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Errores de guion habituales en trabajos de autores noveles

Y cómo corregirlos

Desde 2003 imparto talleres de guion. De entonces a hoy, he observado errores comunes en los trabajos de los estudiantes.

No está claro de qué va la historia

Demasiadas tramas, por lo general en paralelo, sin un tema común ni género definido… y que nunca llegan a un fin o concluyen de manera satisfactoria.  

Ante la confusión, conviene aparcar la historia un tiempo y retomarla con la cabeza fría. Agrupar tramas afines por género o tema y descartar las que que se aparten del tema común. Pueden inspirar Short Cuts (Carver como nexo), Magnolia (la casualidad como nexo) o Love Actually (el amor en los tiempos modernos).

Películas con tramas que no coinciden: ¿Dónde empiezan y acaban las historias?

Demasiados personajes

Hay alumnos que creen que cuantos más personajes, más animado será el guion. Escriben sobre la opresión de los trabajadores de una fábrica de metal y dan voz a los 32 operarios… sus esposas y sus hijos. Todo en 80 páginas.

Recordemos las viejas películas de catástrofes con cientos de actores con unas líneas de diálogo cada uno: ¿nos importan? (Los productores esperaban que la fama de las viejas estrellas bastaría).

Al escribir sobre una fábrica o un instituto de secundaria o la planta de urgencias de un hospital conviene tomar a un puñado de personajes que representen lo que queremos contar. Si tenemos muchos personajes, y la mayoría parecidos, toca mezclarlos.

Flashbacks y voz en off explicativos en lugar de dramáticos

Los alumnos tienen urgencia por presentar a los personajes o se sienten incapaces de desarrollar las escenas y recurren a la voz en off y el flashback más para salir del paso que con una intención dramática.

Estos recursos son útiles para los protagonistas si estos apenas tienen contacto con otros o mostrar en paralelo situaciones del pasado.

Siete maneras (correctas) de escribir flashbacks

Ocho maneras (correctas) de utilizar la voz en off

Reacciones incoherentes de los personajes

Parece que los personajes no se escuchan ni se ven los unos a los otros:

  • Un hombre con la cara sangrando llega a casa y su esposa al verlo le pregunta, con toda la calma del mundo, si quiere café y bizcocho de plátano que acaba de hacer. Él cuenta que ha tenido un accidente. Ella le dice que se siente en el sofá, que le traerá el café…  Ni dice que llamará al médico ni dice deja que te limpie la sangre.
  • Una mujer coge el teléfono y le cuentan que su cuñado —al que no conoce— ha muerto. Ella llora y grita clamando al cielo como si hubiera fallecido la madre.
  • Un avieso hombre de negocios acaba de conocer a una chica (ludópata) en un casino y esa misma noche le da un maletín con un millón de euros y le pide que vaya a comprar unas tierras…

¿Son estas reacciones normales? ¿Cómo solucionar esto? Conviene ponerse en la piel del personaje. Nosotros somos el marido, la mujer, el banquero, la ludópata, el santo y el asesino, la víctima y el verdugo… Interpretamos a los personajes para que reaccionen con coherencia. Y si sus reacciones son atípicas, tenemos que mostrar por qué.

Contar lo que va a pasar… y que pase exactamente igual

Si un personaje comenta sus planes o sus soluciones… y estos salen a pedir de boca, ¿dónde está la gracia? Para esto, mejor que no diga nada, y así puede sorprender lo que hagan.

Si los personajes cuentan sus planes, estos no tienen que salir o salir después de superar obstáculos inesperados.  Un personaje dice:

«Vamos a hacer un atraco. Será fácil. Hay un guardia que a las once va al lavabo. Un empleado que se va a tomar café. La carretera 33 apenas tiene tráfico…»

Pero luego hay cuatro guardias, dos empleados, un accidente en la carretera 33 crea un embotellamiento, etc.

Pasar de puntillas por las escenas claves

Hay alumnos que se quitan de enmedio escenas que requerirían mucho trabajo.

El protagonista huyó con el dinero de la familia. Regresa al pueblo después de 20 años, llama a la puerta… Y en la escena siguiente come paella con los padres y los hermanos. ¿Acaso entre una escena y otra no hay resentimientos, reproches, ajustes de cuentas o chantajes sentimentales?

Todos los personajes hablan igual

Un niño, una psicóloga de Harvard, un señor de 80 años, un adicto a las tecnologías… ¡Todos hablan igual! Los mismos giros lingüísticos, la misma jerga, la misma cultura popular… Hablan como el guionista.  

¿Solución? Unos personajes requerirán prestar oído a como habla cada persona; otros, documentación; otros, simplemente, ponerse en la piel del personaje (como trabajan los actores). Por supuesto, si uno de tus personajes es un aborigen de Australia o una señora de Nepal, y uno no ha estado allí… ¡hay que cambiarlo!

Los personajes hablan y se comportan como en películas del pasado

Para algunos guionistas, los niños y las niñas y los ancianos del siglo XXI se comportan como en las viejas películas: niños de once años que piden a gritos «cómprame un globo, cómprame un globo». Niñas de 13 que se ilusionan con cajas de música. Ancianos que dicen «señora, a sus pies», hablan con refranes, dicen «hija mía» cada dos por tres a quienes no son sus hijos.

Los niños y niñas de ahora tienen cachivaches tecnológicos para jugar, ¿por qué lloriquean por un globo? Los ancianos de ahora tenían veintimuchos en los 70. Quizás eran un poco hippies.

Estos errores vienen cuando el guionista ha visto muchas películas antiguas pero no presta atención al mundo que le rodea. Ver películas antiguas debe ser una placentera obligación, pero el mundo que retrata no es nuestro mundo hoy. Si un personaje de nuestro tiempo se comporta y habla a lo antiguo debe haber una razón: viene del pasado o quizá le gusta actuar teatralmente como el héroe enmascarado de V de Vendetta.

Diálogos largos, muy largos… que no llevan a ningún sitio

Los imitadores de Tarantino creen que cada personaje debe soltar una perorata de media página sobre asuntos banales. Esto rara vez funciona. Cada historia tiene a sus personajes con su forma de expresarse.

Crees que haces una película americana, pero…

Diálogos hiperbreves sin razón aparente

Los amigos del naturalismo creen que picando el diálogo —cualquier diálogo—  consiguen una obra realista, íntima… una pequeña joya, pero no. ¿Qué interés hay en diálogos como estos?

JORGE
¿Quieres café?

ANA


JORGE
¿Con leche?

ANA
Poca.

JORGE
¿Y azúcar?

Puedes crear diálogos picados, pero deben tener un sentido más que la exposición de la vida tal y como es…

Entradas forzadas en las escenas

Escenas que comienzan con muletillas: Por cierto, casualmente, qué fue de menganito, qué me dices de, pasaba por aquí…

Cómo no escribir una escena: entradas forzadas

Soluciones simplonas

Escribir guiones es, casi siempre, meter a los personajes en líos. Por esto debemos preguntarnos antes de salir de una escena:

¿Qué es lo peor que le puede pasar al personaje?

La mayoría de los alumnos de guion tiene claro esto, pero con frecuencia proponen soluciones sin chispa para salvar a los personajes:

  • El policía que detiene al protagonista es un amigo al que no ve hace 20 años. El policía lo suelta por los buenos tiempos. Esto es un fraude para las expectativas del público.
  • La chica sin dinero encuentra a un taxista amable que la lleva al aeropuerto a toda leche porque a él le gustan los finales felices.

¿En qué año estamos?

—Ellas se pasan todo el día intercambiándose emails —dice el alumno.

—¿En qué año estamos?

—¿Eh…? ¿En 198… y algo?

—¿En los 80 se enviaba la gente emails?

… Conviene tener cuidado con las historias ambientadas en décadas recientes.

El guion debe ajustarse a la tecnología, la jerga y los conocimientos de la época que retrata (que muchos recuerdan más o menos). Sin embargo, pocos repararán si existía la rueda en una historia ambientada 5000 años antes de la Era Común.


Asterix y Obelix al servicio de su majestad

Los anacronismos son aceptables en la comedia o la ciencia ficción. ¿En qué época está ambientada Asterix y Obelix al servicio de su majestad? Qué importa. Nos reímos con la parodia entre el Londres sesentero y el victoriano. Y aceptamos los artilugios fantásticos creados por Doc en el Oeste de Regreso al futuro.

Primero Sandra, luego Sara, luego Sabrina

Los personajes cuyos nombres comienzan por la misma inicial tienen la manía de ser confundidos… por el guionista. Sandra en la página 5 es Sara en la página 18… Incluso nombres que empiezan por M y por N tienen este problema.

¿Acaso no hay personajes con el mismo nombre? Muchos, pero el público los distingue en pantalla; en papel, es complicado. Por esto conviene darles un apellido o un apodo: Sandra cirujana y Sandra policía, por ejemplo.

¿Que edad tiene el personaje?

Diana está en la escuela en una escena, en la siguiente en una cama en un asilo y luego tiene un bebé en brazos en la playa. ¿Qué edad tiene en cada momento? ¿Niña, adolescente, joven-adulta? Ni siquiera intuimos cuánto tiene en el asilo. Conviene indicar en cada escena qué edad tiene así:

DIANA A LOS 15

DIANA A LOS 80

DIANA A LOS 32

También es importante amoldar el lenguaje a la edad y la época en la que está para evitar que el personaje hable a los 40 como a los 15, a no ser que el personaje no tenga la posibilidad de madurar como Forrest Gump.  

Personaje árbol

Un personaje entra en una habitación y allí está otro que no está claro qué hace

INT. CASA ANA Y PEPE -DÍA

ANA entra con su maletín de falsa piel.

ANA
Cariño, ya estoy en casa.

PEPE
¿Llamamos al chino?

¿Qué hace PEPE cuando llega ANA? ¿Ve la tele? ¿Macramé? ¿Juega con el gato? ¿O acaba de materializarse en el salón?

¿De qué vive el personaje?

Un personaje comparte piso con otros o tiene un estupendo estudio para él solo, pero no sabemos cómo lo paga. Ni una mención a su trabaja, a si recibe dinero de los padres, si le tocó la lotería, si trafica con drogas… Quizá por eso, muchos guiones tienen como protagonista a un escritor o un guionista. Es un forma tan cómoda como chapucero de quitarse el muerto de encima.  

¿Invierno o verano?

En ocasiones se cuelan en los guiones momentos como éste:

EXT. AZOTEA -DÍA

Estamos a finales de noviembre.

ANA toma el sol en bikini sobre una toalla y wasapea.

ANA
Mmm. Esto es vida, hermanita.

Podría ser si Ana está mal de la cabeza pero lo más probable es que se trate de un error. En las reescrituras, hay escenas que se mueven arriba y abajo, restos que quedan de otras parcialmente eliminadas… Así se mezclan cosas de invierno y de verano. Esto se soluciona leyendo con tranquilidad el supuesto último borrador.



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Publicado en Reflexiones sobre la escritura