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La personalidad de los personajes en los diálogos

Melisandre y Robert Baratheon. Juego de Tronos. La voz de los personajes

La personalidad de los personajes debe estar en cada línea de diálogo. Como guionista debes desaparecer. No es tu trabajo demostrar cuánto han estudiado, leído y reflexionado sobre esto y aquello.

Una pregunta como «¿A cuántos hombres has matado?» deberá ser respondida por cada personaje según como es.

Tres ejemplos nos valen para demostrarlo.

Jaime Lannister: la falsa modestia

Cuando responde intenta que no se le escape la sonrisa, pero no puede evitarlo. Se vanagloria como guerrero.

La bruja roja: la metáfora

Melisandre derrama sangre cuando lo cree oportuno, pero habla con corrección. En este caso emplea la metáfora. No da un número, pero remarca su habilidad para matar.

Richard Harrow: las cuentas del soldado

Harrow da una respuesta precisa. No lo hace por vanagloria. Es un soldado dentro y fuera del campo de batalla. Cuenta las bajas como aprendió durante la guerra. Un enemigo muerto, un enemigo menos del que preocuparse en el campo de batalla.

En estos diálogos, los guionistas han desaparecido. No hay citas célebres; no hay poemas; no hay filosofía sobre la vida y la muerte ni divagaciones éticas. Solo los personajes tal como son.

¿Acaso no puedes tener personajes pedantes? ¡Claro! Pero la pedantería será de los personajes no tuya. Y no formará la columna vertebral de la historia.

Frasier y su hermano Niles son pedantes, pero no estamos interesados en sus conversaciones sobre arte y música. Queremos ver cómo se enfrentan al mundo real cuando salen de sus burbujas.

Realmente, si quieres ser brillante… deja que el personaje hable. Hazte invisible.

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Publicado en Cómo escribir