Pensar, recordar, interpretar… después escribir

Billy Wilder y Diamond pensandoPara evitar un montón de borradores de diálogos, prefiero primero pensar, interpretar, recordar, sobre todo recordar, situaciones similares.

Escribir mucho es fácil. Escribir bien no lo es. Hay que tener talento o método o ambas cosas. Para mi el método es importante. Desde hace unos años, cuando tengo que meter mano a las escenas, primero pienso de pie y después escribo. Me di cuenta impartiendo talleres, al comentar de pie escenas de los talleristas, interpretando los diálogos, las acciones y los gestos.

Me di cuenta hasta qué punto la escritura “nos engaña”. En muchos guiones de noveles se observa cuando la escritura es “sentada o de pie”. (Por supuesto que uno puede escribir sentado todo el tiempo, pero obliga a forzar la imaginación para recrear una escena, mientras que de pie, el propio movimiento te invita a la imaginación”).

A continuación, un ejemplo de “escritura sentada”. Los antecedentes son: Alicia vive en Madrid. Sus padres en Almería. Aunque el cariño entre ellos es grande, llevan un año sin verse porque el trabajo de Alicia no le deja tiempo libre. La madre telefonea para decirle que papá está gravemente enfermo. Alicia toma el primer avión y se planta en el hospital.

Escena original

Aquí faltan cosas y sobran otras. Está escrito deprisa y se ha pasado por alto “cosas que pasan” en situaciones similares. Sin entrar en el estilo narrativo y los diálogos , hay que hacer unas “reparaciones”.

Alicia en el hospital, comentada

Lo de “el médico dice que las primeras 48 horas” no sólo es frío. También es raro. Parece que la madre no le dijo nada por el teléfono. Esa es una información que ya debió darse. Aquí la respuesta es más emocional. La mujer está cansada de velar por el marido y de escuchar a los médicos que no dan opciones.

Si hubiéramos pensando antes de escribir, el resultado sería más o menos este:

Alicia y la madre

Por supuesto que se podría dar una vuelta a los diálogos. A lo que dice la madre, en concreto. Si uno se empeña puede reducir a lo mínimo esta escena. Quedaría así:

Alicia minimizada

¿Realmente necesitamos ver a Alicia entrando en la habitación? ¿Quién no ha tenido a un padre, una  madre, una pareja o cualquier otro familiar en el hospital y ha temido por su vida aunque los médicos dijeran “es una intervención sin importancia”? Sabemos qué se siente en esos momentos. Si no ponemos palabras en la boca de Alicia, el espectador recordará sus sentimientos en una situación así. 

Para evitar un montón de borradores de diálogos, prefiero primero pensar, interpretar, recordar, sobre todo recordar, situaciones similares. Después paso al papel el momento y el diálogo. Por supuesto, que hago nuevas revisiones, pero así gasto menos energía que escribiendo directamente. Encuentro lo que falta. Lo que he dejado fuera. Cuando trabajas con otro guionista estas escenas salen solas. (En la foto, Billy Wilder y I.A.L. Diamond están pensando en la oficina). Cuando uno trabaja solo, uno tiene que inventarse un alter ego. Mi mujer se extrañaba al principio de vivir juntos que me pusiera a andar y hablara en voz alta. Ahora sabe que pongo a los personajes a dialogar.