Nadie hablará de los ‘haters’ cuando estén muertos

En Historia de las Series cuenta Toni de la Torre que los autores de novelas por entregas tenían detractores, lo que hoy se les conoce como haters, palabra fea pero utilísima porque comprime el concepto «gilipollas con tiempo para ensañarse contra aquello que odia, envidia, le resulta provocador, etc.»

Oscar Wilde respondía a las cartas de los detractores de Dorian Grey (sí, fue publicada por entregas) de la misma manera que hoy guionistas responden a los haters en Twitter.

Resulta difícil a un autor no responder a quienes de manera gratuita y con saña atacan lo que uno ha tardado meses y hasta años en dar forma. Es el impulso de un padre y una madre por defender a su hijo. Un impulso que uno quisiera controlar porque es un desgaste y una pérdida de tiempo. Te afecta aunque seas Wilde o J. J. Abrams. Eres tan vulnerable como el autor de una función escolar. Pero al final hay premio…

Nadie recuerda a los detractores de Wilde. Grábatelo: nadie. Solo que les escandalizó Dorian Grey. De la misma manera, la saña contra nuestras obras u obritas (por breves, que no por poco ambiciosas) caerán en el olvido.