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El aparte del teatro en el guion: la cocina Frasier

EL «APARTE» EN LOS GUIONES

Cuando en una reunión, dos de los personajes se alejan del grupo —sin salir de la habitación— y hablan «en confidencia» se utiliza el «aparte» del teatro. En FRASIER hay ejemplos de esto, sirviendo la cocina como «aparte».

En muchos capítulos de FRASIER la presencia de uno o más invitados en el piso del protagonista da pie a conflictos entre los Crane. Cuando la situación parece a punto de desmandarse, Frasier y Niles van deprisa a la cocina. Aquí, los hermanos, alterados, a gritos a veces, intentan retomar la calma y solucionar la situación.

Los seguidores de Frasier recordarán que la cocina se abre al salón, no tiene puerta y hay un mostrador en una de sus paredes. Pero no llegan las voces ni los ruidos del salón (aunque haya una docena de invitados), y ni una palabra de la cocina pasa al salón. Ni una palabra.

¿Una cocina insonorizada?
Eso parece.
¿Cómo es posible?

FRASIER utiliza el recurso del «aparte» del teatro. El espectador de teatro acepta que un personaje se acerque a los espectadores y piense en voz alta o intercambie confidencias con otro personaje en un extremo del escenario.

En FRASIER, la cocina es ese «más cerca del público». La cocina es el «foco de luz» que da relevancia a las palabras de Frasier y Niles, y acalla lo que ocurre en el salón.
La comedia permite este recurso con mayor descaro que el drama. El aparte en historias dramáticas hay que encontrarlos en obras que espíritu teatral como Doce hombres sin piedad, La soga o Dogville (por poner algunos ejemplos).

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Publicado en Reflexiones sobre la escritura