Cómo escribir y rodar escenas de sexo

Mi cine es como el sexo, puro placer

Por Borja Brun (firma invitada)


Rodaje "Diet of sex"

Siempre he pensado que ser original es complicado. Y, sinceramente, no creo que hace unos años fuese más fácil que ahora sorprender al espectador. Pero hay una constante que permanece: la finalidad de todo autor cada vez que inicia un nuevo proyecto es la de ser original, y mi originalidad en este sector la he concebido como el resultado de la mezcla de dos conceptos, comedia y sexo.

Desde mis más incipientes comienzos como estudiante de cine siempre me ha llamado más la atención la forma en la que rodar el sexo, que el sexo como elemento en sí mismo. Detrás de cada escena explícita, trataba de imaginar al operador de cámara haciendo lo posible por capturar la verdad de la realidad de lo que estaba sucediendo y a unos actores poco involucrados en la historia. Y es que, por desgracia, la mayoría de las producciones eróticas actuales son resultado de escasísimos medios lo que provoca con demasiada frecuencia que los profesionales descuidemos un aspecto vital por excelencia para cualquier otro género, el guión.

Yo, construyo mis historias desde un punto de vista sexual, todo lo que en ellas ocurra tiene que tener relación con el sexo, pero sin dejar de lado el argumento. Y por ese motivo, ruedo el sexo, como rodaría la danza, con plasticidad y escenografía. Los sonidos y los silencios, los giros, el desplazamiento de las manos por el cuerpo, los gestos de los labios, las miradas y los momentos. Y es que para mí, el sexo en el cine es como un baile. Todos los movimientos tienen que ser armónicos. No importa si suaves o bruscos, pero medidos. Sorprendentes o comunes, pero delimitados. Fríos o cálidos, pero pactados. En definitiva, poco alejados de lo que suele ser un rodaje convencional, con las pausas y cortes necesarios de cualquier otro tipo de escena.

Para mí el sexo en el cine no debe ser un espectáculo de malabarismos, nuestras relaciones tampoco lo son, sino una forma de normalizar la temática con el espectador. Pretendo dibujar y presentar visualmente una realidad cotidiana que por prejuicios, nos resistimos a ver. Me sorprende que siga habiendo quien se escandalice por ver un desnudo masculino en pantalla, pero que asista impasible a cualquier escena de guerra o violencia de las que a menudo nos presentan los informativos en televisión.

Cuando hablo con mis guionistas sobre las escenas de sexo, siempre les digo lo mismo, “no entréis en detalle”. Quiero que esta parte de mis películas quede abierta hasta el rodaje entre mis actores y yo. No me gusta que conviertan el texto en un ejercicio de novela erótica, ya que por mi experiencia sé que esto rara vez funcionará en pantalla. Existen de hecho grandes escritoras y escritores de novela erótica, pero el cine es un concepto distinto, requiere un tratamiento más conciso y menos poético en el guión.

Procuro que el sexo sea un ingrediente más del guión. Un personaje sin el que la película no sólo sería otra, sino que no tendría el mismo sentido y al igual que los personajes experimentan una obligada evolución en paralelo a la historia, el sexo sufre un proceso de metamorfosis similar. Es vital, imprescindible y natural. Para ello recurro a una mezcla entre guión técnico y guión gráfico o story board. El primero, para aquellas tomas donde no existe carga argumental y el segundo, para aquellas que sí la tienen y en especial para las de sexo. Prescindo de enseñar el story board a los actores, porque he constatado con el tiempo que los contamina, hace que tiendan a copiar las posiciones y movimientos de los dibujos y les hace perder originalidad. Prefiero saber primero como ven ellos su posición y luego, si no me gusta pasar a mi opción.

Diet of sex - Story(691x487)

Describo plano a plano con el dibujo y empleo también para cada secuencia una aplicación para poder animar mediante infografía los movimientos de cada personaje y la cámara y así acelerar los tiempos de explicación del trabajo al equipo. Jugar con el movimiento de grúa y los deslizamientos, para lo que siempre trabajo con la cámara montada en una unidad DollyCrane que me permite una movilidad espacial de la cámara de 360º, aporta una versatilidad técnica impresionante.

Diet of sex, PlantaSec7
Personalmente creo que el cine con sexo puede tener un formato de larga duración, y tengo la certeza de que el truco para que podamos contar una historia y a la vez incorporar sexo explícito a la misma, supone necesariamente la confluencia de dos ingredientes: un argumento sólido y la orientación minuciosa del producto a su público destinatario. No podemos, ni debemos, pedir al espectador que permanezca delante de la pantalla para ver nuestra película si en ella no se cuenta algo. Es esencial trabajar sobre una historia interesante, que despierte su atención desde el principio y lo mantenga alerta hasta el final, en la tensión permanente de ver el desenlace. Y, en mi caso, busco un objetivo ambicioso. No me dirijo a un espectador masculino ni femenino, sino ambos a la vez. Con mi forma de concebir este género, no pretendo sugerir un placer individual, sino servir como pretexto de complicidad que provoque la intimidad de la pareja. Conseguirlo, no es fácil, requiere un esfuerzo extra en la presentación del trabajo.

La película es el pretexto para el placer. Que dos personas disfruten en sentido amplio y de manera global, como es obvio durante la visualización, obteniendo un beneficio estético y de ocio, pero también una vez que acaba, más allá de lo previsible y de manera diferente en cada contexto y pareja. Por ello, creo que es importante cuidar los detalles, los preliminares, que el envoltorio incluya elementos adicionales con los que poder iniciar y continuar el juego. Siempre, para compartir. Estimulante desde todos los sentidos y perspectivas.

Por ello, en Diet of Sex, hemos concebido el packaging como una pieza más en el puzzle de la experiencia. Cada caja de la película, está construida desde un punto de vista sensitivo: forma, textura, color, tamaño, sonidos, aromas y sorpresas interiores. De esta forma mis películas responden a convertirse en objetos de deseo en su conjunto. Títulos de contenido apetecible pero además el regalo perfecto, discreto y sugerente que cualquier mitad de la pareja pudiese hacer a la otra.

Creo firmemente en que no hago una única película sino tantas como espectadores la verán.

Diet of Sex se convierte en una película por terminar, divertida, erótica y con un sinfín de posibilidades, pero que pide la colaboración de la pareja para su conclusión. En cualquier caso, no dejará indiferente a nadie. Por mi parte sólo puedo invitar a que la disfruten y que sea en la mejor compañía posible.

Dime lo que piensas...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s