Menú Cerrar

Aristóteles en Juego de Tronos

Veinticuatro siglos después, Aristóteles sigue vivo en Juego de Tronos.

El ataque de Stannis Baratheon a Desembarco del Rey (2×09) es quizá el episodio más emocionante de la segunda temporada de Juego de Tronos.

La batalla está filmada con maestría a pesar de la limitación de medios. Pero la excelencia del episodio tiene que ver más con la construcción del guion que con el espectáculo de sangre y fuego valyrio.

Preámbulo dramático

Conocemos los principales implicados en la batalla desde veinte episodios atrás. Cuanto más conocemos a los personajes más nos identificamos con ellos. Por esto adoramos a Tyrion Lannister. Queremos que el enano salve Desembarco del Rey aunque suponga mantener las vidas de su hermana y su sobrino.

También conocemos los preparativos de la batalla: cómo Stannis Baratheon ha creado el ejército con la ayuda de artes oscuras. Cómo Tyrion ha preparado la pobre defensa mientras esquivaba las intrigas cortesanas.

Solo queda en desenlace.

Las reglas del teatro clásico

Los dramaturgos del siglo XVI establecieron tres unidades dramáticas para desarrollar una obra de teatro: acción, tiempo y lugar (reinterpretando la Poética de Aristóteles).

El episodio 2×09 de Juego de Tronos es un ejemplo de las tres unidades dramáticas trasladadas a la televisión.

1. La unidad de acción 

Las obras no deben incluir más de una acción.

El asalto a Desembarco del Rey es la acción principal. Las distintas subtramas que aparecen en el episodio están relacionadas y tienen que ver con el ataque, la supervivencia o la huida. Las conspiraciones cortesanas desaparecen.

No hay escenas de las tramas de Jon Nieve más allá de El Muro, la madre de dragones ni la ocupación de Invernalia por Theon Greyjoy.

Es curioso que la intensidad del episodio nos hace olvidar a los personajes ausentes. Sólo al final, recapacitamos y nos preguntamos qué suerte están corriendo los otros personajes de Juego de Tronos.

2. La unidad de tiempo 

Una obra se desarrolla dentro del término de 24 horas.

La batalla de Desembarco del Rey transcurre en apenas unas horas: durante la misma noche. Esto no invalida la unidad de tiempo, al contrario, remarca el sentido del concepto.

El dramatismo y la intensidad es gracias a la concentración de tiempo. Pensemos en un evento deportivo: tiene un límite de tiempo que excita el interés por el resultado.

Recordemos que cada episodio de 24 tiene una duración de una hora —incluyendo 15 minutos de publicidad— y que esto provoca la adicción del espectador.

3. La unidad de lugar 

Las obras deben transcurrir en un mismo sitio.

La unidad de lugar provoca que el espectador comparta la angustia de  los personajes que no encuentran escapatoria.

Hitchcock aprovechó esto en Náufragos, La ventana indiscreta o Los pájaros. Recordemos también La noche de los muertos vivientes o Cube y las películas de submarinos en guerra.

Desembarco del Rey es el lugar que domina el episodio. Hay pocas localizaciones y a medida que transcurre el episodio se reducen a tres: el patio de armas, la costa y la torre donde las mujeres están encerradas, con miedo al resultado de la batalla.

Si Desembarco del Rey hubiera caído, ellas habrían sido violadas y torturadas. (Una torre que rememora a las princesas encerradas en las almenas, a la espera de ser rescatadas).

Un episodio embotellado

Al finalizar el capítulo me pregunté si era un episodio embotellado. Es curioso que los episodios embotellados se rigen por las normas del teatro clásico. Sin embargo, las intenciones son distintas.

El episodio embotellado suele ser un episodio de relleno en una serie y carece de efectos en el devenir de los acontecimientos.

El asalto a Desembarco del Rey no es un episodio de relleno. Afectará a todos los participantes (a unos para bien, a otros para mal). Ningún episodio embotellado alcanza los niveles de dramatismo e intensidad que el aquí comentado.

Hazme feliz: comparte el artículo
Publicado en La estructura del guion
Scroll Up