El graduado: la torpeza de la primera vez

La primera vez que conduces, que cocinas sin supervisión, que usas el taladro sobre un azulejo o que das un beso, y que alguien desea hacer el amor contigo… Esa primera vez, estás lleno de entusiasmo y tienes miedo de estropearlo todo o parecer estúpido, todo junto. La primera vez está tan llena de posibilidades dramáticas y cómicas.

Quien haya visto El graduado no olvidará la primera vez que Benjamin (Dusty Hoffman) y la Sra. Robinson (Anne Bancroft) quedan en un hotel para tener sexo. El guión de Calder Willingham & Buck Henry detalla las distintas acciones y estados de ánimo de Hoffman desde que pone el pie en la habitación hasta que se acuesta —con reparos morales— con la Sra. Robinson.

Si El graduado no mostrara la primera vez de Dusty Hoffman la película quedaría coja. El graduado es una historia de madurez o crecimiento, donde el personaje  de Hoffman parte de la inocencia (la virginidad) y la sumisión a los adultos, para llegar a tomar decisiones por sí mismo.

No necesitamos detallar los preliminares de James Bond en la cama con las chicas de turno. Sabemos que Bond tiene tanta seguridad que no teme acostarse con la enemiga. En una película de 007 podemos ir de la playa a la cama en treinta segundos: Bond pasea, echa el ojo a una mujer que sale del agua, y en la siguiente escena los vemos entre las sábanas. Bond ha tenido tantos escarceos con mujeres, que estamos convencidos de que no cometerá torpezas ni dirá palabras fuera de lugar. Además, un Bond no va de cómo Bond madura.

Sin embargo, necesitamos ver cómo Dusty Hoffman se enfrenta a su primera vez en El graduado. No sólo porque es un punto de giro en el crecimiento del personaje, si no porque está lleno de posibilidades dramáticas y cómicas.

A continuación, la escena completa, con los diálogos transcritos de la versión española. La escena es única, sin elipsis, sin otras escenas por medio. (Tengo que aprender a capturar una página de Word de una vez…) En AMARILLO, los estados emocionales por los que pasa Dusty Hoffman durante el encuentro con Anne Bancroft en la habitación de hotel.

En toda primera vez hay un desconocimiento del “protocolo” o “los rituales” o las “costumbres”. Ben, que está por primera vez con una mujer que se desnuda ante sus ojos, ignora si debe mirarla, y si es así, si mucho o poco.


Después del “no te muevas”, Ben toma por sorpresa a la Sra. Robinson, con la desesperación propia de un joven adolescente virgen.

Mostrar una primera vez del personaje (en el sexo o cualquier otra actividad) se opone a la idea de William Goldman de “entrar tarde y salir pronto”. La primera vez demanda detalles. Los espectadores necesitan compartir los miedos, las dudas y la excitación del personaje que por primera vez  realiza una actividad placentera o desagradable.

7 thoughts on “El graduado: la torpeza de la primera vez

  1. Cristina 7 diciembre 2012 / 11:16 am

    Pues es que esta peli tiene un final grandioso que pone la guinda a toda la historia. El guionista se las apaña para construir un cuento de hadas y para que nos metamos dentro del pobre Hoffman, que por fin se hace un hombre y hace lo que tiene que hacer. Todo muy visual y muy escandaloso, digno de una iglesia. Me encanta cuando golpea los cristales.
    Por otro lado, yo pienso que el mérito de la escena que describes del hotel se encuentra en su sencillez. No abusa de la torpeza de él, ni de su indecisión (lo justo para no resultar ridículo) y tampoco ella controla demasiado la situación; no le ordena nunca, sólo le hace preguntas (igual que un terapeuta) que obtienen la respuesta emocional buscada. Parece seducción pero los espectadores sabemos que en realidad es dominación y poder.
    El esquema es muy bueno, creo que yo tendría que hacer más de estos…
    Chao!

    • Javier Meléndez Martín 10 diciembre 2012 / 9:30 am

      Estoy de acuerdo, Cristina,

      No se fuerza en la escena el mecanismo del humor. Imaginemos a un Landa o un José Sacristán jovencitos en una escena parecida…

      ¡Chao!

  2. Marien Lopez Fdez. 28 noviembre 2012 / 5:49 pm

    Yo no entiendo de escenas lo que sé de guiones lo he aprendido gracias a ti y las páginas a las que tú me has dirigido por lo que te doy las gracias, pero si entiendo de primeras veces, j* hay que ver las que he tenido. Recuerdo una muy especialmente, yo quería que saliera todo perfecto, me había preparado concienzudamente, había leído todo lo que había que leer, me había hecho diagramas, había redactado un mini guión sobre lo que diría según que cosas y luego, cuando ocurrió, cuando envié mi primer mensaje, sólo el silencio me contestó. Patética la soledad del primer twitt

    • Javier Meléndez Martín 29 noviembre 2012 / 8:23 am

      ¡Hola, Marien!

      Me ha encantado tu respuesta, aunque el resultado de tu primer tuit fuera el silencio.

      Tú tienes el instinto de los narradores y no necesitas diagramas ni manuales para tocar la fibra de la gente con lo que escribes :)

  3. Javier Meléndez Martín 27 noviembre 2012 / 7:12 pm

    Hola, Teresa,

    Me encanta tenerte por aquí.

    Es una única escena. Son los diálogos transcritos tal cual. Igual falta algún “eh” o “bien” de Hoffman. Gracias a tu pregunta, voy a añadir una línea para que quede claro que es una escena. No había caído que podría dar pie a confusión :)

    Goldman pone en “Nuevas aventuras de un guionista” un ejemplo muy bueno sobre qué es entrar tarde y salir pronto: una aburrida clase de historia o literatura (no recuerdo). Da la versión completa y la resumida, que está cerca del final sonido del timbre.

    ¡Gracias!

  4. teresadiez 27 noviembre 2012 / 6:53 pm

    Si es una única escena el entrar tarde y salir pronto sería al objetivo de la escena: se acuestan.

  5. teresadiez 27 noviembre 2012 / 6:52 pm

    Hola
    Me encanta el post. Creo recordar cuando Goldman habla de entrar tarde y salir pronto es sobre la estructura de una escena, no? Y los textos de diálogos que muestras componen una escena única o son varias? Me ha surgido esta duda, gracias!

    Teresa

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