Rompe las primeras páginas

… ¡Comienza en marcha!

Elimina las cinco primeras páginas, así porque sí…

… por experimentar y ver qué pasa. Recuerda la última vez que viste a dos personas gritándose en la calle. No conoces sus backgrounds. Ellos no explican a los curiosos de dónde vienen, qué les pasa o qué hay en juego, quién es el bueno y quién es el malo (si es que los hay). Es un drama en progreso que te atrapa.

En cierta ocasión, hace años, conducía detrás de un vehículo algo errático, conducido por un tipo que gritaba a una joven de forma agresiva. No escuchaba sus palabras. Sólo podía ver sus gestos. Toqué el claxon porque temía dos cosas: que el tipo acabara provocando un accidente o que golpeara a la chica. Pensé que quizá al tipo le daría vergüenza ver que otra persona le llamaba la atención. Pero el tipo ignoró mis toques de claxon o estaba demasiado absorto en gritar a su compañera. Cuando los perdí de vista, él aún seguía con sus reproches y su conducción descuidada.

Más tarde, en mi casa, me sentí culpable. ¿Hice lo que debía hacer? ¿Qué fue de la chica? Luego imaginé que si ese tipo se hubiera detenido, quizá me hubiera golpeado. Pensé si hubiera podido golpearlo primero, aunque no tenía con qué y nunca me he metido en peleas callejeras. También imaginé que si yo hubiera dado el primer golpe, ella podría haberse montado en mi coche: «Deprisa, deprisa», me hubiera gritado. Podría haber sido el principio de una historia.

Rompe las cinco o diez primeras páginas, a ver qué pasa…