de personajes

En una BIBLIA DE SERIE, los personajes principales ocupan por lo general una página cada uno. Los personajes secundarios media página o menos.

Hay un estilo de redacción escueto y otro literario. 

Un ejemplo de ESTILO ESCUETO de redacción:

IGNACIO QUESADA Sevillano, pero no sigue las tradiciones. Contable en el Ayuntamiento de Sevilla. 50 años. 

Característica dominante: seriedad.  

Otros rasgos: familiar; conservador para unas cosas, moderno para otras; no soporta la algarabía. 

Frase favorita: “Si no se puede, no se puede”. 

A sus cincuenta años, Ignacio Santiago deja su puesto como contable para ser bajista de un grupo que ameniza bodas y fiestas de pueblos.

Etc.

Ejemplo ficticio

Un ejemplo de ESTILO LITERARIO de redacción:

Ignacio Quesada (50 años)

Es un sevillano serio al que no le gustan la Semana Santa ni la Feria de Abril. Celebraciones que no puede eludir para su desazón al trabajar en pleno centro de Sevilla como contable del Ayuntamiento.

Para muchos, Ignacio es un sieso. Pocos conocen su sueño: ser bajista en un grupo musical.

Etc.

El estilo literario es el que recomiendo: resulta agradable de leer.

El personaje de ficción: Alonso Entrerríos

Nacho Fresneda in El ministerio del tiempo (2015)
Alonso Entrerríos. El Ministerio del Tiempo.

Un ejemplo de ESTILO LITERARIO es la descripción de Alonso Entrerríos (El Ministerio del Tiempo) escrita por Pablo y Javier Olivares [Nota: los corchetes no pertenecen al texto original: sirven como referencia para comentar el texto].

[1] Alonso Entrerríos (40 años que aparentan ser más)

[2] Tercio de Sicilia y Flandes. Nacido en el siglo XVI, treinta y pico, pero aparenta muchos más (se envejecía muy mal en el Siglo de Oro). Puede ser violento, ha visto salvajadas, ha participado en algunas. Tal vez en demasiadas.

[3] Castellano, enjuto, escueto. Poco comunicativo: le asusta lo que ve de “su” futuro, le sobrepasa, pero nunca lo mostrará. Militar: interesado por las armas de cada periodo. Casado y con un hijo, al que no debe volver a ver. Aunque ganas no le faltan. Dado por muerto en su época, verá como su esposa vuelve a casarse con otro hombre, que le dará la mala vida… Algo que Alonso no puede soportar.

[4] Alonso tiene unos valores antiguos. Pero eso tiene su lado bueno: es un hombre de honor. Un patriota que daría su vida por la causa. Como dice su superior, Salvador: “Si este país fuera tan noble como Alonso y tan avanzado como Amelia, otro gallo nos habría cantado”. 

[5] En el Ministerio le llaman Alatriste… Él no sabe quién es ése ni porque le llaman así, hasta que le explican que es un personaje de ficción. Alonso no lo es. Es el soldado perfecto. Si le pones delante de un marine, sin más armas que sus manos y un cuchillo, el marine no le dura ni dos minutos. Experto tirador, practica con las armas modernas (le apasiona descubrirlas). Algo que en el Ministerio le facilitan, porque es el hombre de acción del comando. El estratega militar. Porque en el comando, manda Amelia… hasta que la situación requiere de la fuerza. Ahí, es Alonso quien manda.

[6] Le cuesta mucho adaptarse a las costumbres del siglo XXI. No soporta, por ejemplo, recibir órdenes de una mujer. Pero si hay algo que entiende Alonso es de disciplina y escalas de mando. Y, también, de la gratitud que le debe al Ministerio: le salvó la vida antes de ser ejecutado por dar una paliza de muerte a un superior que pretendió humillarle en público castigándole con una vara. Y Alonso entiende de escala de mando… pero siempre que no se humille a un hombre. Y más como él, que siempre se ha jugado la vida por la patria y, a veces, por órdenes de capitanes que no exponían su vida como los soldados que mandaban al campo de batalla.

[7] Pero además, Alonso es listo (más que inteligente), un superviviente. Y pronto se da cuenta de que en el Ministerio no se permiten actitudes sexistas. En él, se venga de la época que se venga, todos tiene que asumir los avances de los tiempos.

El Ministerio del Tiempo, Pablo y Javier Olivares

Edición Setenta Teclas

El texto ocupa una página en Word y poco más escritas a un espacio. Analicemos el contenido de cada párrafo:

[1] Nombre y edad.

Y en este caso, la que aparenta. Esto último nos dice que Alonso es un hombre curtido y pertenece a una época en la se envejecía pronto.

[2] Profesión, cuándo nació, y el rasgo dominante: 

«Puede ser violento, ha visto salvajadas, ha participado en algunas». 

No es corriente indicar la fecha de nacimiento en una BIBLIA porque se sobreentiende que el personaje pertenece a la época de la trama. En El Ministerio del Tiempo la fecha de nacimiento es IMPORTANTE. Los protagonistas pertenecen a épocas distintas y llegan al presente con los conocimientos limitados a su tiempo, sus costumbres y prejuicios.

El remate del párrafo da cuerpo al personaje:

«Tal vez en demasiadas».

Es una observación que expone qué cansado está Alonso de ver derramar sangre.

[3] Este párrafo está repleto de información:

  • Su origen: castellano. (En la serie, sevillano). Un detalle no necesario en una BIBLIA a no ser que marque al personaje. En este caso importa. Un castellano del siglo XVI es muy diferente de una joven de la burguesía catalana del siglo XIX como Amelia.
  • Físico: enjuto. 
    • Indicar el físico no es necesario, a no ser condicione la vida y la personalidad del protagonista. Por ejemplo, la estatura para Tyrion Lannister o la cara quemada de Sandor Clegane, Perro (Juego de Tronos). 

También conviene indicar si el personaje tiene una enfermedad o una discapacidad que afecte a su forma de ser: como la cojera de Gregory House (House) o la parálisis cerebral del hijo de Walter White.

En este caso, Pablo y Javier Olivares usan una palabra arcaica (enjuto) como guiño al lector o lectora de guion.

  • Otros rasgos de carácter: escueto y poco comunicativo.
  • Profesión: (repite) militar.
  • Estado civil e hijos: casado y con un hijo.  A continuación, se añade cómo pertenecer al Ministerio acabará con su vida familiar.

[4] Valores morales: antiguos, honor, patriota. Estos rasgos que podrían ser considerados negativos por algún lector o lectora, se matizan a continuación:

«Como dice su superior, Salvador: “Si este país fuera tan noble como Alonso y tan avanzado como Amelia, otro gallo nos habría cantado”» . 

[5] Sus habilidades: lucha cuerpo a cuerpo, experto en armas, etc. 

[6] Su choque con las costumbres del presente y su lealtad con el Ministerio. Para los guionistas es importante remarcar el sentido del honor de Alonso.

[7] Su evolución: acaba aceptando las costumbres modernas.

Alonso es uno de los dos personajes de El Ministerio del Tiempo cuyo físico intuimos (envejecido y enjuto). El otro personaje es Angustias, descrita a través de referencias (el subrayado es propio y no pertenece a la biblia de El Ministerio del Tiempo):

Angustias Vázquez (55 años)

Secretaria administrativa. Era secretaria en los años cincuenta y lo sigue siendo ahora. Se casó con un funcionario del Ministerio (…).

Referencias: Una versión castiza de Phyllis, de Life on Mars.

El Ministerio del Tiempo, Pablo y Javier Olivares

Noreen Kershaw in Life on Mars (2006)
Phyllis ( Noreen Kershaw). Life on Mars
Angustias (Francesca Piñón). El Ministerio del Tiempo.

Hay BIBLIAS que incluyen fotos de actores y actrices a modo de propuesta. Aunque esto no es necesario. Sí estaría bien incluir bocetos en proyectos de fantasía o de animación.

Mi experiencia personal: prefiero que el texto hable por sí mismo. Las fotografías pueden condicionar la visión de los directivos. Si uno de los actores propuestos no cae en gracia quizá el proyecto pierda gracia.

La propuesta de Pablo y Javier Olivares es un modelo a seguir, pero todos los apartados no son necesarios. Los párrafos [6] y [7] son específicos de este personaje. Los guionistas se adelantan a una posible duda del lector o lectora: Este hombre, ¿cómo se adapta al siglo XXI?

Es importante ADELANTARSE a las dudas del lector o lectora. Puedes hacerlo dejando reposar el trabajo un tiempo, pero rara vez podemos permitirnos esto. O puedes pasar el texto a un amigo o familiar familiar para que plantee dudas. 

¿Cuántos personajes necesito?

Una película puede funcionar con un único personaje (127 horas, Gravity, Buried, Cuando todo está perdido…) ¿Podría un personaje sostener una serie de 13 capítulos? Podrías intentarlo, pero me temo que no.

Un único personaje puede como mucho sostener un capítulo. Por ejemplo, el capítulo en el que Walter White (Breaking Bad) intenta atrapar una mosca para mantener el laboratorio aséptico. 

La mosca. Breaking Bad.

El protagonista de El último hombre en la Tierra está solo durante el primer capítulo. Busca a otros supervivientes de la catástrofe. Hace cosas estúpidas.  Nos reímos. Sufre de soledad. Intenta suicidarse.

Will Forte el guionista y actor de El último hombre… sabe que el público no puede soportar mucho el dolor del protagonista… Y una chica aparece en el capítulo 2. Así nacen los conflictos.

Hasta ahora, toda serie necesita al menos dos personajes para que uno vaya contra el otro:

  • Son enemigos y buscan el mismo objetivo. Esto se explica por sí mismo.
  • Son pareja o compañeros de piso o trabajo, y tienen rasgos o modos de entender la vida distintos. (Veremos más abajo cómo montar estos personajes).

Cuando las historias tratan temas que afectan a un grupo o colectivo tenemos que reparar en unos pocos como representantes.

Matt Jamison (Christopher Eccleston). Leftovers.

En Leftovers desaparecen millones de personas, pero el guion se centra en unos pocos supervivientes de una pequeña comunidad. Cada personaje representa una actitud y un modo de vivir tras el incidente.

El carácter de los personajes 

Es fácil imaginar parejas de personajes opuestos: ordenado-desordenado, creyente-ateo, inteligente-estúpido, etc. 

Pero entre personajes suele haber más puntos de fricción. Para descubrir estos puntos podemos:

  • Dibujar un triángulo por cada personaje (una propuesta de Eliseo Altunaga).
  • Añadir en cada vértice una característica. 

Por ejemplo, imaginemos los triángulos de personalidad del matrimonio Simpson:

Homer y Marge son más complejos que lo indicado en los triángulos. Las figuras solo nos sirven para saber por qué chocarán a menudo. Ahora mismo recordaremos capítulos que funcionan porque estas pocas características están enfrentadas.  

Otro ejemplo: el triángulo de los protagonistas de la primera temporada de True Detective:

El ateísmo de Rusty choca con la fe de Marty. La hipocresía de este fomenta el pesimismo de Rusty. El cerebro de uno choca contra la visceralidad del otro.

Si no tenemos claro los personajes, usemos los triángulos como orientación. Si no hay elementos de choque, ¡inventemos!

Duplicar un personaje: la excepción

Podemos crear triángulos donde los personajes tengan las mismas características. En este caso, la duplicidad de personajes tiene un sentido: crear incomodidad al protagonista. Por ejemplo: 

  • El ególatra y pomposo Frasier se siente amenazado por su hermano Niles (aún más pomposo).
  • Bart Simpson lleva mal que haya un niño más guay en la escuela (un argumento recurrente en Los Simpsons).
  • Sherlock considera que su hermano Mycroft es su némesis. Ambos presumen de su inteligencia superior.  

Los personajes similares tienen sentido en la comedia, y solo cuando uno se enfrenta a otro. Por ejemplo, si dos detectives huraños no trabajan juntos, estamos malgastando a los personajes.  

Los personajes de la comedia

Todas las comedias comparte una característica. No importa si es sofisticada como The Good Place, costumbrista como Aída, trata de una familia como Modern Family o ambientada en un centro de trabajo como The Office. 

¿Qué característica es?

Los personajes son perdedores. En algunas series, parece evidente: Aída, Shameless, Glow, Aquí no hay quien viva, Mom… Sus protagonistas apenas cuentan con recursos económicos. La supervivencia forma parte de las tramas. 

Los Simpsons destacan entre los perdedores, quizá porque es una serie animada. Los planes de enriquecimiento de Homer y Marge nunca funcionan. Los personajes acaban como empezaron.

Pero no importa si el protagonista tiene éxito económico y profesional como Frasier. Al psiquiatra de Seattle se le tuercen los planes; sus relaciones amorosas son un desastre; se siente amenazado por su hermano y agobiado por vivir con su padre. 

Estos perdedores se dividen en unos estereotipos que funcionan desde la Comedia del Arte hasta Modern Family. 

  • La persona corriente: es el personaje que podríamos considerar “normal”. Representa al público en la serie. Con frecuencia se siente fuera de lugar, lo que lo vuelve cínico. Piensa en Lisa Simpson o Leonard Hofstadter (The Big Bang Theory).
  • El inocente: un persona que no entiende la realidad o la interpreta a su manera porque tiene poco seso como Joey (Friends); ha tenido problemas con las drogas como Luisma (Aida) o es un adolescente con el pavo como Luke Dunphy (Modern Family). También puede ser una persona brillante en su trabajo, pero torpe en las cosas mundanas como Sheldon Cooper.
  • El gracioso: es un personaje seguro de sí mismo, se considera el alma de la fiesta aunque no lo sea. Lo más probable es que sus chistes sean malos. Es Howard Wolowitz (The Big Bang Theory) y Chandler (Friends).

La persona corriente, el inocente, el controlador, y el gracioso son los estereotipos principales. Otros son el neurótico, el cascarrabias, el pedante…

Piensa en un vicio, un pecado o un defecto humano, y ahí tienes un personaje. Pero, por lo general, los personajes de las comedias contemporáneas mezclan distintos caracteres: Sheldon Cooper es inocente, controlador y pedante…

En cualquier caso, todos estos personajes chocan entre ellos, pero sobre todo, con la realidad.

Si armamos una comedia de situación, busquemos un entorno poco explorado, y definamos los estereotipos de manera que el lector o lectora los identifique, pero que vea a los personajes con entidad propia.

Cuando los personajes de la comedia están bien definidos, no necesitamos argumentos complicados. Un ejemplo: algo tan sencillo como “dos tipos subiendo un mueble por una escalera”, adquiere otro color cuando esos personajes son Leonard y Sheldon (The Big Bang Theory). De pronto, esa trama banal, nos interesa muchísimo.

Los personajes del drama

Los personajes del drama no son diferentes de los personajes de la comedia. El drama tiene personajes controladores, bufones y estúpidos… pero sus rasgos dominantes no caen en la parodia.

Actualmente, tan solo el drama histórico sobrevive en la parrilla. 

El drama puro ha sido sustituido por la dramedia. En este género, el protagonista o la protagonista sostiene el peso de las escenas cómicas y dramáticas. 

Es importante destacar que el protagonista del drama no es quien lo sufre de manera pasiva sino quien se opone a las circunstancias; el que busca soluciones o quiere establecer el orden en el caos. 

Por ejemplo, la protagonista de El cuento de la criada es June. Ella intenta controlar la situación y escapar. Por el contrario, Janine, aunque mutilada como castigo, acepta la situación porque es «la voluntad de Dios».

El héroe o heroína del drama es ante todo, rebelde. 

Lo que quieren los personajes

Puede que tengamos claro quiénes son nuestros protagonistas, pero ¿los conocemos? ¿Sabemos qué quieren? 

Un personaje que no quiere nada, no puede ser protagonista. 

Puede ayudarnos, como primer paso, un mapa mental o este cuadrito:

No es necesario que un personaje tenga una gran ambición como conquistar el mundo o ser estrella del pop. Un objetivo/deseo puede ser vivir tranquilo o ir tirando o conseguir pareja… El deseo puede abarcar una o varias temporadas o puede ser un deseo concreto cada capítulo.

Lo importante es el personaje tenga intereses o deseos que puedan ser cuestionados o amenazados por otros. 

En el caso de una serie de episodios no continuados (autoconclusivos) no es necesario saber cómo acaba la historia de cada uno. En estas series, lo importante es que al final de cada capítulo el crimen se resuelva o el paciente se salve.

Sí necesitamos saber cómo acaban las historias de series con episodios continuados: Los Soprano, Lost, Leftovers, Broadchurch, Manhunt, etc. 

En el DOCUMENTO de Violetas, la guionista Laura Muñoz y yo nos atrevimos a incluir este cuadrito sobre el piloto: 

QuiénQué quiereQué hace para conseguirloCómo acaba
Emma, funcionaria de prisiones.Ayudar a Julia.Se enfrenta a la directora de la prisión, busca un acercamiento con la madre y procura que la estancia de la joven en prisión sea lo menos dura posible.Llega demasiado tarde. Desencantada, abandona la prisión.
Julia, joven reclusa.Que su madre la visite.Escribe una carta.Destrozada porque la madre no la perdona.
Álvaro, abogado.Redimirse por su conducta pasada con Emma.Trabaja el caso de JuliaRetoma la amistad con Emma.

No es un cuadro de uso corriente. Pero, como dije en la primera lección: no hay un formato estándar de DOCUMENTO. Cabe la invención. A nosotros nos funcionó.

El nombre de los personajes

Nombres que suenan parecido

Aunque parezca una tontería, evitemos nombres que suenan parecido. 

Hay películas donde la confusión tiene sentido. Por ejemplo: El gran Lebowski (guion de los hermanos Coen) trata de dos hombres confundidos porque comparten nombre y apellidos: Jeffrey Lebowski.

En las series de televisión esta confusión es rara. Si no queremos despistar al público, evitemos estas combinaciones (por experiencia propia): 

  • Javier – Daniel – Andrés. 
  • Ana – Diana. 
  • Sara – Mara – Laura
  • Lola – Laura.
  • Jaime – Javier – Jorge

El nombre debe adecuarse al origen, la edad y la clase social

Pensemos en algunos de los protagonistas de El Ministerio del Tiempo

  • Julián Martínez: nombre agradable al oído, como el personaje; apropiado para un niño de los 70 de clase obrera 
  • Amelia Folch: nombre poco habitual para una joven de 20 años del siglo XXI, pero apropiado para una del siglo XIX. Amelia comparte nombre con la famosa aviadora desaparecida. Ambas mujeres son adelantadas a su tiempo. 
  • Alonso Entrerríos: nombre sonoro, que impone, perfecto para un militar del siglo XVI. Parece sacado de una novela de aventuras… como Alatriste.
  • Pacino: un apodo apropiado para un aficionado al cine de los 70 (la época del personaje) que además es policía. (Al Pacino interpreta a un policía en Sérpico, film de 1973). 
  • Angustias: nombre apropiado para una mujer sencilla del siglo XIX. 
  • Salvador: nombre apropiado para un niño nacido en los 50. Apropiado para un personaje que es el muro de contención entre sus agentes y los poderes que quieren controlar el Ministerio.

Si no queremos confundir al público, evitemos estas combinaciones (por experiencia propia): 

Un personaje puede ser llamado de distintas maneras —como en la vida misma—. Cada nombre lo define ante los demás. Por ejemplo, Sheldon Cooper es doctor Cooper para sus colegas y superiores; Sheldon para los amigos; y Shelly para su madre.

El status social, la fortuna económica

Sabemos que el dinero condiciona la vida y el humor, pero no tenemos por qué indicar cuánto ganan los personajes. 

Si la economía familiar o personal influye en la historia o identifica al personaje, sí conviene decirlo. 

Una forma indirecta, y elegante, es indicar qué penurias supone no tener dinero o qué privilegios o beneficios el tenerlo. Por ejemplo, en el DOCUMENTO de Breaking Bad se dice de Walter White:

En su tiempo libre, intenta limpiar los coches de sus desagradables estudiantes en una gasolinera local, una tarea que siempre hace mal por su ira cada vez mayor.

Breaking Bad, Vince Gilligan.

De esta manera, Gilligan indica que el profesor White tiene apuros económicos. 

La profesión de los personajes

Hay series de profesiones: de médicos, de policías, de abogados, etc. Aquí no tenemos duda de que el puesto de cada uno influye en la trama: una es abogada, otro recepcionista, otro detective, etc.

Pero si desarrollamos una comedia de situación sobre una familia, y todo transcurre en el salón, aún así, necesitamos saber la profesión de cada uno. No puede ser cualquiera.

La profesión del personaje condiciona su forma de ver la vida, sus horarios, las anécdotas que trae a casa, etc. Una profesión lo hará más creíble, aunque no lleguemos a verlo ejerciendo.


Esto te sonará: terminas un guion y tienes dudas sobre si funciona o no. Buscas respuestas en manuales de guion y encuentras que… todo lo que has escrito está mal.

Olvida los dogmas de guion

No hay reglas inamovibles. Un recurso erróneo en un guion puede ser un recurso necesario e incluso genial en otro. 

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