Abre el cajón o lo abro yo (una secuencia dramática de Mad Men)

Análisis de una secuencia dramática del capítulo 3×11 de Mad Men (‘La gitana y el vagabundo’)

El capítulo 3×11 de ‘Mad Men’ es una lección sobre cómo desarrollar una secuencia de escenas dramática. A la comedia le basta el tiempo de un gag, pero el drama necesita un tiempo de cocción. Matthew Weiner nos enseña con esta secuencia que…

1) El drama debe mostrarse de principio a fin (no debería escribirse “in media res”).

2) Los elementos ajenos al momento dramático deben ser apartados (no debemos cambiar el punto de interés).

3) Se admiten elementos de distracción para provocar pausas, pero deben permanecer fuera de la escena.

ANTECEDENTES

Betty Draper descubre una caja donde hay fotos y documentos que revelan la identidad real de su esposo. Ella ha permanecido confusa durante un tiempo y se marcha de casa para consultar con el abogado de sus padres.

Don aprovecha que su esposa está de viaje para pasar el fin de semana con Suzanne, la maestra. Recoge a la maestra, pero antes de continuar la aventura, se detiene en su casa. “Enseguida vuelvo”, dice Don.

LA SECUENCIA DE “DON SE CONFIESA”

Dura algo más de 13 minutos y está compuesta de cuatro escenas con cuatro sets: la entrada, el despacho de Don, la cocina y el dormitorio. Cada cambio de set significa cavar un metro más en el interior de Don Draper.

ESCENA 1: LA ENTRADA (introducción al drama)

Don se queda helado cuando encuentra a su esposa y a sus hijos en la casa. No lo esperaba. ¡Suzanne está fuera! Don intenta eludir la situación.

DON:  Me he dejado el sombrero en el coche.
BETTY: Cógelo luego. Tengo que hablar contigo. (A los niños.) Id arriba.
HIJA DE DON: Queríamos saludar a papá.
BETTY: Arriba.
DON: Has vuelto pronto. ¿Qué ha hecho William esta vez? (Pone la mano en el hombro de Betty).
BETTY: Ahora no, Don.
DON: ¿Por qué no has llamado a la oficina?

BETTY no responde.

DON: He vuelto para dar de comer al perro y cambiarme de camisa.
Tengo una cena con un cliente en el centro.
BETTY: Tengo que enseñarte algo.
BETTY entra en el despacho de DON.

Betty manda a los niños arriba. No quiere interrupciones. Es coherente por parte del personaje: quiere mantener una imagen idílica delante de los niños. Y por parte de Weiner, un modo inteligente de centrar la atención en el drama de la pareja. 

Atención a cómo Betty inicia la conversación: “Tengo que enseñarte algo”. Aunque está dolida, no exige a Don que confiese quién es; quiere darle tiempo a explicarse.

 ESCENA 2: EL DESPACHO DE DON

BETTY: Abre el cajón.
DON: Betts, es mi escritorio.
BETTY: Abre el cajón o lo abro yo. (Ante la indecisión de Don): Bien.
DON: Betty, es mi escritorio. Es privado.

BETTY coloca las llaves del cajón encima del escritorio.

DON: ¿Dónde la conseguiste?
BETTY: Te la has dejado en el bolsillo del albornoz. Pero podría haber llamado a un cerrajero cuando hubiese querido. He respetado tu privacidad… demasiado tiempo. Ábrelo.
DON: No.

DON coge la llave.

BETTY: Ya sé lo que hay dentro.

DON se queda lívido. No estaba preparado para este golpe.

DON: Puedo explicarlo.

BETTY arranca la llave de la mano de DON, abre el cajón y saca la caja.

DON: No necesitabas mirar entre mis cosas.
BETTY:¿Qué cosas Don? ¿Las fotos con los nombres de otras personas? ¿Ese eres tú? ¿Dick? ¿Es tu nombre?
DON: La gente cambia de nombre, Betts. Tú lo has hecho.
BETTY: Yo lo he hecho. Llevo tu nombre. Y también esa Anna, quienquiera que sea.
DON: Puedo explicártelo.
BETTY: Lo sé. Sé que puedes. Eres muy, muy bueno contando historias.
DON: Betts, yo… Necesito un trago.

DON sale del despacho. BETTY permanece en él; mira cómo sale su esposo

Hasta aquí apenas se ha arañado en los secretos de Don Draper. Es necesario ahondar más, y se consigue con un cambio de escenario (una mayor intimidad). La pausa permite que los espectadores asimilen los datos y que el personaje se cueza en su propia salsa.

ESCENA 3: LA COCINA

Don se acerca al fregadero. Bebe agua con la mano y se refresca la cara. Betty entra poco después con la caja de madera de Don.

BETTY: ¿Estás pensando qué decir o sólo miras la puerta?
DON: No voy a ninguna parte.

Don intenta sacar un cigarrillo, pero se le cae. Lo recoge del suelo. En los ojos de Betty se adivina la sorpresa: Don ha perdido la elegancia con la que encendía los cigarrillos. Nunca antes había estado Don tan torpe.

BETTY: Ya te sirvo yo. Siéntate.

Don se sienta. Enciende un cigarrillo. Betty coge una botella de whisky y un vaso, y los coloca en la mesa; se sienta frente a Don.

BETTY: Le has comprado una casa.
DON: ¿Por dónde quieres que empiece?
BETTY: ¿Cómo te llamas?
DON: Donald Draper. Pero antes fui Dick Whitman

Don relata cómo se convirtió en Don Draper, se hizo cargo de la esposa del verdadero Don y finalmente se divorciaron. Betty le reprocha que no le hablara de ello. Don intenta justificarse:

DON: No tenía elección… Y no sé cuál es la diferencia. Esta es nuestra casa y estos son nuestros hijos.
BETTY: Hay una gran diferencia me has mentido cada día. No puedo fiarme de ti. ¡No sé quién eres!
DON: Sí lo sabes.

El bebé de Betty llora.

BETTY: No hemos terminado.

Betty se marcha para atender al bebé.

El llanto del bebé crea la última pausa previa a la catarsis de Don Draper. No vemos a Betty y al bebé; seguimos los pasos de Don hasta el dormitorio.

En esta escena hay una acción tan sencilla como demoledora para la imagen de Don: se inclina para recoger un cigarrillo caído al suelo. No es una toma favorecedora. Aquí se muestra como un ídolo caído.

Llegados a este punto una idea bulle en la cabeza de los espectadores: ¿Y la maestra? ¿Llámara a la puerta? ¿Huirá Don y luego dirá que necesitaba pensar? Seguro que esta última idea pasó por su cabeza, de ahí que diga: “No voy a ninguna parte”. Si Don hubiera huido, su catarsis se hubiera postergado o se hubiera entrado en otro estado.

ESCENA 4: EL DORMITORIO, la catarsis de Don

Weiner  elige con acierto el dormitorio para finalizar la secuencia dramática. El dormitorio es un lugar apropiado para las confidencias de pareja. Y Don necesita sincerarse, aunque no lo quiera. Él lleva la caja de las fotos a la habitación.

DON: Betts, estoy aquí.

BETTY entra en la habitación.

DON: ¿Cómo está?
BETTY: Se había destapado.
DON: Siéntate aquí conmigo…

Don pregunta por el bebé, aunque no sabemos si con devoción paternal o para demostrar que está atento a la familia. En cualquier caso, es un momento doméstico necesario por realista. Don saca las fotos. Habla de su padre,  su madre, su padrastro y finalmente, de su hermanastro.

BETTY: El niño que sale en las otras fotos… Es tu hermano.
DON: Hermanastro. Está muerto. Se suicidó. Vino a verme porque necesitaba ayuda. Y yo se la negué. No quería que le ayudase. Quería simplemente ser parte de mi vida. Y no podía arriesgarme a perder todo esto. Se ahorcó.

Don llora. Betty pone su mano en el hombro de él.

BETTY: Lo siento. De verdad.


El matrimonio se rompió hace tiempo y han vivido una farsa, por eso  Betty remarca que siente el suicido del hermano de Don. Por otra parte, Don necesitaba descargar su sentimiento de culpa. Esperaba el momento, y Betty se lo dado. Como ella dice en la cocina: “Querías que lo supiese. Si no no habrías dejado la llave, no habrías… tenido estas cosas en mi casa”.

Para llegar a lo más hondo de Don han sido necesarias cuatro etapas. El tiempo necesario para que el personaje se explique y el espectador asimile la información y la emoción.

¿Y qué hay de la maestra? Si ‘Mad Men’ fuera un vodevil la maestra hubiera aparecido en medio de una discusión a gritos entre Betty y Don.  Weiner entiende que su presencia hubiera alterado el momento dramático. La solución es sencilla: la maestra habrá visto las luces de la casa, así que sale del coche con sus cosas y se marcha.

4 thoughts on “Abre el cajón o lo abro yo (una secuencia dramática de Mad Men)

  1. Samuel Dalva 19 julio 2011 / 8:15 pm

    “Mad Men” es una serie con una puesta en escena impecable y cuidada hasta los detalles más minúsculos.

    Has descrito un ejemplo muy completo y didáctico de cómo crear una secuencia dramática.

    Mi “brainstorming” particular es el siguiente,

    En este tipo de escenas TODO cuenta. También, yo casi me atrevería a afirmar que, además de unos diálogos bien pulimentados, es casi obligado ofrecer una metáfora visual (en nuestro caso, el cajón representa el alma de Don).

    ¿Por qué creo que es necesario incluir metáforas en las escenas dramáticas?

    Porque los dramas más profundos son aquellos inherentes a la condición del ser humano, y por tanto suelen referirse a sentimientos universales.

    Es más fácil conseguir transmitir dicha universalidad a través de metáforas (arquetipos genéricos), que por medio de las palabras (sujetas a una cultura más “local”).

    Intimidad = dormitorio; llave = secreto; etc.

    El tiempo juega a favor de los símbolos y en contra de las palabras. Por eso, tal y como comentas, una escena dramática verbalizada necesita tiempo para que el espectador asimile lo que se le está contando.

    Por contra, hay escenas dramáticas que duran un único segundo, y se basan exclusivamente en la metáfora.

    Resumiendo, una buena escena dramática hace uso de ambos recursos, en su justa medida, y conforme a las reglas de cada recurso (verbal / visual) tal y como se nos presentan en la magistral secuencia que has comentado.

    • Javier Meléndez Martín 20 julio 2011 / 12:10 pm

      Interesante reflexión, Samuel.

      Me quedo con tu frase: “El tiempo juega a favor de los símbolos y en contra de las palabras”.

  2. Cristina 19 julio 2011 / 2:56 pm

    La historia tiene profundidad, los personajes se defienden impecablemente… ¿Y la luz? La penumbra funciona muchas veces como antesala de momentos cruciales, nos mete en situación y nos obliga a forzar la vista para ver un poco más el detalle, la expresión escondida a propósito.
    Abrir un cajón cerrado y descubrir una vida secreta… ¿Conoces el cuento de Barba Azul?

    • Javier Meléndez Martín 19 julio 2011 / 4:24 pm

      La luz… Una buena observación, Cristina.

      ¿El cuento de Barba Azul es el que se representa en el teatrillo de El Piano? Entonces, sí lo conozco. Don Draper es una especie de Barba Azul con tantas amantes…

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