Escribir guiones como Graham Greene

Días atrás mantuve una conversación con un guionista y analista de guiones. En los últimos años había analizado casi mil guiones. Le pregunté cuántos le gustaron y respondió que “pocos”.

—Muchos guionistas de ahora tienen un problema —dijo el analista de los casi mil guiones.
—¿Cuál? —dije.
—No saben escribir —dijo el analista.
—(…)
—Para ser guionista antes hay que ser escritor —me dijo.
—Pero los guionistas son escritores.
—Ya. Lo que quiero decir es que se nota cuando un guión lo ha escrito alguien que NO es escritor: los personajes no tienen profundidad; no hay atención a los detalles, se desaprovechan las situaciones…
Antes, la mayoría de los guionistas eran novelistas —dije.
—Cierto.
—Otros fueron periodistas o autores de teatro.
—¿Sabes lo que pienso? Si de joven no has querido escribir cuentos o novelas, no escribas guiones; puedes ser director o productor, pero no guionista.

Recordé que en el Hollywood clásico, la mayoría de los guionistas lo eran por accidente.

Si buceamos en la filmografía de Hitchcock, Hawks, Wyler… encontramos en los créditos de guión a una legión de novelistas famosos, escritores de novelas baratas y autores de relatos para magazines. Muchos de ellos escribieron sus mejores páginas en el cine. (Me llama la atención que Dalton Trumbo comenzara escribiendo relatos breves para VOGUE).

¿Cómo podemos escribir guiones como los de antes? ¿Guiones consistentes, con sustancia? Graham Greene nos da una pista.

Escribir guiones como Graham Greene - Orson Welles and Joseph Cotten en The Third Man (1949)

El secreto de Graham Greene

Escribió la novela El tercer hombre como paso previo al guión. Posteriormente, trabajó la adaptación con Carol Reed. En la introducción a la novela El tercer hombre relata la génesis de la misma novela y del guión:

Para mí es imposible escribir el guión de una película sin antes escribir un relato. Una película no depende sólo de una trama argumental, sino también de unos personajes, un talante y un clima, que me parecen imposibles de captar por primera vez en el insípido esbozo de un guión convencional. Se puede reproducir el efecto que se capta a través de otro medio, la novela, pero no se puede realizar el primer acto de creación en la forma de un guión. Se debe tener la seguridad de contar con más material del necesario para su aprovechamiento (aunque la novela larga normalmente tiene demasiado).


(Traducción: Barbara McShane y Javier Alfaya para la edición de EL TERCER HOMBRE de BIBLIOTEX S.L.)

Quizá el guionista moderno no quiera ser novelista, pero podría utilizar el método de Graham Greene como base del guión, para conseguir unos personajes, un talante y un clima.

Para escribir esta novela podríamos seguir el mismo procedimiento para escribir un guion. Así tendríamos una estructura que vestir como una novela

Hay otra ventaja en escribir una novela-guion: venderla como libro. Como El tercer hombre.


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