El personaje “mezquino”

mildred pierce and daughter

Sacrificio silencioso

Haces muchas cosas por una persona.

No dices nada.

Quizás eres una de esas personas realmente generosas que no espera nada a cambio. Ni un gesto. O puedes que esperes algo… Un gracias, por ejemplo. Un beso. Un revolcón. Y quizá llega un momento en el que estallas: dices todo lo que has hecho por esa persona.

—Eres mezquino —dice esa persona—. Nadie te pidió que hicieras eso. Pensé que lo hacías porque éramos amigos, porque me querías, porque…

El sacrificio comentado: el sacrificio mezquino

Si esto ocurre en el cine pensamos que el personaje es un llorica, un héroe penoso. Si el tono es el terror o el thriller quizá nos encontramos ante un tarado peligroso.

Entonces, la diferencia entre el personaje mezquino y el personaje noble es EL SILENCIO.

El personaje noble hace y calla

El personaje noble está calladito. No dice nada. Puede que espere algo a cambio o puede que no, pero no lo pide. Calla. Espera. Cuando el personaje no demada nada SE SACRIFICA. El espectador es quién ocupa el lado “mezquino”:

—¡Tía deja a ese imbécil y sal con el héroe!
—¡Qué mala hija! ¡Con todo lo que hace la madre y ella no se da cuenta!

Si nos encontramos ante una “historia de autor” ese sacrificio no sirve para nada. El héroe se pudre en la ignorancia. Muere sin reconocimiento. Se hace monje budista. (Nunca te perdonaré, Kar-Wai el final de In the mood for love —siempre espero en cada visionado que cambie la historia).

Si nos encontramos ante un drama tipo Douglas Sirk, el personaje silencioso, noble y sacrificado recoge la recompensa al final. Tanto esfuerzo y tantas lágrimas de pena deben acabar en lágrimas de catársis.

El guionista: “víctima” y dios mezquino

El guionista ante es tanto es la víctima que ha sufrido y recrea los dolores aunque con otros disfraces. Después es el dios que ofrece la recompensa o la deniega. El guionista que ama al personaje sacrificado no le hace abrir la boca para pedir un gracias, un mechón de pelo o un revolcón. El guionista es el mezquino que espera la recompensa, pero su héroe o su heroína es mejor que él: calla, se sacrifica. Es un personaje grande.

Que el personaje obtenga la recompensa o no es otra historia. El personaje silencioso ya se ha ganado el aura de “noble sacrificio”. Es lo que pretendía el guionista.

* La fotografía pertenece a Alma en suplicio / Mildred Pierce.

2 thoughts on “El personaje “mezquino”

  1. el convincente gon 30 septiembre 2013 / 9:07 pm

    Tienes toda la razón. Hay un ejemplo de personaje sacrificado que, en su día, cuando vi la peli, me dejó un nudo bastante gordo en la garganta. Se trata del personaje de Bette Davis en ‘La solterona’ (‘The Old Maid, 1939). No cuento nada para no destripar la historia (acabo de ver que está basada en una novela de Edith Wharton, no lo sabía); sólo diré que se sufre.

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