Search Party: El infierno son los otros, por Gustavo Palacios (firma invitada)

search-party-poster

La verdad es devastadora. Y aún cuando la verdad termine siendo más liviana que lo terrible que en realidad pudo ser, puede convertirse en la opción más devastadora de todas. El arma final capaz de barrer con todas las demás armas. El arma de la banalidad. Y si no es así, que baje Hannah Arendt y lo niegue.

Sigue leyendo

Iron Man vs Magneto: dolor contra dolor

ironman-vs-magneto

Un personaje habla de su alma rota tras la pérdida de sus padres. No somos testigos de su dolor; solo conocemos sus palabras. A falta de imágenes, la emoción queda diluida.

Seguimos a otro personaje de un momento feliz al momento en el que lo pierde todo. Seguimos las emociones del personaje. Estamos en sus zapatos.

Sigue leyendo

Flashback contra flashback

Lo hemos visto en muchas historias de crímenes: un testigo presta testimonio a la policía y un flashback apoya o complementa el relato.
Las imágenes, no las palabras, nos hacen creer que el testigo dice la verdad. Si más tarde la policía descubre que el testigo mintió (el primer flashback), la película o serie recurre a otro flashback para afirmar la verdad. El público necesita el segundo flashback. Ya sea porque la memoria retiene con más facilidad las imágenes iniciales o porque concedemos mayor validez a lo que vemos que a lo que escuchamos. Es una convención aceptada. (¿Habrá una película en la que el segundo flashback sea el mentiroso?)
Nos duela o no, las palabras no anulan las imágenes. Un flashback mata a otro.