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‘Falso culpable’ y el problema de la realidad

No me cansaré de decir que como espectador y como escritor quiero historias llenas de verdad (que no quiere decir que sean verdaderas). También sé que si nos aferramos a una historia real podemos tener un obstáculo para crear ficción.

En esta entrada veremos cómo Falso culpable —basada en hechos reales— intenta superar el obstáculo de la realidad.

Cuando la realidad no es creíble

Siempre me he preguntado cómo mostraría en una película el timo de los billetes negros sin retratar a las víctimas como perfectos imbéciles. ¿Conocéis el timo? Unos tipos que supuestamente vienen de una república africana, que apenas hablan español, dicen tener un líquido que convierte cartulina negra en billetes de 500 euros. Las víctimas suelen ser empresarios adinerados. (¿Por qué pocos han denunciado los hechos? Porque temen represalias como presuntos defraudadores a Hacienda, pero sobre todo, porque temen ser tomados por idiotas).

El argumento de Falso culpable

Falso culpable tiene un argumento difícil de creer: Henry Fonda es un buen hombre que acude a un banco a pedir un préstamo. En cuanto cruza la puerta, los empleados lo confunden con un tipo que les atracó la semana pasada. ¡Los testigos están ciegos?

La lógica nos dice que si Fonda fuera el atracador no daría sus datos personales a la cajera para que lo detenga la policía en su casa. ¡Pero es un hecho real! Eso pasó, nos dice Hitchcock.

Fonda es puesto en libertad con cargos y busca a unos testigos para que confirmen que estuvo con ellos durante el primera atraco; sin embargo, todos los testigos están muertos.

Alfred Hitchcock en ‘Falso culpable’.

Para que el espectador pueda tragarse esta rocambolesca historia, Hitchcock hace una breve aparición al principio:

HITCHCOCK
Les habla Alfred Hitchcock. En otras ocasiones,
les he ofrecido muchas clases de películas de
suspense. Pero esta vez quiero mostrarles una
diferente.  La diferencia está en que ésta es
una historia verídica. Cada una de las palabras
es verdad. Sin embargo, contiene más elementos
extraños que cualquier película de ficción que
yo haya realizado hasta ahora

Con este discurso Hitchcock se cura en salud respecto a las críticas que pueda recibir sobre la credibilidad de la historia. Sin embargo, avisos como este o el rótulo basada en hechos reales no son suficientes para atrapar a los espectadores si las historias no están contadas de manera que atrapen al público.

Ceñirse a la realidad contra el final de Hollywood

Vera Miles —la esposa de Fonda— enloquece al enterarse de que los testigos están muertos, y acaba en un manicomio. A partir de este momento, Miles pasa a un segundo plano.

Cuando el verdadero culpable es detenido, Fonda corre al hospital para decírselo a su esposa, pero ella tiene la cabeza en otra parte. Fonda le implora que vuelva con él y con los niños, pero ella sólo repite: «Ya puedes irte».

Henry Fonda hundido ante la evasión mental de Vera Miles en ‘Falso culpable’.

Fonda, hundido, dice a la enfermera: «Supongo que esperaba un milagro».

El milagro que pide el personaje no llega; el milagro se llama abrazo, beso y lágrimas de felicidad antes de un glorioso THE END.

Es cierto que un trastorno mental no se cura de un día para otro, pero ¿quién piensa en eso cuando queda un minuto para que acabe la película?

Ceñirse a la realidad ha creado un problema a Hitchcock y a los guionistas Maxwell Anderson y Angus MacPhail, de manera que Falso culpable debe concluir la trama de la esposa con este rótulo:

Rótulo final de ‘Falso culpable’

Dos años después, Rose Balestrero salió del manicomio completamente curada. Hoy vive felizmente en Florida con Manny y sus dos hijos. Lo sucedido parece una pesadilla, pero realmente sucedió…

Podríamos considerar un error que el cierre de la trama de la esposa enajenada quede fuera de la pantalla y concluya con un simple rótulo.

No podemos negar que Falso culpable es una película honesta de Hitchcock, pero la honestidad tiene un precio.

Ahora es nuestro turno: cuando nos enfrentemos a nuestro trabajo tenemos que decidir entre la verdad o el beso.


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Publicado en La estructura del guion