Cuatro formas de destrozar un sobre de azúcar o edulcorante

Mi mujer y yo fuimos a una cafetería. Allí esperaban dos amigas suyas. Mi mujer y sus amigas pidieron café con leche, y yo pedí un cortado. Todos pedimos edulcorante y el camarero trajo cuatro sobrecitos. Antes de marcharnos vi cómo habían quedado los sobrecitos.

Cada sobrecito reflejaba los rasgos más sobresalientes de cada persona.

La mujer hizo la pajarita de una vez. Dejó el sobrecito sobre el plato y no le prestó mayor atención. Participó en la conversación de manera animada, aunque más como oyente que como hablante.

La mujer que hizo el rulo tiene una gran energía, de naturaleza extrovertida e inquieta. El rulo lo tuvo en la mano haciéndolo y deshaciéndolo.

La mujer atenta a su bebé intentaba mantener la calma y la atención en el pequeño de pocos meses. Apenas se involucró en la conversación.

El guionista estuvo más o menos atento a la conversación, pero apenas participó. De cuando en cuando, apartaba su mente al último capítulo de la novela cuya escritura comenzó un año y medio atrás.

Recolectar momentos, frases al vuelo, imágenes extravagantes… Así voy escribiendo.

12 thoughts on “Cuatro formas de destrozar un sobre de azúcar o edulcorante

  1. Regla 10 junio 2012 / 9:13 pm

    Sí, Javier, lo de lanzar las bolitas me lo había dejado..jajaja..Yo suelo leer los posos del café. A veces, aparecen figuras inquietantes que estimulan mi imaginación. Disfruto especialmente cuando mi interlocutor escucha expectante mi pronóstico. Me siento como si tuviera poderes.
    No sé que pasa por la cabeza de los que incendian los sobres. Supongo que es una manera de llamar la atención y desviar la conversación. Cuando eso sucede, los compañeros de mesa reaccionan de inmediato: “Pero, que haces? venga hombre, apaga eso!”.

  2. Regla 8 junio 2012 / 8:49 pm

    Jajaja….joder, Javier esto parece más entretenido que leer los posos del café. Otra modalidad consiste en arrugar el sobre y redondearlo a modo de pelota. Con los pedazos pequeños también se pueden hacer bolitas, aunque esto ya es un síntoma evidente de estar muy aburrido. La versión más destructiva que conozco es reducir el sobre a cenizas, cuando se le prende fuego con un mechero. Sólo en las terrazas, claro.
    Y por cierto, suerte con la novela. Aunque, siendo tan creativo seguro que no la necesita.

    • Javier Meléndez Martín 9 junio 2012 / 9:14 pm

      A veces hago bolitas con los sobrecitos para tirárselas a mi sobrina o sobrino :)

      Ahora que mencionas lo de reducir el sobre a cenizas, ¿qué pasa por la cabeza de esta gente? Creo que ver arder un sobre puede ser relajante, aunque no entiendo por qué.

      ¡Y gracias por animarme, Regla!

  3. adrianatejada 7 junio 2012 / 11:00 pm

    Si el guionista es el que destroza a cuadritos el sobre eso es que aún tengo futuro, no?? jajajaj

  4. Marien Lopez Fdez. 6 junio 2012 / 4:11 pm

    Oye, pues yo no sabría con cual identificarme, creo que salvo la del bebé sería todas dependiendo del día. Ánimo con la novela, el último es el mejor.

  5. claraTiscar 5 junio 2012 / 12:35 pm

    Qué bueno, siempre he pensado que eso refleja la personalidad, igual que fijarte en lo que hace la gente cuando come. Algunos reorganizan la comida, otros la cortan en trocitos idénticos, los hay que ni miran el plato y solo engullen… Además observo recientemente que cierto tipo de manías o costumbres pasan de padres a hijos.
    Hace tiempo que no tomo azúcar pero cuando lo hacía siempre hacía un canutillo. Siempre. Y sí, me siento un poco identificada con tu descripción de la señora canutillo…

    • Javier Meléndez Martín 6 junio 2012 / 8:22 am

      Yo reorganizo cuando está hirviendo y también es mi manera de decir “no quiero que me molesten”.

      Me gusta el nombre “tecleandoando” :)

  6. Cristina 5 junio 2012 / 12:21 pm

    Jakub Kryštof Rad (el hombre que se suicidó porque la gente no sabía abrir adecuadamente el tubo de azúcar que él mismo inventó, menda incluida) seguro que hubiese ofrecido una opinión interesante en esta entrada…

    Aparte del hecho de que no corre el viento por tu tierra…

    Ánimo con la novela!

    • Javier Meléndez Martín 6 junio 2012 / 8:14 am

      ¡Curiosa historia la de Kryštof Rad!

      Creo que en algún momento tendré que decir “basta” a la reescritura del último capítulo.

      Gracias por los ánimos, Cristina.

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