Dos tipos duros que lloran

Referencias a ‘Breaking Bad’ (T. 3, ep. 7) y ‘The Killing’ (T. 1, ep. 5)

Nos hacemos ‘adultos’ como espectadores y creemos que la ficción ha perdido el poder de tocar nuestra fibra sensible. Pero hay momentos que provocan pellizcos en el corazón, como las secuencias que comentaré en este artículo.

Una secuencia de ‘Breaking Bad‘ y otra de ‘The Killing’. Ambas tienen similitudes estructurales (3 escenas breves), de escenario (espacios reducidos) y cada una muestra a un tipo duro que llora de rabia e impotencia. Estas secuencias tienen otras virtudes que comentaré (intentando no revelar detalles esenciales de las tramas).

I. Breaking Bad: Hank, el poli gradullón de la DEA

1. Antecedentes.

Hank ha perdido la cabeza buscando a Heisenberg, el cocinero de meta. Se ha metido en peleas de bar y su última operación policial pone a la DEA en una situación delicada frente a los medios de comunicación. A esta altura de la serie, los seguidores de ‘Breaking Bad’ saben que Hank es un buen tipo que ha sufrido como esposo y policía. (Pero el espectador no quiere que detenga a su cuñado Walter, alias Heisenberg).

La DEA somete a Hank a un interrogatorio y después lo aparta del cuerpo.

Hank sale de la reunión serio, pero de una pieza, aparentemente. Los espectadores sabemos que para este hombre ser policía es algo más que un trabajo, es un modo de vida.

2. La secuencia

Hank espera la llegada del ascensor.

Marie, la esposa de Hank, sube.

Hank se coloca junto a su esposa. No se cruzan ni una palabra. Cuando se cierra el ascensor pasamos a este plano:

… Hank llora. No se queja de los jefes, ni de cómo ha perdido su carrera y su reputación. Ni una palabra sale de su boca. Y Marie lo consuela con un abrazo cálido. Cualquier palabra hubiera roto este momento amargo. ¡Las lágrimas de rabia e impotencia dicen tanto!

Hank y Marie llegan a la planta baja. Hank ha dejado de llorar. No quiere que sus compañeros lo vean hundido. Está en su papel de tipo duro. Pero Marie ha cambiado; su expresión delata que nunca antes había visto a su marido tan hundido.

Di un salto del sofá: “¡Esta escena es la leche!”

II. The Killing: el padre de Rosie, la chica asesinada

1. Antecedentes

Pasa el tiempo y el dolor por la muerte de una persona que has querido se asienta, como un poso, en el fondo de tu alma. Los padres de Rosie no han podido asentar su dolor. Cuando parecía que no era posible sufrir más… Un suceso añadía una carga extra de dolor. Los Larsen vieron las fotos de Rosie tomadas en la escena del crimen. La inspectora les mintió. Ella dijo que Rosie no había sufrido.

Pocos después, el hombre de la funeraria mostró a los Larsen el cadáver de Rosie con un vestido de primavera. Hasta este momento, Mitch –la madre– ha arrastrado su dolor en cada escena, igual que arrastra sus botas de agua llenas de barro. Stanley –el padre– ha permanecido como una palmera anclada al suelo ante un vendaval.

Mitch provoca a la vez dos estados emocionales en el espectador:  tristeza y hastío. Mitch es como una de esas mujeres que se montan en el autobús y cuenta su vida llena de tragedias, y que todos los pasajeros eluden. Es un dolor que no sorprende, si no que agota. Es una de las virtudes de la composición del personaje de Mitch.

La secuencia de Stanley que quiero comentaros sucede poco después de que el matrimonio haya visto a Rosie con su vestido dentro del ataúd. (Escena que con acierto omite Veena Sud).

2. La secuencia del padre de Rosie

Mitch dice: “Rosie estaba preciosa”. Stanley detiene el coche en una gasolinera: “Necesitamos gasolina”.

Stanley entra en el baño. No quiere mostrar a su esposa que el dolor lo está carcomiendo. Y llora porque no puede contenerse más. Porque si no lo hiciera reventaría. Se ha propuesto mostrarse como una roca porque alguien tiene que tirar de la familia.

Stanley vuelve al coche aparentemente tranquilo: “Se les ha agotado la gasolina”.

III. ¿Qué hemos visto?

Las lágrimas no hay que malgastarlas. No las utilicemos porque “toca llorar”. Si queremos que un personaje llore con amargura, no le demos más opción que la derrota y la desesperanza.

8 thoughts on “Dos tipos duros que lloran

  1. Samuel Dalva 19 junio 2011 / 8:57 am

    Acertadísimo post. Si un tipo duro llora es que lo que ha visto o sentido es terriblemente amargo. Por eso es tan difícil escribir dichas escenas. Si el asunto NO es lo suficientemente impactante, las lágrimas serán entendidas entonces como un recurso fácil. De ahí la dificultad de hacer un melodrama sin caer en la sensiblería.

    • Javier Meléndez Martín 19 junio 2011 / 12:48 pm

      “De ahí la dificultad de hacer un melodrama sin caer en la sensiblería.”

      Estoy de acuerdo. Guionistas y directores considerados como tipos duros rodaron soberbios melodramas en otros tipos. Ahora el melodrama es un género devaluado por la sensiblería que comentas.

  2. kohonera 18 junio 2011 / 11:01 am

    Yo cada vez estoy más convencido que es mucho mejor mostrar, sugerir, que verbalizar los estados de ánimo. Todos hemos pasado por alguna situación similar. Solo hace falta que nos la recuerden para nosotros pongamos la emoción, recordándola. Y el efecto de eso es devastador, porque son nuestros sentimientos los que ponemos ahí para reconstruir la escena, no los que el autor nos pone delante de los ojos. A eso le llamo yo “cine adulto”.

  3. Fernando Hugo 17 junio 2011 / 3:14 pm

    Me acuerdo perfectamente que cuando vi la escena de The Killing, lo pensé (y lo sentí). Hablar y exponer el drama familiar de perder un hijo es muy espinoso, porque puedes caer en mil tópicos. Pero es que esta serie está muy bien llevada. A mí cada vez me gusta más, pese a que al principio tenía mis dudas.

    A veces, no hay que decir nada, porque no hay nada que decir. Eso también lo sabe un buen guionista. ¡Buen análisis!

    • Javier Meléndez Martín 17 junio 2011 / 4:44 pm

      Estoy de acuerdo con tu frase, Fernando:

      “A veces, no hay que decir nada, porque no hay nada que decir”.

      En estas escenas no está ese miedo al silencio del que hablas en tu último artículo.

  4. Javier Meléndez Martín 17 junio 2011 / 3:11 pm

    Gracias, Alberto.

    Me he quedado con las ganas de comprobar si Vic Mackey llora. Sólo he visto episodios sueltos de ‘The Shield’. Atacaré al completo la serie en breve…

  5. Alberto Nahum 17 junio 2011 / 1:56 pm

    Muy bien vistas y, además, enlazadas con tipos grandotes que supuestamente deben eludir las lágrimas en todo momento. Fíjate que en la primera escena, la de Breaking Bad, yo la vi más como un alivio cómico tras la tensión de cómo echan a Hank y, sobre todo, de la tensión insoportable de lo que vendrá después, al final del capítulo.

Los comentarios están cerrados.