El arranque de Breaking Bad

El trepidante arranque de Breaking Bad nos engancha a personajes propios de un drama social, un género que evita el público popular.

Vince Gilligan (guionista de Expediente-X) ha creado una adictiva serie que es una amalgama de géneros: drama familiar, drama social, gánsters de medio pelo y humor negro.

Breaking Bad tiene elementos propios de un drama social. A saber:

  • El protagonista es un cincuentón con cáncer de pulmón y dos empleos precarios.
  • Una mujer embarazada y en paro.
  • Un hijo con parálisis cerebral.
  • Entre sus «amigos» se encuentra un camello de poca monta que es adicto a la maría y a la meta.

Pero Breaking Bad  es más que un drama social y Vince Gilligan ha seducido con rapidez e inteligencia al espectador…

El arranque de Breaking Bad

En la primera secuencia del piloto vemos… unos pantalones volando por los aires…

El arranque de Breaking Bad

A continuación, a un tipo en calzoncillos con una máscara antigás conduciendo a 200 por hora una autocaravana por el desierto. Huye de la policía. El copiloto (¿muerto?) lleva otra máscara antigas. Atrás hay dos cadáveres que chocan contra las paredes.

La autocaravana cae en una zanja. El profesor Walter White se coloca una camisa, un revolver en los calzoncillos y espera a ser detenido. Antes quiere dejar testimonio en una videocámara sobre cómo rayos ha llegado a una situación tras extraña.
¡Así nos atrapa Vince Gillian!

A la rápida y enigmática secuencia inicial le siguen escenas propias de drama familiar y drama social. Hay comidas familiares, cumpleaños, las clases del Sr. White, los crueles comentarios del cuñado, la mala leche del jefe del lavado de coches, problemas de impotencia, las burlas que sufre el hijo con parálisis cerebral…

Y la terrible noticia: «Usted tiene cáncer de pulmón. Inoperable». ¡Sin haber fumado! Llegado a este punto, el protagonista toma una decisión contra sus convicciones morales.

El protagonista tiene una meta

El Sr. White quiere marcharse de este mundo dejando a su mujer y a sus hijos en buena situación económica. Es profesor de química y prepara metanfetamina que después la distribuye a través de uno de sus ex alumnos, un camello de poca monta.*

Si Vince Gilliam hubiera comenzado el piloto con las comidas familiares y la triste vida de Mr. White, quizá muchos espectadores hubieran abandonado la emisión antes de los 5 primeros minutos.
El flashfoward coge por el cuello a cualquier espectador…
Breaking Bad  es un ejemplo de lo que meses atrás escribí en un artículo:

El orden en el que se cuentan las cosas altera la atención de los espectadores.

Hacia la mitad del piloto, Breaking Bad retoma el arranque y la historia sigue su curso… Para entonces, adoramos al pobre Sr. White. Hemos sufrido con él y queremos que su plan salga bien. Olvidamos la ética del negocio.

«El mundo no es de los listos, sino de los listillos», dijo Mo.

Breaking Bad  tiene como valor añadido una fuerte crítica social en cada escena: se critica los vicios de una sociedad que permite triunfar a los estafadores, a los sinvergüenzas y a las malas personas… Las buenas personas son objeto de burlas, de humillaciones y de abusos. Se critica a una sociedad en la que se derrocha la inteligencia y se premia la estupidez y la violencia.

El Sr. White es el James Stewart de Qué bello es vivir, pero no encuentra un ángel en el camino ni vecinos solidarios… La solución que encuentra el Sr. White para sobrevivir en la jungla es ser parte de la jungla.

Compártelo

Este blog usa cookies para mejorar tu experiencia de navegación | más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar