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La ciencia contra la fantasía en los guiones

El cientifismo mata la magia de las historias

En el cine actual es difícil que lo sobrenatural y lo fantástico aparezcan sin estar acompañados de explicaciones más o menos científicas.

Un ejemplo de esto son las distintas versiones de LA MOSCA.

LA MOSCA de Kurt Neumann, 1.958

En la primera versión (guión de James Clavell) un hombre tiene cabeza de mosca y una mosca tiene cabeza de hombre porque han compartido la misma cabina de teletransporte. No hay más explicaciones.

La Mosca de Cronemberg, 1.986

Cuando Cronemberg escribe y realiza el remake considera que el espectador necesita una explicación científica e inventa una supercomputadora que diagnostica que el doctor y la mosca han mezclado su ADN.
El ADN, la radiactividad, los virus, la contaminación… se han convertido en explicaciones socorridas en muchas historias del fantástico actual.
Sólo las historias ambientadas en el tiempo de «nunca jamás» se libran de ser explicadas.

EL VAMPIRO BILL DE ALAN BALL

También podríamos seguir el ejemplo de Alan Ball con TRUE BLOOD. Ball ha tenido la osadía de tomar un vampiro clásico (cercano a Bram Stoker), colocarlo en un marco actual y explicar su existencia con razones contrarias a la ciencia.


Ni ADN ni virus mutante ni fenómeno evolutivo, para Ball, el vampiro es magia (capítulo 3, temporada 1, «Ella es mía»).

BILL
No me late el corazón, no necesito respirar.
En mi cuerpo no hay impulsos eléctricos.
Lo que a ti te da vida, ya no lo hace conmigo.

SOOKIE
Entonces, ¿qué te anima? ¿La sangre?
¿Cómo la digieres si nada te funciona?

BILL
Magia.

SOOKIE
¡Vamos Bill! Puede que parezca tonta,
pero no lo soy. ¡No lo olvides!

BILL
¿Crees que no es magia la que te mantiene
viva? Sólo porque entiendas la mecánica
de cómo funciona algo no lo hace menos
milagroso. Es otro sinónimo para la magia.
Todos nos mantenemos vivos por la magia, Sookie.
Mi magia es un poco distinta a la tuya, eso es todo.

Si Sookie fuera una muchacha del siglo XIX, la explicación de Bill sería suficiente, pero ella representa —en cierto modo— al espectador cientifista, el que quiere soluciones lógicas. Sookie no concibe la existencia de la magia (aunque ella misma sea mágica). La indignación de Sookie es otro acierto de la escena.

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Publicado en Cómo escribir