Los personajes no tienen porqué ser bellos; las historias, sí

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Al margen de la vida (Flesh and Fantasy, 1943)

El público acepta pronto que una mujer bella se entrometa en un matrimonio ajeno o que un médico guapo seduzca a sus pacientes. La realidad rara vez es así. A menudo la mujer es corriente y el médico puede tener un repulsivo bigote de marsopa.

En los programas que recrean crímenes reales vemos que actores atractivos representan a personas de aspecto corrientes a veces incluso nada agraciadas. Los actores rara vez se parecen a las verdaderas víctimas o los testigos o los investigadores. El físico de los personajes reales no influyó en el desarrollo de las historias. Las cosas pasan porque hay gente que está cerca de otra gente. ¿Por qué en estos programas se muestra sin reparo las diferencias entre los personajes reales y los actores? Quizá porque la belleza es un cliché. Un truco para el público. Un atajo para la recreación de los hechos. En el cine y las series —sobre todo en el cine—, un atajo para llegar cuanto antes a la pasión, al sexo y al amor.

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En compañía de lobos (The Company of Wolves, 1984). ¿Cómo Caperucita evitaría hablar con un apuesto caballero?

Puede que la necesidad de crear un atajo haya influido en las modernas recreaciones de Caperucita y el Lobo. El Lobo, aunque siga siendo un animal, es un seductor que viste como un señor. Así, el crítico espectador moderno concibe que la niña se detenga a hablar con el depredador y le confíe una información indebida. Pero en las palabras, la historia de Caperucita y el Lobo permanece inalterable. 

Salvo que la BELLEZA sea el TEMA, no debería preocuparnos el físico de los personajes. Importa la belleza en las historias de patitos feos o cuando la belleza o falta de ella es un estigma social, como en algunos episodios de La Dimensión Desconocida (Twilight Zone).

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The Twilight Zone: The Eye of the Beholder. El episodio El Ojo del Espectador, escrito por Rod Serling cuestiona el concepto de belleza.

No confiemos que describir a una ejecutiva como bella o un policía como un tipo con cuerpo atlético y el rostro de un héroe romántico de mayor interés o fuerza a la historia. Las historias deben tener fuerza con independencia de la belleza de los protagonistas. En la pantalla del ordenador, los personajes deben ser atractivos por lo que dicen y lo que hacenLas descripciones físicas, mejor escuetas. La primera escena debe decir al espectador:  «Mira, este tío es especial» o «atentos a lo que hace esta chica». Preocupémonos por nuestro trabajo, no por los actores que darán cuerpo a los personajes; preocupémonos de la escritura porque ni el rostro más bello del mundo salvará una mala historia.

2 thoughts on “Los personajes no tienen porqué ser bellos; las historias, sí

  1. Clara Tiscar 5 diciembre 2016 / 9:46 am

    Un tema muy interesante… pero que temo que en el caso del guion se le escapa al escritor. El casting no lo determina el guionista así que me temo que da igual cómo describa físicamente a sus personajes o cómo les haya creado que el papel será para los actores y actrices de moda, que suelen ser físicamente atractivos. Otra cosa son las novelas en las que sí, tienes toda la razón, ¿por qué siempre tienen que estar tan buenos? ¿Por qué ahora todos los protagonistas masculinos tienen abdominales marcados y son súper atractivos?

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