Cómo nos encariñamos de los personajes II

Tony Soprano no quiere ir a la escuela

LA DEBILIDAD

La primera secuencia de Los Soprano muestra la debilidad de Tony Soprano. Así consigue David Chase —el creador de la serie— que nos encariñemos con un criminal.

Anteriormente leímos cómo “programas de humor” con guiones desganados (incluso sin ellos) se ganan a los espectadores con cómicos muy conocidos. El “background” de décadas de los cómico-personajes es el gancho. Del mismo modo, actores muy conocidos hacen “atractivos” personajes más o menos deslucidos, sin garra o estupendamente descritos, pero “negativos”. Por eso, utilizar actores desconocidos se convierte en un riesgo para enamorar a los espectadores.

EL EJEMPLO DE TONY SOPRANO

En Los Soprano hay una pista: comenzar con la debilidad del personaje.

Ahora James Gandolfini es un actor conocido por millones de personas, pero cuando el piloto de Los Soprano se emitió en 1.999 era un actor desconocido para el gran público. Entonces Los Soprano era la apuesta más arriesgada de la televisión, puesto que coloca al villano como protagonista del espectáculo. Ray Liotta estuvo inicialmente considerado para el papel, en boga entonces, y con Uno de los nuestros a la espalda.

Pero los guionistas comenzamos muchos trabajos sin red. Nuestro trabajo no es hacer lucir a un Ray Liotta sino hacer creíble un Tony Soprano con palabras en el papel o en la pantalla.

David Chase lo hace bien. Comienza la serie con Tony Soprano en la consulta de la doctora Melfi.

Tony no quiere hablar La Dra. Melfi insiste

La doctora pregunta a Tony por qué tuvo un ataque de pánico. Tony elude la respuesta, pero la insistencia de la Dra. hace que Tony se sincere:

                  TONY
 La mañana del día que me sentí mal, estuve
 pensando. Es bueno formar parte de algo
 desde el principio. Y yo entré demasiado tarde
 para eso, lo sé. Pero últimamente, tengo
 la sensación de que he entré al final.
 Lo mejor se ha acabado. Muchos americanos,
 creo, se sienten de esa manera. Pienso
 en mi padre. El nunca llegó tan alto como yo.
 Pero en muchos sentidos vivió mejor. Tenía a
 su gente, tenían sus valores, orgullo.

Estas palabras acompañan imágenes de Tony en su magnifica casa, con su familia en el desayuno… Sin embargo, no es feliz. Los patos en la piscina le brindan un momento de paz.

Tony Soprano no quiere ir a la escuela Los patos y la paz

… Este es un hombre que ha llegado a una edad en la que piensa que lo que queda en adelante es ir cuesta abajo. Que ha perdido los sueños. Aquí no vemos a un criminal, sino a un perdedor. Un hombre con el que mucho podríamos identificarnos en algún momento de nuestras vidas. David Chase nos ha ganado para la causa de Tony Soprano. La historia no trata de la vida de la mafia, sino la vida de un hombre que intenta encontrar un sentido a su vida y ser feliz en un mundo hostil. Es mafioso lo mismo que podría ser un gris oficinista con aspiraciones artísticas. Tony Soprano se siente la cucaracha de Kafka (aunque él no podría decirlo así).

3 thoughts on “Cómo nos encariñamos de los personajes II

  1. Bompensiero 30 enero 2014 / 9:25 am

    Vive horas bajas. De todos modos se queja de vicio, habla de su padre, de valores, de que vivía mejor etc pero a Toni no le falta de nada. A lo largo de la temporada nos muestra que el preserva los valores de su padre (en la siguiente generación pienso que se perderán), tiene a su gente (”¿Pussy?, ¿mi Pussy?”) y entre ellos algún traidor como en tiempos de su padre, pero no le va mal.

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