El discurso del rey: un sencillo ejemplo de suspense

Hitchock dijo a Truffaut que el suspense más que un género, es una manera de jugar con los elementos de una escena en cualquier género.

En El discurso del rey hay un ejemplo sencillo y aclaratorio.

El futuro rey acude a un experto en problemas del habla. El doctor pide al príncipe que grabe su voz. El príncipe no puede oírla porque escucha música a gran volumen por unos cascos. “Esto es una estupidez” dice el príncipe. El doctor le entrega el disco y le ruega que escuche la voz.

El espectador intuye que el príncipe habla perfectamente cuando no se oye a sí mismo. (Es curioso, intentamos ser conscientes de una actividad mecánica –hablar, conducir, incluso escribir– y la hacemos mal).

Es previsible que el rey escuche el disco. Es una escena necesaria. Sabemos de qué va la película y quiénes son los protagonistas. Esto, lejos de restar interés, emociona a los espectadores:

—¡Escucha el disco! –decimos– ¡Vamos! ¡Escúchalo!

Se ha creado suspense: ¿Cuándo escuchará el príncipe su voz grabada? Y cuando llega el momento, la escena es sencilla y brillante.

El futuro rey se queda de piedra (un momento de autoreconocimiento) y la futura reina anonadada (momento de descubrimiento).

El descubrimiento y el autoreconocimiento, el momento “ajá”, “eureka”, “por fin te das cuenta de que te quiero…” puede ser uno de los momentos más hermosos y emotivos de una película.

No despreciemos lo “previsible”. Debemos crear en el espectador la necesidad de que lo previsible ocurra.

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Los policías de las series se han vuelto cada vez más oscuros, como los tiempos. Puedes leer mi artículo en Yorokobu Magazine: Los polis de la tele: de Colombo a Luther

34 thoughts on “El discurso del rey: un sencillo ejemplo de suspense

  1. Javier Meléndez Martín 13 mayo 2012 / 9:09 am

    Sergio, tu planteamiento es Interesante, y así debería ser. Sin embargo, se ha construido la película sobre el “quién es el asesino”, así que hay pocos alicientes aparte de descubrir al “malo”. Ocurre como con los crucigramas. Si completamos unos, nos alegramos, pero no volvemos a hacerlo. Sin embargo, podríamos volver a leer una buena novela o ver un videoclip porque nos gusta recrearnos en lo placentero.

    Hitchcock ya advirtió con lo de hacer películas sobre “quién es el asesino”.

    Gracias por tu comentario.

  2. Paco Lopez Barrio 3 marzo 2012 / 1:23 am

    No habia visto hasta anoche El discurso del Rey y me gustó. Tiene otro momento necesario (no llega a ser escena por si sólo) buenísimo, cuando el Rey le devuelve al profesor el chelín prestado en su primera clase. Subtexto:”He comprendido que es mejor tratarnos como iguales”.

    • Javier Meléndez Martín 4 marzo 2012 / 2:42 pm

      Muy buena observación, Paco.

      “El discurso del Rey” es un tipo de cine que me gustaría hacer. Parece sencillo, pero no lo es.

      ¡Saludos!

  3. Cristina 15 febrero 2012 / 2:59 am

    Vaya… El sexto sentido. Aún recuerdo cuando me senté en la butaca del cine y, justo un minuto antes de empezar la película, un idiota sentado demasiado cerca le dijo a otro idiota que venía con él (no recuerdo las palabras exactas):
    – Esto va de que Bruce Willis está muerto, pero no lo sabe…

    Así que pude ver la película confirmando minuto a minuto lo que aquellos dos idiotas ya sabían, sin ninguna expectativa de sorpresa final… A pesar de todo, me gustó seguir la historia del niño, y sobre todo me gustó la reconciliación con la madre; es la parte de la trama que termina felizmente, la parte que reconforta al espectador. Willis es quien te obliga a seguir pensando en la película porque su historia se ha contado desde un ángulo falso; todo lo que sabemos de él es mentira. Esa es la razón de que volvamos sobre el rompecabezas para degustar, nuevamente, los trucos visuales en sus escenas… El anillo… Las supuestas conversaciones… El problema del matrimonio… Nos engañan brillantemente.
    Si me lo preguntasen, prefiero un misterio ingenioso e inesperado que un suspense bien armado. La culpa la tiene Agatha Christie, supongo. Pero lo cierto es que es muy difícil, cada vez más, conseguir un final sorprendente. El suspense te entretiene pero, cuando termina, termina también la emoción. El misterio te fuerza a pensar, se prolonga, se saborea en la tertulia, se pone en tela de juicio. Dura más tiempo.

    • Fernando Hugo 15 febrero 2012 / 10:07 pm

      Yo diría, Cris, que tienes razón: la sorpresa por la sorpresa fuerza a giros de guión que pueden llegar a ser ridículos o poco verosímiles. Por ejemplo: la evolución de la serie Héroes a partir de la segunda temporada. O algunas ideas de algunas temporadas de Fringe.

      Yo creo que, en cambio, el Sexto Sentido ha soportado bien el tiempo. Sigue siendo una historia con giro final (por otro lado, algo más común de lo que se cree; por ejemplo, en multitud y multitud de relatos), pero lo que soporta la historia son los personajes.

      Además, hace poco hablaba yo sobre el final de la segunda temporada de Sherlock, que ha creado mucha polémica por su sorpresa final. El problema con que nos engañen es que, antes o después, se nos tiene que explicar eso que se nos escamoteó. Y luego, puede que no sea la respuesta que imaginamos y nos decepcione. Estoy pensando en Lost: cuando se contestaron algunas preguntas, a la gente, en general, no le gustaron.

      Y entonces, se pone el énfasis en que se nos ha engañado. Y yo diría que no: en realidad no es eso. Es que a veces ese engaño tiene un truco que nos gusta y otras veces, no.

      • Juanfra López 16 febrero 2012 / 10:44 am

        Está claro que la historia se sustenta por los personajes, en concreto su protagonista, que no es otro que el niño. Shyamalan tiene que jugar la baza de la sorpresa precisamente por eso y me explico. Si partimos de la base que el personaje que verdaderamente debe sufrir un arco de transformación es el niño, es decir, superar la ausencia de su padre, la muerte del psicólogo es la metáfora perfecta. Cuando el niño aprende a lidiar con los muertos (a vivir sin su padre) ya estamos preparados para saber que Bruce Willis está muerto (el padre del niño nunca volverá).

        Aún así sigo siendo partidario de jugar al suspense. Ayer por ejemplo volví a ver la ópera prima de David Gordon Green, “George Washington”. En dicha película hay una muerte que se produce en el primer punto de giro. Sabemos quiénes son los asesinos al principio del segundo acto. A partir de ese momento entra en acción el suspense, ya que nos mantiene en vilo pensar las repercusiones que puedan sufrir dichos asesinos. ¿No es mucho más emocionante?

        En cuanto a “Lost”, nombrarlo ya me das escalofríos. Una pena de serie. Su primera temporada es una auténtica gozada. ¿El error? No sembrar nada, aunque ellos digan que sí. A este respecto te invito a leer mi reflexión en torno a cómo una serie como “The shield”, sí que siembra su final al principio, y jugando sólo con la dirección, en comparación con “Lost”.

        http://dibujandoelsilencio.blogspot.com/2011/08/quien-ganaria-en-un-hipotetico-combate.html

        Sorry por el spam Javier, sabes que lo hago sin ánimo de lucro.

        • Fernando Hugo 16 febrero 2012 / 2:37 pm

          Bueno, yo soy un relativamente ardiente defensor de Lost, y tengo mi teoría (incluida en parte en el post anterior) y que tiene que ver con que tal vez mucha gente olvidó que esto era del género fantástico y menos, mucho menos, del de ciencia ficción. Vamos, que todo no tiene que ser explicado: son coordenadas diferentes al realismo. Aun así, admito que se cometieron muchos errores, pero no en particular por el final. Por cierto, que hay un análisis del último capítulo que es exhaustivo y muy interesante aquí: http://pjorge.com/2010/05/24/lost-17-18-the-end/

          En cuanto a The Shield, vi algunas temporadas pero no todas. En todo caso, si el último capítulo “cerraba” de forma circular es un mérito, y es una forma de estructurar una narración, pero no la única. Pero ya digo que tendré que verla. En cualquier caso, tendría que ver otra vez todo Lost y ver The Shield entera: pero no suelo comparar series, o no demasiado si son géneros diferentes, y se emiten para públicos diferentes. Creo que juegan en ligas distintas, y pretenden cosas diferentes. Una serie en abierto tiene problemas que no tiene una serie de cable: comparar HBO o FX con ABC suele ser injusto.

          Y pese a ello, ahí tenemos The Good Wife, que es una gran serie “en abierto”.

          • Juanfra López 16 febrero 2012 / 3:42 pm

            Hola Fernando! No hablo de comparar el “contenido” de las series y a quiénes van dirigidas. Hablo de dramaturgia, de estructura pura y dura. Me da igual que sea ciencia ficción o policiaca, la vean niños o viejos, en abierto o de pago. La cuestión es si desde un punto de vista narrativo una serie lo hace mejor que otra en sus respectivos campos. En “Lost” no sabían a qué jugar, y por ello el misterio se convirtió en su mejor baza. Pero alargarlo hasta la eternidad termina por aburrir al personal. Ahora bien, podemos argumentar que en “Lost”, lo importante no era el final sino el camino. Siguiendo esta línea no he visto personajes cuyos arcos de transformaciónes fueran tan pobres desde que ví la dichosa serie.

          • Fernando Hugo 16 febrero 2012 / 4:22 pm

            Bueno, ya digo que tendría que revisar The Shield. A mí, narrativamente hablando, los flash forward de Lost me siguen pareciendo de lo más interesante en años. Y cómo se usaban los flash backs en algunos capítulos de las primeras temporadas también era de lo mejor visto en televisión en años, en este sentido. Eso en lo narrativo; en lo dramático… sigo creyendo que algunos de sus personajes estaban muy conseguidos. En cuanto a cómo evolucionaron… Me interesaba mucho cómo evolucionó Linus. O Locke: Locke era grande.

            Cuando vea The Shield al completo y de nuevo, te diré. Y volviendo al tema del post, confirmaré si, como creo recordar, no era una serie tan sostenida en el suspense. Posiblemente, The Shield sea mejor en lo dramático que Lost; en lo narrativo, tengo mis dudas, aunque lo revisaré.

          • Juanfra López 16 febrero 2012 / 4:54 pm

            Los flashbacks tuvieron un pase, ya comenté que la primera temporada fue una gozada. Pero no me parece de muy alto nivel narrativo abandonarlos sin más, para pasar a unos flashforwards que se quedaron simplemente en el impacto que produjo el final de la tercera temporada. Y no hablemos de su combinación con los viajes en el tiempo, admitiendo que tuvieron a Vigalondo como referente. El mejor término que define la narrativa de “Lost” es el pastiche.

            En cuanto a la narrativa de “The shield”, sin grandes artificios, ha sabido crear una de la novelas televisivas más complejas de la televisión. Con sólo comparar los finales de cada serie, la narrativa de una le da una patada en el estomago a la de la otra. Pienso que a esta alturas deberíamos seguir tu consejo: las comparaciones son odiosas. Cada una está en su liga.

  4. Fernando Hugo 9 febrero 2012 / 10:16 pm

    Hay un posible debate ahí acerca de si una película debe ofrecer la obligación de un segundo visionado. Hay gente (recuerdo un profesor de relatos) que cree que es una especie de trampa. Un juego de manos, desde el punto de vista narrativo. Algo de eso pasa con Sospechosos Habituales. Algo de eso pasa también en El Sexto Sentido.

    Ahora bien, no creo que esas películas se sostuvieran en un primer visionado. Supongo que en el punto medio está la virtud. Si, desde el punto de vista dramático, no conectáramos con el niño de la película de Shymalan, nos daría igual el giro final. Y no querríamos verla de nuevo, buscando pistas de lo que averiguamos en el primer visionado.

    Por cierto que es muy curioso ver los extras de esta peli. Muchas escenas eliminadas desvelaban muy mucho qué estaba pasando. O sea, que Shymalan no tenía un guión tan bien cotejado en cuando a qué mostrar y qué ocultar. En cambio, qué lástima, cortó un final levemente diferente que era mucho más hermoso.

    Buen post, Javi.

    • Javier Meléndez Martín 17 febrero 2012 / 5:56 pm

      Gracias, Fernando.

      Hace unos meses vi ‘Los otros’ por segunda vez. Me había jurado no volver a hacerlo. Pero era lo más decente que había en la TDT. El caso es que, el segundo visionado, lejos de disgustarme, me convenció, aunque no como experiencia emocional, si no estética. Como un pasatiempo ligero.

      • Fernando Hugo 17 febrero 2012 / 9:41 pm

        De hecho, yo hubiera respondido a menos cosas. No todo tiene explicación. No lo tiene en el mundo real, no digamos ya en un universo de género fantástico. En cuanto a lo que dices de Los Otros… Me gusta más El Sexto Sentido. Aunque hay cosas interesantes del guión de la peli de Amenábar… Otras, no tanto.

  5. Javier Meléndez Martín 9 febrero 2012 / 7:41 pm

    ¡Me gustan vuestros comentarios!

    Conozco a personas que no han visto “El sexto sentido” dos veces. Sin embargo, esas mismas personas han visto “Sospechosos habituales” dos y tres veces, y en cada una le sacan jugo. Y ambas se guardan un as en la manga. Nunca he pensado por qué.

  6. juanfralopez 9 febrero 2012 / 6:59 pm

    Para Regla:

    ¿”La situación que vive el niño, por si sola, ya genera bastante suspense”? Creo que en el fondo no nos ponemos de acuerdo por un malentendido entre conceptos. Para que haya suspense, el espectador tiene que tener una información antes que el personaje, no una pregunta (¿Realmente ve a los muertos o sufre de alucinaciones?).

    “El espectador lo va descubriendo a través de la mirada de un profesional de la mente”. Ir descubriendo es misterio no suspense.

    Vuelvo al principio. Cada género tiene una narrativa diferente, que tiene que ver con el punto de vista de los personajes, que a su vez tiene que ver con la información que recibe el espectador. En “El sexto sentido” no hay atisbo de suspense por ningún lado, no tenemos información alguna desde ningún punto de vista: el niño podría habernos dicho al principio que el psicólogo está muerto, pero no lo hizo. Y por otro lado, el psicólogo no se da cuenta hasta el final de que está muerto. ¿Dónde está la información para crear el suspense? Shyamalan utiliza todos los trucos habidos y por haber para ir creando más bien un “misterio” que se resolverá al final.

    “Está mejor con esa sorpresa que dota de originalidad y genialidad a la peli”. Podría citarte millones de películas que hacen exactamente lo mismo, antes que se realizara la película. Y no sólo no es original y genial por eso, sino porque un segundo visionado aburre en demasié.

    • Regla 9 febrero 2012 / 10:58 pm

      Juan, comentas que “para que haya suspense el espectador tiene que tener información antes que el personaje”, es cierto. En el Sexto sentido el espectador, sabe que cuando el frío se apodera de la habitación o sale el vaho por la boca alguna presencia extraña o algo desagradable va a ocurrirle a uno de los personajes, para que sólo final acabes relacionándolo también con el otro . Lo que no sabe el personaje es dónde, cuando, ni de qué manera va a ocurrir. El niño se está haciendo mucho pis, tiene que levantarse de la cama y atravesar el pasillo. A mí si que me hacía revolverme en mi asiento y me daban ganas de decirle que se aguantara el pis. La temperatura es un recurso que anticipa al espectador lo que le va a ocurrir al personaje. En este sentido, si que se da cierto suspense, aunque también es verdad que lo dominante es el descubrimiento y la resolución del misterio, en el que domina más el terror psicológico que el puro susto. En mi opinión, suspense y misterio se solapan, no son tan distintos. Visto el suspense de la manera que lo expones, las comedias que te hacen reir también juegan mucho con eso.

      Y por cierto, ¿Millones de películas que hacen lo mismo? Yo no conozco niguna que trate el tema de la muerte, de los fantasmas y del más allá de este modo. Sobre gustos están los colores, pero al margen de que guste o no la temática o se le puedan encontrar defectos (encaja todo y te hace revisrla de nuevo) en su día fue original e innovadora. Algo que ya no consiguieron “Los Otros” o “El Orfanato”, aunque sean buenas películas.

  7. Alfredo BG 9 febrero 2012 / 6:38 pm

    Un hombre acecha la casa de una chica que está viendo la televisión. El hombre entra…Y resulta ser la chica de su mejor amigo. ¿Por qué intenta matarla entonces? ¿Quién se lo impuso? Sorpresa: el mejor amigo. Pero mientras, se ha enamorado de ella, así que le mata a él. Otra sorpresa más: Quien le convenció fue ella. Ya lo tenía todo pensado…
    Los otros, El sexto sentido, El bosque,… En todas hay una intriga que intenta atrapar el interés, pero con sorpresa final.

  8. Regla 9 febrero 2012 / 6:27 pm

    Buen apunte, Javier. El ejemplo, además de crear suspense, me ha recordado en parte a lo que apuntaba Paco lópez Barrio en GuionistasVLC, en su post “Parálisis por análisis”. Cuando se intenta tomar conciencia de ciertos actos mecánicos que deberáin fluir naturalmente, aparece el atasco. En el discurso del Rey se muestra claramente.

    Por otro lado, al igual que Joan, yo no creo que en “El sexto sentido” gire todo en torno a la sorpresa final. La situación que vive el niño, por si sola, ya genera bastante suspense. ¿Realmente ve a los muertos o sufre de alucinaciones? El espectador lo va descubriendo a través de la mirada de un profesional de la mente, que le dedica toda su atención, y se entrega al caso con una curiosidad e interés un tanto obsesivo. ¿Relacionado quizás con la agresión brutal que sufre al principio de la peli? Se puede sospechar que el niño realmente ve y habla con los muertos y que no sufre ningún trastorno, pero a nadie se le ocurre pensar que el psicólogo está muerto.
    Sin la sorpresa final, que además de clavar la trama, consigue impactar y darte miedo, la peli tendría también perfecta lógica y sentido. Se trataría quizás de una história más sencilla, pero de haber sobrevivido a su agresor, todo encajaría igualmente, y no creo que se eliminara el suspense. Claro que, en mi opinión está mejor con esa sorpresa que dota de originalidad y genialidad a la peli. Ese descubrimiento que te hace decir: eureka! y que te obliga a revisar nuevamente la peli, de cabo a rabo. Para mí “El Sexto Sentido” rompió claramente los moldes, y luego otras siguieron su ejemplo.

    • Javier Meléndez Martín 9 febrero 2012 / 7:51 pm

      Una buena explicación, Regla, que complementa lo dicho por Joan.

      Me planteo si realmente sería posible verla sin el eureka.

  9. juanfralopez 9 febrero 2012 / 5:24 pm

    Me tildarás de obsesivo a estas alturas, pero quiero proponerte algo Joan. Tenemos el siguiente beat para una escena: “un hombre con una máscara y una motosierra mata a una chica que estaba viendo la televisión”. ¿Cómo afrontarías dicha secuencia? A mi manera de ver hay dos modos:

    1) La chica está viendo la televisión, y de repente, el hombre entra en su casa y la mata.

    2) Un hombre acecha la casa de una chica que está viendo la televisión. El hombre entra y la mata.

    En el primer caso nos llevaríamos una sorpresa de la ostia, pero en el segundo, estaríamos sufriendo desde el punto de vista de la chica desde el momento que sabemos que hay un tipo que la va a matar.

    ¿Sorpresa o suspense? ¿Qué prefieres?

    • Joan Álvarez 9 febrero 2012 / 8:36 pm

      Bien, ante todo decir que no considero “El sexto sentido” como una película de suspense. Yo creo que es un drama en en el que uno de los protagonistas es un fantasma sin saberlo.
      Por otra parte, prefiero el suspense al susto, de siempre. De hecho, a mis alumnos les pongo un ejemplo siempre que va más allá que el que propones y que creo explica muy bien lo que es el suspense:

      Dos personajes (por ejemplo, un periodista y un policía) se quedan encerrados en un ascensor y fantasean sobre el motivo que ha llevado a un asesino a matar a varias personas.
      – Primera opción: no sabemos nada de la vida privada de los personajes, y la escena es un tostón expositivo.
      – Segunda opción: el espectador sabe que uno de ellos (por ejemplo, el poli) es el asesino. La escena gana en interés. El espectador piensa: “no le cuentes nada, coño, que te vas a ser el siguiente en morir”.

      En los dos casos que propones, cada uno tiene su función. Una película de suspense optaría por la primera. Una de terror, por la segunda. Personalmente yo la afrontaría de un tercer modo: la chica está viendo la televisión y cree escuchar algo. Baja el volumen de la tv, pero no escucha nada. Se levanta. Mira a su alrededor. La puerta de la calle está cerrada, todo en orden. Vuelve al sofá y sigue viendo la tele. Debe haber sido su imaginación. Pero de repente, y tras unos segundos, se siente inquieta y vuelve a bajar el volumen. El espectador no ha escuchado nada claro en ninguna de las dos ocasiones, pero está tan inquieto como ella. La chica ausculta el ambiente. ¿Ha sido eso un crujido? Vuelve al pasillo… y la puerta de la calle está entreabierta. Ella se asusta, obviamente. Entonces, alguien le tapa la boca y zas (por abreviar la resolución).

      En mi opinión, y para reforzar el suspense, es indispensable no salirse del punto de vista del personaje.

      Con esto me viene a la cabeza una escena escalofriante de un giallo no demasiado destacado: “Torso”, de Sergio Martino. La protagonista ha ido a pasar el fin de semana a la casa de campo de una de sus amigas. Inicialmente no iba a ir por un compromiso, pero un ajuste de última hora le ha permitido apuntarse. El grupo de amigas es ahora de cuatro. Esa noche beben y se divierten, y esta chica -la llamaremos Suzy porque es el nombre de la actriz, no recuerdo el personaje- se tuerce un tobillo. Después de eso, no se encuentra bien y se va a la cama.
      A la mañana siguiente, Suzy se despierta y pide que la ayuden a bajar. Nadie responde. Baja las escaleras y, al llegar al salón, descubre los cuerpos asesinados de sus amigas. Está a punto de gritar, y entonces alguien llega. Temiendo -acertadamente- que sea el asesino, Suzy se esconde detrás de una butaca. Obviamente, el asesino es alguien que pensaba que iban a ser tres chicas, no cuatro. Durante todo el día, Suzy se ve obligada a presenciar, en silencio, cómo el asesino descuartiza pacientemente a sus tres amigas y las va guardando en bolsas de basura. Durante algunos momentos, el asesino sale y entra de la casa, y Suzy intenta escapar, pero su cojera y el no ubicar al asesino le fuerzan a permanecer ah´, ahogando los gritos.

      Esa secuencia, porque es una secuencia de casi diez minutos, me parece brutal porque consigue aunar el suspense con el terror más brutal. Conceptualmente, la secuencia tiene una fuerza que nos hace pensar más allá de lo que vemos. Y, por otra parte, y al respetar el punto de vista de la chica, hace que el espectador se identifique con ella hasta tal punto que sufra hasta la resolución de la escena.

      • juanfralopez 9 febrero 2012 / 10:13 pm

        Hola Joan de nuevo! Sigo pensando que no hablamos de lo mismo. Dices que en los casos que propongo, escogerías el primero para una de suspense, y el segundo, para una de terror.

        El problema viene cuando en la primera opción no hay suspense, sólo misterio, y precisamente en el segundo es cuando se cumple el suspense. Llegados a este punto, creo que deberíamos matizar que entendemos cada uno por los conceptos que estamos utilizando.

        Suspense: el espectador sabe más que los personajes.
        Misterio o sorpresa: los personajes saben más que el espectador.

        Si partimos de estas definiciones, que por otro lado no me las he inventado yo, las he aprendido de muchas fuentes, entre ellas “La dramaturgia” de Yves Lavandier, para que podamos desarrollar “suspense” en nuestra trama, necesitamos obligatoriamente romper puntos de vista.

        Vuelvo al ejemplo de la chica. Cuando rompemos el punto de vista de la protagonista para pasar al del asesino, tenemos más información que la chica, con lo cual se genera en nosotros el frustrante suspense, ya que nos gustaría advertirla pero no podemos.

        No pretendo dar ninguna lección, que quede claro. Como dije antes, me baso en las reflexiones de Lavandier en torno a la ironía dramática por poner un ejemplo (más que ejemplo es mi libro de cabecera).

        • Joan Álvarez 9 febrero 2012 / 10:58 pm

          Ops. Obviamente, era un error. Quería decir primer ejemplo para terror, segundo para suspense. Ha sido un lapsus. Je. Supongo que había quedado claro por el ejemplo que he puesto. La definición de suspense está muy clara. Hitchcock se encargó de explicarlo la mar de bien.
          En cuando al punto de vista, hay algo de razón en eso, sí. Sin embargo, yo me estoy refiriendo al punto de vista en la escena. Durante la trama éste puede variar, por supuesto, pero no me parece demasiado acertado que éste varíe durante una escena. Siempre hay excepciones, por supuesto, pero creo que hay que esforzarse para conseguir crear suspense sin recurrir a lo fácil.
          Observemos cualquier película de Roman Polanski; desde “Frenético” a “El escritor”: él siempre respeta escrupulosamente el punto de vista. No se sale del protagonista ni en un sólo momento. Y logra muy buenos momentos de suspense. Luego, no es necesariamente obligatorio. ¿No crees?

        • Joan Álvarez 9 febrero 2012 / 11:08 pm

          Esto me lleva a matizar un poco la tercera opción que yo dije. En lugar de escuchar un sonido de buenas a primeras, la chica escucha la melodía de un móvil en el pasillo. Ella no sabe a quién pertenece, pero el espectador sí, ya que antes le hemos dado esa información. Entonces sí se genera una situación de suspense, ya que el espectador tiene la certeza de que el asesino está ahí.

          • Javier Meléndez Martín 10 febrero 2012 / 10:19 am

            Buena opción. Eficaz como el silbido de M de Lang o el dum-dum-dum-dum del tiburón.

  10. juanfralopez 9 febrero 2012 / 3:36 pm

    Hola Joan! Ya se que “El sexto sentido” no gira exclusivamente alrededor de su final, pero su metáfora es muy pobre (si un niño no tiene la figura paternal tiende a portarse mal e inventarse historias…).

    En cuanto a la información, creo que no hablamos en los mismos términos. No es lo mismo “intuir” quién es el asesino en “Mystic river” que saberlo desde el principio. Si el guionista hubiese optado por la segunda opción, la película hubiese ganado en suspense, ya que el espectador estaría a cada momento gritándole a los personajes: “¿pero no se dáis cuenta de que Dave Boyle no es el asesino?”. Los tendrías saltando en la butaca llenos de rabia. Del otro modo, tal como se hizo, me mantiene a la espera del misterio y puede que por el camino me aburra de esperar. Cuando por fin descubro el misterio (quién mató a la chica), me invita a reflecionar sobre lo ocurrido, pero la película ya ha acabado. Has perdido la oportonidad de removerle el estomago al espectador durante dos horas.

    Saludos!

  11. Joan Álvarez 9 febrero 2012 / 2:32 pm

    Yo discrepo con lo de que “El sexto sentido” gira únicamente alrededor de la sorpresa final. Eso sí ocurre en “Los otros”, “El Bosque”, “El orfanato” y en muchas otras, ya que la gran pregunta en ese tipo de historias es “¿Qué está pasando?”. La respuesta se da en el giro final, un elemento dramático que todos estamos esperando. No sabremos exactamente de qué se trata, cuál va a ser la respuesta a la pregunta, pero el espectador sí sabe, más que intuye, que ese giro va a llegar y la respuesta vendrá con él. En ningún modo constituye una sorpresa final, porque todos la esperamos. Y, claro, a no ser que sea un giro muy original
    Sin embargo, la pregunta central de “El sexto sentido” no es “¿Qué está pasando?”, si no “¿Será Bruce Willis capaz de ayudar al chico?”. Y la película está enteramente construida alrededor de esa idea. Es un personaje activo en busca de un objetivo claro, y por eso empatizamos con él. Si no hubiera giro final, la historia tendría igualmente una conclusión lógica y más o menos satisfactoria (más “menos” que “más”, cierto). El giro final de “El sexto sentido” da otra dimensión a la historia -y, en instancia última, le dota de sentido, verdad-, pero no creo que sea la justificación de toda la película, en absoluto. Más bien al contrario, por muy poco que me guste Shyamalan, creo que éste es uno de los pocos títulos con sorpresa final que consigue invitar a la reflexión -como lograron en su día “El planeta de los simios” o “La semilla del diablo”-.

    • Javier Meléndez Martín 9 febrero 2012 / 7:48 pm

      Joan, me has hecho pensar.

      Es cierto que “El sexto sentido” plantea un drama en torno al niño. Pero muchos nos hemos quedado con la sorpresa final. ¿Un final inapropiado? ¿Una propina que debió ahorrarse Shyamalan? Para pensar.

      • Joan Álvarez 9 febrero 2012 / 8:44 pm

        Yo creo que todos nos hemos quedado con la sorpresa final por la sarta de imitaciones que han venido luego. A partir de “El sexto sentido” -que, ojo, me parece una peli simplemente correcta-, el cine de terror se ha basado en sorpresas finales. Sin embargo, y como apunté, el objetivo del protagonista de la peli de Shyamalan no es la de saber qué está pasando.

        Quizás lo que falle en “El sexto sentido” es que la resolución de la trama con el niño es muy floja. Basta con que ayude a la niña muerta, y de repente ya sabe vivir entre fantasmas. Es muy ingenuo, o al menos a mí me lo parece. Sin embargo, la historia del personaje de Bruce Willis me parece un acierto. La manera de relacionar desencuentro con la muerte parece que realmente transmite algo.

  12. juanfralopez 9 febrero 2012 / 2:05 pm

    Muy buena reflexión Javier! Sabes que soy un amante de la ironía dramática. Si el espectador tienes más información que los personajes, lo tienes dando saltos en la butaca, ya que se muere de ganas por avisar a los protagonistas de lo que se avecina.

    Un claro ejemplo de historia mal contada es “El sexto sentido”. Todo su poder reside en la sorpresa final, y por ello el espectador se siente estafado. Ahora bien, tomemos como ejemplo otro film que juega a lo mismo, pero de diferente manera: “Take Shelter” de Jeff Nichols.

    El protagonista de este film comienza a sufrir fuertes alucinaciones apocalípticas, unas alucinaciones que no sabe si son consecuencia de una enfermedad mental o se trata de premoniciones reales. ¿Qué hace Nichols? Juega a la ambigüedad, dando información al espectador en un sentido u otro. De este modo, cuando asistimos al climax, no nos sentimos defraudados, porque el director nos ido sembrando la información y además nos deja el espacio de la duda, es decir, de reflexionar en torno a lo que hemos visto.

    Un saludo Javier!

      • Sergio 13 mayo 2012 / 6:50 am

        Y yo me pregunto… ¿No es una paradoja? Es decir, Mystic River no soporta el segundo visionado porque ya sabes quien es el asesino, pero ¿No ganaría este segundo visionado en suspense?

        Saludos y enhorabuena por el blog.

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