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Lynch: suspense y sorpresa

Ser un genio no significa que estés obligado a romper las reglas.

Incluso puedes utilizar recursos clásicos a favor de tu historia. David Lynch emplea los mecanismos del y la en dos secuencias protagonizadas por niños y coches.

Suspense (capítulo 3×05)

La teoría de Hitchcock la conocemos: dos jugadores de ajedrez; debajo de la mesa, una bomba con una cuenta atrás. ¿Por qué no mata Lynch al niño? Sigue el consejo de Hitchcock: si sometes al público a una fuerte tensión, dale un premio, salva a los personajes de la bomba. Conocemos al pequeño del capítulo anterior. Sabemos que mira lo que pasa en la calle mientras que su madre se droga. Lynch ha creado un vínculo con este niño y no quiere disgustar al público con una muerte que hubiera sido tan efectista como gratuita.

Sorpresa (capítulo 3×06)

La sorpresa como recurso narrativo no necesita explicación. Lynch recurre a un niño y un coche… aunque será la sorpresa no lo será tanto…

David Lynch coloca el coche antes de que el niño cruce el paso cebra. Aunque el niño y la madre corran y Richard Hornet corre, David Lynch demora el resultado mostrando varias veces y en paralelo las imágenes del coche y el niño. Aquí, más que sorpresa, Lynch expone un final tan trágico como inevitable (premisa aristotélica).
La muerte del niño no es gratuita. Tras ella, Richard huye con desesperación y violencia de Twin Peaks.
La muerte del primer niño por la bomba no hubiera conducido a nada. De hecho, la explosión no conduce a nada, pero Lynch quería recoger lo que había sembrado: no dejar ni un cabo suelto, y la detona colocando como víctimas a vulgares ladrones de coches.


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Publicado en Cómo escribir

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