Leftovers: los pensamientos en una taza de café rota

El-café-de-Nora-Durst1

Nora Durst rompe una taza en una cafetería (Leftovers 1×02) Los guionistas Perrota y Lindelof no explican el por qué.

Recordemos: el marido y los dos hijos de Nora Durst están en el grupo de los desaparecidos. Es imposible medir el dolor emocional de cada afectado, pero la doble pérdida hace destacar a Nora en la localidad. En los actos públicos representa la voz del pueblo impotente.

La escena de la taza

Leftovers - Revólver

Nora toma café y un croissant en un pequeño local. En su bolso, un revólver. Mira el arma. Mira la taza.

 

Las dos jóvenes al fondo representan al público. Nosotros estamos tan desconcertados como ellas. Han visto cómo Nora ha empujado la taza. ¿Acaso Nora Durst no desea pagar el desayuno? ¿Quiere reclamar unos segundos de atención del camarero? ¿Obtiene placer sometiendo a las personas a sus caprichos? ¿Hay otras intenciones?

Lo único cierto es que Perrotta y Lindelof han creado con Nora Durst el personaje más realista de Leftovers. Nora es como ese familiar, amigo o compañero de oficina que dice o hace algo que no esperábamos. Las personas escapan de los guiones y también los personajes poliédricos como Nora Durst.

A partir de aquí, todas las interpretaciones que hagamos son cuestionables. (Conviene recordar que Nora aún no sabe de la infidelidad continuada de su marido. Queda mucho para los planos de Nora en su coche, el revólver y la maestra en el parvulario —la amante del marido).

Una de las posibles interpretaciones viene de asociar el revólver de Nora con los revólveres de Breton. En el Segundo Manifiesto Surrealista (nota 1) escribe el francés:

«El acto surrealista más simple consiste en salir a la calle empuñando revólveres y tirar sobre la multitud al azar cuantas veces sea posible. Quien no ha tenido, siquiera una vez, deseos de acabar de ese modo con el pequeño sistema de envilecimiento y cretinización en vigor tiene su lugar señalado en esa multitud, con su vientre a la altura del tiro». (Nota 2)

Este párrafo tiene un punto de verdad: ¿Quién en un mal día no ha querido un bazooka o la caída de un meteorito? Una prueba de que muchos albergan estos pensamientos es cómo el Michael Douglas de Un día de furia —una película simple— se ha convertido en un icono.

Mapleton representa el envilecimiento y la cretinización que Breton expone. El envilecimiento de los adolescentes que practican sexo sin afecto y toman drogas porque sobre ellos no hay autoridad.

La cretinización está representada por aquellos que buscan el consuelo en sectas que prometen abrazos sanadores o la desaparición del dolor fumando sin pausa (al Nirvana por el cáncer de garganta).

Bajo este prisma es fácil imaginar a la dolorida Nora pensando en desahogarse a tiros. Disparar a la multitud con la misma facilidad que se empuja una taza de café y no ser reprendida: «Ah, es usted, Nora Durst. Márchese a casa».

Los pensamientos de una mujer rota en una taza de café rota. Una pequeña lección de Leftovers sobre cómo ayudar al público a componer un personaje a través de pequeñas acciones.

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  1. Fragmento de Manifiestos del Surrealismo. Traducción y notas por Aldo Pellegrini para Editorial Argonauta.
  2. En una nota a pie de página del Segundo Manifiesto Surrealista, Breton expone que con la frase de la pistola da material a sus detractores, y a continuación escribe: «Está claro que no es mi intención recomendar este acto que llamo el más simple nada más que porque es simple».

Publicada originalmente en Yorokobu 24/09/2014

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