Cómo hacer “cine de autor”

Se dice que el cine de autor busca nuevas formas contar las historias, que rechaza los convencionalismos y que es arriesgado al no buscar el aplauso fácil… paparruchas, digo. Un cine etiquetado como “de autor” significa concebido dentro de unas reglas que podemos identificar. Reglas que, a fuerza de repetirse, se convierten en cliché “de autor”. Así que si pretendes que te consideren autor y no sabes cómo, aquí encontrarás una breve guía orientativa para impresionar a los críticos.

No te sientas menos inteligente que los directores con los egos alimentados por Cahiers du Cinema, tú puedes ser uno de ellos aunque no hayas leído Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente de Schopenhauer.

TIEMPO NARRATIVO

Cambia el orden narrativo sin miedo. La escena 50 en lugar de la 1 y la 20 en lugar de la 90. Lo importante es romper la estructura lineal. No importa si no tiene ni pies ni cabeza y es necesario un mapa para no perderse. Justifícate así: “Godard dijo que las historias tienen un principio, un medio y un final, pero no necesariamente en ese orden”. Además, mencionando a Godard, pope del cine de autor, nadie se atreverá a toserte.

NO CORTES LAS ESCENAS

¿Entrar tarde y salir pronto? ¿Qué es eso? Tú eres autor y para ti la edición no existe. Puedes poner a tu personaje frente al espejo cinco, seis, siete minutos… más, no seas pacato y muestra en tiempo real cómo se afeita, se enjuaga la cara, se coloca crema para calmar las irritaciones. Posiblemente la prensa diga de ti que te atreves a mostrar la realidad sin adornos, con pulso firme, reflexionando sobre la alienación de los actos cotidianos. Esto sin música. En el caso de que tengas una música a piano, no dramática, algo como Amelie, la crítica dirá de ti: “Capta con sutileza la belleza de los actos cotidianos”.

Y si la crítica no habla de ti, hazlo tú. Además, afirma rotundamente que cada escena debe desarrollarse durante un tiempo preciso. Tú haces poesía con la cámara.

TEMAS

El cine de autor europeo debe necesariamente ser profundo o necesariamente amargo. Por un lado están los intelectuales que debaten sobre si la filosofía crítica de Kant podría ayudar a explicar por qué Isobel nunca aprenderá a hacer tarta de queso. Profesores de universidad o escritores brillantes, pero apenas leídos, se acuestan con jovencitas que leen a Hegel, mientras que las esposas de los primeros pintan naturalezas muertas.

Si no tratas temas profundos, habla de los trabajadores. Puede que nunca hayas trabajado de verdad, no importa. Pasa una semana observando a los trabajadores de una envasadora de huevos, habla con una víctima de violación o pasea por las calles de un barrio “popular”. Es suficiente para captar el ambiente, los sueños y las frustraciones de la clase trabajadora, a la que no perteneces, pero con cuyas aspiraciones te identificas.

DIÁLOGOS

Hay tres maneras de emplear los diálogos.

Están las historias personales: alguien cuenta una anécdota que dura como unos diez minutos. No importa si trata sobre un viaje al campo o cómo consiguió finalmente hacer un pollo al chilindrón. Si esta historia la cuenta un personaje de reparto, mejor, así podrás alegar que “la poesía aparece en forma de relato en cualquier momento”. También puedes pedir al actor que improvise sobre la marcha. Tú haces cine así, natural.

Están los diálogos ultrarrealistas o diálogos de bobos.

Y por último, la ausencia de diálogos.

SEXO Y CRÍTICA POLÍTICA

Si quieres mostrar sexo tienes dos caminos. Un sexo blandito, que muestre a los personajes desnudos en su cotidianidad. Si la protagonista tarda diez minutos en ducharse, muéstrala apelando a la poesía de lo cotidiano.

Si lo que te gusta es mostrar perversiones alega que pretendes mostrar cómo la barbarie se adentran en los actos cotidianos. Pinzas en los pezones, bondage, violaciones con objetos… ¿Cuál es la diferencia entre el cine porno alemán y Saló de Pasolini? Que el cine porno alemán no se justifica a sí mismo. Es porno y punto. Pasolini justifica una película pornográfica comercial. Si alguien acusa a tu película de vulgar, llámalo fascista, alega persecución política.

FINALES AMARGOS

Si pasa por tu cabeza un final esperanzador deja inmediatamente de escribir. Los finales felices son de cobardes. Tú muestras la vida como es. Es preferible una película a medio terminar antes que darle a los personajes una oportunidad de ser feliz. Si la felicidad del personaje depende de la llegada de una carta, atropella al cartero y que la carta se la lleve el viento. Si la felicidad depende de que dos personajes coincidan en el ascensor, uno de ellos es atropellado (¡siempre funciona!) o uno de ellos se detiene a atarse el zapato.

Ahora, si lo tuyo es el terror y quieres promocionar tu largo con un teaser, sigue el enlace

11 thoughts on “Cómo hacer “cine de autor”

  1. Overzack 17 diciembre 2012 / 8:50 pm

    jajajajajajaja me encantó el artículo :D
    ¿Tomaré tus tips, eh?

  2. Raca 17 diciembre 2012 / 1:21 am

    Yo creo que estamos hablando de dos acepciones distintas de “cine de autor”. Está el lugar común que de forma tan divertida has repasado y luego está la buena que es más general y no da tanto juego, y que es la que dice Hidalga, una forma de hacer cine muy característica de su autor y para mi ahí entran desde los que ha mencionado Hidalga, hasta Woody Allen o Almodovar, Vin Venders, los nórdicos que parece que han marcado un montón a los espectadores (y Bruce Lee, que se me olvidaba).

    • Fernando Hugo 17 diciembre 2012 / 11:01 pm

      Sí, quizá ésa sea la diferencia fundamental. Lo que pasa es que el cine de autor ya tiene bastante mala prensa, y se confunde estos vicios que indica Javier (que son reales; suceden) con TODO el cine de autor. Autores son también Spielberg o Fritz Lang o Fellini o Welles, o Ford, y no es probable que encuentre uno esos “problemas” en sus films.

      • Raca 17 diciembre 2012 / 11:24 pm

        También creo que concurre algo muy humano, que son los tomatazos, y que se envían con mucho más gusto cuando el objetivo es un ególatra pedante que pretende que se aclamen sus masturbaciones mentales como obras de valor. Eso si que se nos queda grabado, el engreido que dijo “Lo mío no lo podeis entender lo vulgares mortales, porque es cine de autor” cuando se le dijo que le había salido un churro. Por lo demás, yo llamo “cine de autor” a toda aquella película que sin conocerla ni haber visto los créditos, pueda decir: “parece de Pekinpag o de Hitchckok o de Russ Meyer o de quien sea” (cosa ,que dicha de paso, no me pasa con Spielberg, a quien, con mi escasa educación, tengo por autor de cine comercial sin más).

  3. Martín Román 15 diciembre 2012 / 4:17 pm

    “¿Cuál es la diferencia entre el cine porno alemán y Saló de Pasolini? Que el cine porno alemán no se justifica a sí mismo. Es porno y punto. Pasolini justifica una película pornográfica comercial. Si alguien acusa a tu película de vulgar, llámalo fascista, alega persecución política.” Me partí de la risa. Qué gran post, describes alguno de mis cortometrajes así que aprovecho para compartirlo jajajajaja. La próxima vez lo haré mejor porque seguiré tus reglas.
    Un abrazo.

  4. Hidalga Erenas 15 diciembre 2012 / 2:12 am

    Javier, me arrodillo ante ti y te beso los pies! Todo ello, a tiempo real, sin música ni iluminación! You are my idol! :D

  5. Hidalga Erenas 15 diciembre 2012 / 2:11 am

    Por fin alguien que dice lo que se tiene que decir!
    El cine de autor puede ser anti-comercial, gafapastil y pretencioso, pero también puede ser comercial. Tan autor es Pasolini (con su porno-soft en Saló), como James Cameron o Tim Burton. Básicamente, cine de autor no significa coñazo anti-comercial (y anti-todo), sino que el autor (véase guionista y/o director -normalmente ambas cosas a la vez, pero no siempre) tiene personalidad propia. Amigos, eso no está reñido con ser comercial, con entretener ni con ser un pedante.

  6. fhrodri 14 diciembre 2012 / 8:11 pm

    Yo diría que ésta es la receta para hacer mal cine de autor. El cine de autor tiene sus tics, sin duda, pero también los tiene el cine comercial. Entiendo que el objetivo es hacer burla de mucho gafapasta que no ha asimilado bien el sentido del cine de autor, pero hombre, has tocado a Passolini, la gente te va a correr a gorrazos. No creo que fuera un pornógrafo. No, amigo Javier, en esto no puedo estar de acuerdo contigo. Pero mira, a lo mejor hasta me inspiras un post. Pero dedicado a los tópicos de guión del cine comercial. A ver qué me sale.

    • Natalia Aristizábal Arias 13 junio 2013 / 12:16 am

      Muy bueno el artículo, pero estoy de acuerdo con lo de Pasolini. Decir que era un pornógrafo es poner una obra tan crítica y cruenta como Saló al nivel de Saw.

  7. Cristina 14 diciembre 2012 / 4:21 pm

    Has creado una guia perfecta para hacer películas sobre cómo hacer películas de autor… El metautor. Mordaz hasta el final. Me gustó lo de atarse el zapato; es tan -como diría un metautor- mainstream…

    Schopenhauer? Debe ser el cosa del entrelazamiento cuántico. Imprevisible.

  8. Carmen Blanco 14 diciembre 2012 / 2:44 pm

    jajajaja…me encanta! Me has hecho reir. Gracias

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