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Escribir una secuencia de escenas

Una secuencia de escenas desarrolla un pequeño conflicto de principio a fin. Es frecuente en «la gran persecución» o «la gran batalla». Pero podemos usar el recurso para cualquier subtrama.

En la primera temporada de Gran Hotel –creada por Ramón Campos y Gema R. Neira– hay buenos ejemplos.

Gran Hotel: la virtud y el peligro de la rapidez

Escribió un crítico que veía las series españolas reproducidas a velocidad 2x para que las escenas ganaran dinamismo. Gran Hotel no podría verse a doble velocidad: viene acelerada de fábrica.

La serie tiene la rapidez de los folletines de la época en la que se ambienta. Como guionista lo digo con cierta envidia. Balzac, Dickens o Víctor Hugo escribieron folletines. (Me vienen a la cabeza miniseries como Los miserables –con Malkovich como malo maloso– o El amo del juego –¿alguien más la recuerda?) En los folletines las cosas van rápidas. Esto es una virtud y un peligro.

  • La virtud: atrapar la atención del espectador.
  • El peligro: la propia rapidez puede crear agujeros lógicos o dramáticos.

Los espectadores perciben algunos de los agujeros, pero aceptan el juego.

Secuencias de escenas como relatos

La velocidad se consigue:

  • Eliminando las «escenas francesas». El hablar por hablar: tú me dijiste, él me dijo, la señora dijo…
  • Eliminando los tiempos muertos. “brutales elipsis”, diría un guionista que conozco.
  • Usando con generosidad las secuencias de escenas.

Cada secuencia de escenas desarrolla un pequeño conflicto de principio a fin. A continuación, otra secuencia de escenas desarrolla otro conflicto y así hasta completar un episodio. La historia de las dos doncellas rivales es un ejemplo sencillo de esto.

Doncellas rivales

ANTECEDENTES: Belén y Catalina son doncellas del hotel, están solteras y están embarazadas.(¡Qué escándalo en 1905!) La dueña del hotel quiere tener uno de los bebés para hacerlo pasar como nieto y futuro heredero.

LA SECUENCIA DE ESCENAS

Belén (de pie) va a cenar, pero la dueña del hotel requiere su presencia. Natalia, sentada.
La dueña del hotel no quiere el hijo de Belén como heredero…
… Y le ofrece ruda, una hierba abortiva: «A ninguna nos conviene que nazca ese niño».
Belén sabe que el bebé de Catalina es el nuevo bebé comprado (escenas atrás, espió a la dueña del hotel y a su hija hablando de ello). Belén se ofrece a preparar una infusión a su compañera.
A doña Ángela, la jefa, le extraña la amabilidad de Belén, la sigue y la descubre usando las hierbas.
Belén trae las tazas, pero no puede saborear el triunfo…
Doña Ángela ordena a Belén traer una servilleta limpia.
Doña Ángela tiene el tiempo justo…
… Y da el cambiazo: «Bébete este vaso, está más tibio».
Cuando Belén vuelve, toma su propia medicina…

Esta secuencia de escenas de Gran Hotel es impecable: desarrolla de principio a fin la trama del brebaje abortivo.

  • N es interrumpida por escenas menores.
  • No hay un momento de pausa.
  • No hay escenas de reflexión (¿lo hago? ¿no lo hago?)

¡Y todo ocurre el mismo día que llega la nueva doncella al hotel!

En Gran Hotel siempre hay alguien tras una cortina, tras una puerta, tras una esquina de pasillo o haciendo sus tareas (limpiando, cortando el césped…) que escucha una conversación que no debe, y a continuación, actúa: intriga, chantajea, vende la información… Es un recurso que funciona. Y, amigos y amigas, en los folletines es importante que no pare la pelota.

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Publicado en La estructura del guion