Llevar de la mano al espectador

El corto de animación Out of sight (“fuera de la vista” sería su traducción) muestra cómo una niña ciega descubre el mundo a medida que toca, huele y oye lo que la circunda. Tras verlo pienso que puede ser una hermosa metáfora de la relación entre nosotros como narradores y el público.

Nosotros los artistas somos como la niña ciega: al principio no alcanzamos a ver el horizonte. Con paciencia y destreza vamos abriendo los caminos a fuerza de una una palabra tras otra (como si cada palabra fuera un toque de la varita mágica de la niña).

Cuando el guión está acabado el proceso recomienza: somos ciegos que estamos guiando a otros ciegos. El lector de guiones, el productor, el director, el actor, el espectador se adentran en el mundo de nuestra mano.

El espectador es la pieza más débil del proceso. El espectador no ve más mundo que el enmarcado. El resto del mundo aparece a medida que los personajes hablan y se mueven.

Por eso el lector/espectador recrea de manera pasiva el proceso de la niña ciega que nosotros hemos vivido de manera creadora. El espectador confía en nosotros. Quiere que le sorprendamos: que una bola que cae al suelo se convierta en un gato. Pero no quiere que le engañemos.

El espectador quiere ciertas certidumbres: no sobre qué ocurrirá; quiere saber si nosotros somos los guías adecuados para la aventura ya sea por un camino empedrado, de hierba fresca o de arenas movedizas. El espectador no quiere que lo dejemos desamparados. Algunos teóricos y profesionales dicen que el cine es seducción. Sí, lo es. Y creo que también es confianza.


Nota: Si quieres saber más de Out of Sight

5 thoughts on “Llevar de la mano al espectador

  1. Michel Gallego Guillén 23 mayo 2013 / 6:03 pm

    No soy muy dado a escribir comentarios, pero hace un par de días que conozco este blog y no puedo resistirme a esta entrada xD Ya vi el corto hacía tiempo, y me parece que esa comparación es muy acertada.
    Enhorabuena

    • Javier Meléndez Martín 24 mayo 2013 / 12:10 am

      Gracias por tu comentario, Michel,

      Espero que sigas visitando el blog :)

  2. Cristina 14 agosto 2012 / 2:11 pm

    La estética de oriente es única; bolas de gato, ballenas voladoras. El corto va dejando sospechar su procedencia a medida que avanza. Y esa extraña sensación de falta de moraleja (contrario a los occidentales) que los hace menos pesados, más poéticos, al servicio de lo que se deja soñar.
    De Taiwan a Japón es nada… ;)

  3. Victoria Eugenia 11 agosto 2012 / 9:57 pm

    Este corto me ha dejado impresionada gratamente, pues me ha parecido que tiene una forma muy original y didáctica de mostrarnos cómo una niña invidente “construye” la realidad gracias a sus sensaciones.

    Estoy de acuerdo contigo en que los escritores y los guionistas tenemos que tener una sensibilidad especial para poder ser buenos lazarillos del lector o del espectador en la comprensión de la historia que le presentemos. Y por supuesto, siempre sin engañarlo durante el desarrollo del argumento, porque si esto ocurre la trama pierde credibilidad y calidad en proporciones equivalentes.

    • Javier Meléndez Martín 14 agosto 2012 / 11:24 am

      No puedo añadir nada más a lo que has dicho, sí… gracias, Victoria.

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