Nadie hablará de los «haters» muertos

Los autores de novelas por entregas tenían detractores. Estos descontentos son hoy conocidos como haters. Extranjerismo que condensa la frase: persona sin talento con demasiado tiempo para ensañarse contra aquello que odia, envidia, le resulta provocador, etc.

La novela por entregas El retrato de Dorian Gray nació autocensurada por Oscar Wilde. Pero esto no evitó la indignación de una parte de los lectores. Estos se tomaron su tiempo en redactar extensas cartas para quejarse por la inmoralidad del protagonista. Oscar Wilde respondió a todas las cartas.

Los nuevos detractores no escriben cartas. Usan las redes sociales. Apenas emplean uno o dos tuits para despotricar contra una película o serie porque no le complació esto o aquello. No hay en estos tuits crítica constructiva: solo mala baba.

Resulta difícil a un guionista no replicar a quien de manera gratuita y con saña ataca una producción que ha tardado meses o años en tomar forma. Es el impulso de un padre y una madre por defender a su hijo. Un impulso que se quisiera controlar porque es un desgaste físico y mental, y una pérdida de tiempo. Eres tan vulnerable como el autor de una función escolar ante los padres. Pero al final hay premio…

Nadie recuerda a los haters

Nadie recuerda a los detractores de Wilde. Solo sabemos que les escandalizó Dorian Grey. Grábatelo: nadie hablará de los haters cuando estén muertos.

El odio a nuestras obras se desvanecerá antes que nuestros trabajos, por modestos que sean estos.

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