Rechaza la lógica, elige el sueño

Una película es un sueño. No debes sacar del sueño a los espectadores hasta el THE END.

Philip G. Epstein y Julius J. Epstein guionistas de Casablanca y Arsénico por compasión

Crecen los artículos dedicados a destacar los fallos de las películas y las series. Fallos de continuidad en películas muy conocidas. Películas que, se supone, por presupuesto o prestigio o porque trabajaron en ella miles técnicos, no pueden permitirse que un personaje tenga tirantes en un plano y en el siguiente no los tenga.

Cuando no son fallos de racord, son agujeros: X aparecía muerto en el minuto 17, ¿cómo es que está vivo en el minuto 58? Ahora que cualquiera puede capturar los fotogramas es fácil destacar estos lapsus que no afectan a la trama. No son fallos graves de guion, como venden los artículos de revistas especializadas.

LO INTERESANTE es que millones de espectadores, algunos profesionales del medio y críticos de la prensa, no repararon o no quisieron hacerlo en los errores de la megaproducción galardonada con Globos de Oro y Oscars. Se dejaron atrapar por la historia; no mencionaron que X tenía un sombrero hongo en un plano y en otro una gorra de béisbol. ¿Cómo es posible?

El cine que emociona tiene la naturaleza de los sueños. No me canso de decirlo. Sí, la tiene. Como en los sueños, aceptamos las incongruencias, queremos ser atrapados por las historias.

Soñé que formaba parte de un club de caballeros ingleses de la época victoriana dedicados a disfrutar del alcohol y las putas y el opio y el karaoke.

¿El karaoke?

Sí, dentro de una pequeña carpa de circo, entre otras carpas con freaks, había un karaoke. El árabe del grupo era un calco de Freddy Mercury, y se dispuso a cantar como el solista de Queen. Dentro del sueño aprecié la incongruencia entre la época y la técnica. Sin embargo, solo fue un momento de crítica o más bien desconcierto. Quise dejarme llevar por este grupo de caballeros poco recomendables. Y lo hice hasta que sonó la alarma del móvil.

¿Cómo conseguimos que el público no despierte del sueño?

Esa es nuestra función como guionistas: atrapar a quien lee y que la historia no se pierda al traducirse en imágenes al público. Lo conseguiremos si enlazamos con brío una escena con otra, si en la historia hay una cuestión por resolver o una meta por alcanzar (encontrar algo o alguien). Si está todo eso, el público está dispuesto a dejarse guiar, quiere saber cómo acaba todo. Por esto, más importante que aspirar a la realidad, es querer emocionar, asombrar.

El cine tiene la naturaleza de los sueños. Alice to Wonderland.
Alice to Wonderland (1933).

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