El clima-cliché y las historias

Niebla en Alcosa - Sevilla 02

Hay climas-cliché, asociados a lugares, que cierran posibilidades a nuevas historias.

En esta entrada hay tres fotografías que tomé ayer con el móvil a las 9 de la mañana en un barrio de Sevilla. Imágenes que desdicen el tópico del sol de Sevilla, y que ayudan a ilustrar el tema.

Una reconocida editora andaluza me comentó en cierta ocasión que en todas las novelas ambientadas en Sevilla hace buen tiempo. Siempre. Los guionistas no mencionamos con alegría el clima porque no estamos seguro de los presupuestos —a no ser que trabajes para HBO o AMC—, sin embargo, cometemos el mismo pecado. (Nunca me han puesto la lluvia que sugerí en una línea).

Niebla en Alcosa - Sevilla 03
El clima influye en una historia, incluso puede provocarlo. Y no tiene porqué estar asociado a un lugar concreto.

Escribir «un día soleado en Sevilla» es lo mismo que escribir «un día frío en Moscú». Verdades, cierto, pero que no aportan nada a las historias. Son «climas-cliché» que cierran muchas posibilidades. Sin embargo, un día de niebla espesa en Sevilla ofrece posibilidades: un secuestro, un asesinato, un peatón atropellado, un abuelo perdido, sexo furtivo en un parque…

En ocasiones, tenemos en Sevilla tres o cuatro días seguidos de lluvia que impide a la gente ir a los bares, que obliga a utilizar el transporte público (gente nueva se conoce; gente que nunca hablaba, se habla…) y que, en algunos casos, cambia el humor de las personas. Muchas posibilidades por salirnos del clima-cliché…

Niebla en Alcosa - Sevilla 01

3 thoughts on “El clima-cliché y las historias

  1. Sabela 21 febrero 2014 / 1:10 pm

    Buena lección/reflexión, para variar :)

    Una preguntilla: Sin tener en cuenta la relación del clima con el lugar… ¿Crees que queda muy cliché prolongar un clima desfavorable en escenas trágicas/tristes? ¿O que el sol sólo salga en momentos alegres?
    Me has hecho pensar y me acabo de emparanoiar un poquillo con el clima otoñal en mi propio libro, sólo roto en una escena de un reencuentro feliz que tiene lugar en primavera. ¿Se notará mucho? :(

    • Javier Meléndez Martín 21 febrero 2014 / 2:11 pm

      Hola, Sabela,

      No te emparanoies. Si la historia comienza en otoño y se desarrolla en invierno y acabas en primavera estás poniendo el marco, indicando un tono que consideras adecuado, como ocurre en la novela «Cumbres borrascosas» que comienza, y muy adecuadamente, en una noche desapacible. Y está claro que las historias de crímenes suecas se desarrollan por fuerza en pueblos nevados.

      Otra cosa es querer remarcar el clima. Buscar un efecto siendo obvio. Por ejemplo:

      “Era la época de las nieves en la Tundra. Sabela se ajustó el abrigo. Pensó que…” Ya nos imaginamos cómo estás pasando frío.

      “Era la época de las nieves en la Tundra. La nieve blanca cubría las calles. Las fuentes estaban heladas. Sabela de ajustó el abrigo. La nieve la hacía pensar que…” Igual ya nos estamos pasando un poquito.

      Tendría que leerlo para saberlo. Lo mejor es que te fíes de tu criterio :)

      • Sabela 22 febrero 2014 / 1:42 pm

        Gracias :)
        Pero me guardo la lección. Hay que usar más el sentido común.

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