Cómo no matar buenas ideas

Las reglas de la improvisación

Sheldon necesita clases de interpretación y Penny se sacrifica, y ocurre lo siguiente…

Las reglas de la improvisación

Penny recuerda una vieja lección, también para guionistas: a veces matamos las ideas antes de que nazcan:

  • El yo-creativo dice «cocineros extraterrestres» o «kellis detectives» o «ahora mete la cabeza en la sopa», y el yo-censurador dice «absurdo».
  • Dos guionistas se rebaten las ideas en una tormenta creativa.

En los primeros años, apenas escuchaba; ahora prefiero escuchar. Uno descubre cosas. Igual que uno se da cuenta de lo que pasa en una reunión familiar o de amigos cuando mira a los demás en vez de hablar o mirar al móvil.

Hay que distinguir a la musa que escupe palabras o imágenes, de la musa que lo ordena todo y lo pone bonito. Cada una tiene su momento. A la primera hay que permitirle que lo ensucie todo. Los cortes de pelo se hacen en cabezas con pelo, no en cabezas calvas.

NO MATES LAS BUENAS IDEAS

NO DIGAS «QUÉ ABSURDO»

DI:

¿POR QUÉ NO?

Autor: Javier Meléndez Martín

Guionista. Colaborador de Yorokobu. Profesor de guion en Portal del Escritor.

3 thoughts

  1. A mí me enseñaron que un brain storming bien hecho debe dividirse muy claramente en dos fases: la de lanzamiento de ideas y la selección. Decir que no a una idea cohibe a quien la lanzó y le impide estar “suelto” para el resto de la sesión. Hay que apuntar cualquier cosa por idiota que parezca. En la segunda fase ya no hará falta criticar las malas, porque nosotros mismos nos centraremos en las mejores (ni siquiera ya en las simplemente buenas). Pero es que, además, se suele dar un curioso fenómeno: dos ideas que, consideradas de manera aislada, son un disparate, juntas pueden ser una genialidad. Por eso hay que apuntar una mala idea, para que esté ahí cuando otra mala idea se reúna con ella y la mezcla nos sorprenda a todos. Esto último es especialmente útil cuando se trabaja en comedia.

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