Algunas sugerencias para hacer series españolas

La series españolas están cambiando. El multitarget está quedando atrás… Sin embargo, esto conduce a nuevos “vicios”.

Producciones con La fuga, Isabel, Gran Hotel, Imperium, El tiempo entre costuras, demuestran con sus virtudes y sus carencias que otra ficción es posible. Las series mencionadas no están concebidas con la idea de reunir a la familia en torno al aparato de televisión. Poco a poco, las cadenas toman conciencia de que contentar a la mamá, al papá, la niña, el niño y la abuela es una quimera.

El multitarget, opción de producción antes de Internet

Pocos acontecimientos reúnen a toda una familia (algún espectáculo deportivo, quizá). Sin embargo, aún se conciben y producen series multitarget. Esto tuvo un sentido en los comienzos de la televisión privada. La televisión se convierte en el gran aparato de ocio en una época sin tarifas planas de conexión a Internet, sin “depósitos” de películas ni software para descargarlas y sin smartphones. Tele 5 acertó con Médico de familia: una serie que surge en el momento apropiado con la intención de “quedarse con toda la audiencia”.

Internet mató el multitarget

Las audiencias que cosecharon series como Médico de familia y Los Serrano no volverán a repetirse. Con la extensión de Internet, las únicas personas que se sientan en el sofá son los papás y la abuela… por separado: la pareja ve en un cuarto un capítulo de Vikings o Arrow en A3 mientras la abuela ve “Se llama copla” (Canal Sur) en su dormitorio; la niña chatea con su último novio mientras comparte vídeos de caidas, trompazos y videoclips de One Direction; el niño, por su parte, ve en streaming, en un canal pirata, los últimos episodios de Padre de Familia o pierde horas de sueño en un juego de rol online con otros tres millones de usuarios.

Incluso los periódicos en papel se percataron hace años del consumo de series por canales alternativos y pusieron a sus columnistas a comentar 24 o Friday Night Lights, maltratadas por la emisiones en abierto. Más recientemente, el propio Vince Gilligan comentó que la piratería ayudó al auge de Breaking Bad, cosa de la que no cabe duda.

La señora de Cuenca no compra un BMW

Con la audiencia fragmentada en múltiples plataformas de ocio, el multitarget pierde todo sentido. Es una oportunidad para apostar por contenidos dirigidos a públicos específicos. Y más, cuando la mayoría de la publicidad en prime-time se dirige a espectadores con un status económico desahogado. Hidalga Erenasfirma invitada con “Arquetipos y Viaje del Héroe“— tiene una frase al respecto: La series de televisión no están hechas para la señora de Cuenca (la personificación del multitarget) sino para anunciar BMW, Mercedes, viajes a Nueva York…

La cita no es literal, pero expresa de manera acertada cuál es el fin de las series, así como cualquier otro producto televisivo en muchos casos: vender productos. Nuestras madres, nuestras tías, nuestras queridas vecinas conquenses y similares, no compran coches de lujo alemanes. ¿Significa esto que no debemos producir ficción para personas mayores de 65 años? En absoluto.

La señora de Cuenca veía dramas adultos hace treinta años

A las “personas mayores” les gusta la buena ficción, que no debe confundirse con una ficción “buenista” donde los abuelos están para dar sentencias con miradas protectoras. La señora de Cuenca veía hace veinte o treinta años ficciones más adultas que las desarrolladas este siglo por las televisiones generalistas. Series como Fortunata y Jacinta o Cañas y barro eran crudas, nada complacientes, nada infantiles. (Era muy niño, pero recuerdo como uno de los personajes de Cañas y Barro moría con el estómago reventado tras zamparse varias ristras de chorizo y morcilla, engullidas con avidez —es la única escena que recuerdo).

Desde luego que la señora de Cuenca no es el enemigo del guionista ni debería ser una figura para menospreciar.

El blanqueamiento de las series españolas llegó con las cadenas privadas, con el multitarget, con los niños que se acostaban tarde… Los directivos consideraban necesaria una televisión donde la abuela no tuviera que volver la cara ante los desnudos ni los niños tuvieran que ser mandados a la cama.

Las nuevas series y los nuevos vicios

Con el panorama dibujado, no es extraño que la ficción española busque ahora alejarse del multitarget para crear productos distintos, con “más empaque”. Sin embargo, en esta búsqueda de la diferenciación está adoptando otros errores. Las nuevas series quieren ofrecer un aire de “producto serio” y eso significa, entre otras cosas, que desaparecen los niños, los ancianos, los personajes “de la calle” y el humor. No utilizar estos elementos da pie en muchas ocasiones a una ficción temerosa, constreñida.

Utilizar niños, ancianos, personajes populares y humor no significa hacer series “menos serias”. La calidad de una ficción depende de las intenciones, no de los elementos incluidos. Esto, que es de Perogrullo, no cuaja.

Vamos a ver estos elementos, por separado.

Los niños

En las series españolas multitarget los niños tienen en TODOS LOS CAPÍTULOS sus propias tramas con planteamiento, nudo y desenlace. Son tramas “infantiles” en el tono y la intención, y ocurren por lo general al margen del mundo de los adultos.

Sally Draper

En las series españolas “de calidad” más recientes los niños desaparecen buscando alejarse del modelo multitarget. Sin embargo, esto empobrece la ficción. No digo que sea imprescindible “meter niños”, pero en ocasiones, uno observa algunas ficciones como cojas.

Series como Mad Men o Boardwalk Empire o Dexter, entre otras, tienen niños en el elenco. Sally Draper (la hija de Don Draper) es una niña que se comporta como una niña; no es más lista ni avispada que los adultos como sucede en las malas  ficciones. Sin embargo, los guionistas de Mad Men no la colocan en tramas dirigidas a un público infantil. Sally hace cosas de niña que afectan a los adultos además de a ella misma. A lo largo de las distintas temporadas Sally toma conciencia de su cuerpo, de su sexualidad, se enfrenta a problemas propios de los adolescentes, pero en todo momento, la mirada de Mad Men es más cercana a la de un documental que a la de una ficción infantilizada.

Los problemas de Sally quizá no sean diferentes a los de una niña multitarget, pero sí cómo se desarrollan. Los niños multitarget tienen problemas autoconclusivos. Sally podría querer un vestido, pero no hay una trama sobre cómo conseguirlo, y las “ingeniosas” triquiñuelas infantiles para conseguirlo. Sally es acusada por una vecina de “conducta indecorosa” (masturbarse) siendo muy pequeña, algo impensable en una serie multitarget. Sally Draper no tiene tramas en las que A) quiere algo y B) lo consigue, y acaba en risas. Sally sufre las consecuencias de sus actos, y las consecuencias del comportamiento adulto. Sally no se sienta a la mesa aparcando su “mundo infantil”.

Los abuelos

Los abuelos españoles de las series siempre han sido personajes “graciosetes”. Están ahí para ayudar a la familia, para aportar anécdotas y sentencias que provocan en los demás personajes un momento “ajá”. Los abuelos españoles beben de la fuente del gran Pepe Isbert y de su interpretación en La gran familia. Eran otros tiempos. Pepe Isbert ahora tendría otro registro.

Los abuelos multitarget, como los niños, tienen sus propias tramas con planteamiento, nudo y desenlace, y en donde participa otro señor mayor o señora, y se tratan los problemas propios de su edad. Estas tramas también acaban en risas. Estas tramas no son diferentes a las que puedan protagonizar ancianos en series norteamericanas, pero están desarrolladas con un tono buenista, procurando no molestar a los abuelos. Los abuelos multitarget están lejos de Boardwalk Empire o Roma o Breaking Bad donde los ancianos tienen papeles relevantes, son más que meras comparsas, y pueden llegar a ser viciosos, corruptos y criminales.

Hector Salamanca

Hay series que quizá imposibilite la aparición de niños y ancianos (por ejemplo, ambientada en una cárcel). Pero resulta extraño ver series donde hay familias sin hijos ni abuelos. Nucky Thompson tiene hijos adoptivos, padre y mentor ancianos. Los niños y los ancianos forman parte del universo narrativo de cualquier serie norteamericana, como parte de la vida.

Los personajes y “temas” populares

La gente de la calle, la gente corriente, los personajes costumbristas han desaparecidos en las nuevas ficciones. De alguna manera, es el gran “tabú”. Parece que los guionistas temen que los personajes costumbristas puedan deslucir “la seriedad de la propuesta”.

Nos encontramos con el mismo problema que con los niños y los ancianos: el tono y la intención del guionista importan. Los elementos populares no “hacen cutre” una historia. Por el contrario, su ausencia puede dar pie a una trama coja, clónica. Es más probable que un guionista español escriba un capítulo ambientado en Halloween que ambientado en la fiesta de Navidad de un colegio de primaria.

Esta tendendencia hacia la “americanización” comenzó hace tiempo en el cine. Sin embargo, algunas de las películas emblemáticas españolas de la última década no oculta “lo español”; al contrario, lo integra en la trama, como sucede con La caja 507, Celda 2011 o Intacto. Las tres películas de “género” que no quedan deslucidas. Al contrario, los elementos y personajes costumbristas potencian estas películas de gran factura.

Humor

¿Por qué las series españolas “adultas” carecen de humor? Aunque esto no es del todo cierto. Resulta extraño que telenovelas como El secreto de Puente Viejo o Amar es para siempre mezclen momentos cómicos con dramáticos (sin romper el tono general), pero series de prime-time, en apariencia de mayor ambición, eludan el humor. Una serie sin humor es por lo general una serie coja. La trascendencia no se hace a base de juntar escenas serias con escenas serias, sino de introducir el humor en lo cotidiano.

Breaking Bad o The Wire —indiscutibles totems del cine adulto— tienen momentos verdaderamente cómicos, en los que vemos la estupidez de los personajes. La serie Dexter salta de momentos dramáticos a momentos cómicos. El humor no es crear “tramas de humor” con principio-nudo-desenlace, sino explotar las situaciones que ofrecen las distintas escenas, y mantener el tono general. Hay momentos para reír y momentos para llorar, y otros para sentir repugnancia.

La vida tiene niños, ancianos, personajes populares y humor mezclada con tragedia. No se trata de recuperar el multitarget, sino de hacer historias como la vida misma.

2 thoughts on “Algunas sugerencias para hacer series españolas

  1. Bompensiero 26 noviembre 2013 / 3:25 pm

    Sangonereta se llamaba el que reventó comiendo. Otra escena dura de Cañas y Barro, Tonet ahoga a un bebé en La Albufera. Enhorabuena por el post.

    • Javier Meléndez Martín 26 noviembre 2013 / 4:41 pm

      Sí, otra escena impresionante. De ella sólo tengo en la memoria la mano metiendo al niño en el agua y la cara de Tonet de miedo y culpabilidad. Gracias por recordarme estos nombres, Bompensiero.

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