Menú Cerrar

Miedos que impiden escribir de verdad

Miedos que impiden escribir

Uno quiere escribir de verdad, cosas que merezcan la pena. Pero se llena de miedos que impiden escribir. Y lo que podría haber sido algo bueno se echa a perder.

Está el miedo «sabrán como soy si escribo esto», autocensura como «pensarán que soy otra cosa». Miedos que conducen crear personajes con emociones copiadas de otras películas y que se mueven como perritos de Pávlov. Uno oculta lo que es o lo que piensa bajo una tonelada de clichés y culpa a las prisas.

«Haré daño a quienes conozco», es un hermano de los anteriores miedos. Uno cree que se quedará solo, pero eso no ocurre. Nadie es «ese que sale en tu historia».

Cuando no es el miedo a dañar es el miedo a «destrozar las expectativas ajenas». Todos dicen que «eres un crack» y tú no quieres defraudar a nadie o quizá te haces presa de un ego tan férreo que sólo te permites frases brillantes y momentos sublimes. (Frases que uno cree brillantes… pero que no lo son).

Para eludir los miedos de arriba uno adopta otros como «esto no se parece a una película de Hitchcock o de Ford o…» de quién sea. Un miedo que impide inventar fuera de la caja de Hitchcock, de Ford o de quién sea. La admiración cierra puertas creativas.

«Al público no le gustará», piensa uno y así acumula otro miedo de propina.

¿Y si después de todo funciona? Es quizá lo peor. Uno está cómodo con la rutina que hace meses o años ha establecido. La conoce. Una vida tan previsible como una tvmovie de domingo. Si las cosas funcionan… Igual esa rutina desaparece: igual haré cosas que no quiero hacer, cosas que me dan miedo… La rutina puede parecer tan placentera.

… Miedos que impiden escribir, miedos a nosotros mismos y a los demás. Miedos que contradicen lo que uno dice: «Soy un creador». No. Uno es un acumulador de miedos. Creador es quién lo pone en papel, quien hace que el miedo se convierta en musa.


Imagen: El almuerzo desnudo.

Compártelo
Publicado en Reflexiones sobre la escritura

Artículos relacionados