El amor se cuece a fuego lento

Tres ejemplos: Encadenados, Olvídate de mí y Breaking Bad

Leí en cierta ocasión que un autodenominado “maestro de la seducción” enseñaba a los hombres a llevarse a la cama a desconocidas en 20 minutos. Utilizaba una pregunta: “Si fueras rica, ¿dónde te gustaría estar en este momento?” Es una buena táctica para sacar dinero a tipos desesperados. En una película o serie la frase funcionaría gracias a la elipsis.

… Recordemos a Peter Coyote en Lunas de Hiel, a Rock Hudson seduciendo a jovencitas hasta que se topa con Doris Day.

Para crear una relación pasional o de amor los guionistas debemos pensar en el género, el tempo y las elipsis. En una comedia más o menos extravagante dos completos desconocidos pueden enamorarse mutuamente en un instante y acabar casándose en las Vegas.

En el cine negro, una femme fatale sólo necesita una escena para engatusar a un panoli (La última seducción). Sin embargo, en los géneros más o menos realistas, el amor verdadero (todo lo que verdadero que pueda ser en una película) necesita un tempo más o menos lento… Pero cuidado, si la fuerza de un guión está en la historia de amor, debemos plantearla cuanto antes. Digamos que una relación de amor tiene un tiempo de cocción entre cuatro y cinco secuencias.

Para comprobar esta teoría tomo las primeras películas de la pila de CDs: Encadenados y Eternal Sunshine of the Spotless Mind y la segunda temporada de Breaking Bad.

ENCADENADOS

Truffaut dijo que “Alfred Hitchcock rodaba las escenas de amor como si fueran asesinatos y los asesinatos como si fueran escenas de amor”. No lo sé, en cualquier caso Hitchcock es un maestro filmando el amor. ENCADENADOS (guión de Ben Hetch) lo demuestra. La pasión entre Bergman y Grant crece de la nada en seis secuencias breves.

Antecedentes: Grant quiere convencer a Bergman (hija de un nazi) para que espíe a un antiguo amante, un nazi que conspira desde Río de Janeiro. El primer encuentro entre Grant y Bergman tiene lugar en una fiesta que ella da en su casa. Ella no lo ha visto antes. Grant ha sido invitado por una conocida común.

1 Los últimos invitados que quedan en pie en la fiesta
2 Un paseo en coche que acaba violentamente cuando ella descubre que él es agente federal
3 Él le propone espiar a un antiguo amante que es nazi
4 Han pasado ocho días. Vuelan a Río de Janeiro. Ella se asoma para ver el Cristo de Pan de Azúcar
5 Ella se ríe de él: "Tienes miedo de haberte enamorado de una borracha".
6 Ella sigue burlándose de él y lo llama cobarde. Él la besa.

En la secuencia 4 se destaca que han pasado ocho días preparando la misión. El espectador percibe en la escena del avión que él está fascinado por ella.

En las últimas dos escenas, Ingrid Bergman desafía a Cary Grant a amarla y le llama moralista y cobarde. En todo este tiempo Grant se ha mostrado evasivo y ha replicado con ironía a todas las preguntas de ella.

BREAKING BAD: JESSE & JANE

A Vince Gilligan le bastan cuatro escenas (divididas entre dos capítulos) para montar la relación entre dos de sus personajes: Jesse y Jane.

Antecedentes: Jesse Pinkman visita la casa que Jane pone en alquiler. Jesse y Jane son completos desconocidos. Jane le muestra la casa y le exige cumplir unas normas si desea quedarse. Jesse no los cumple y quiere dar pena: “Mis padres me han echado de casa”. Jane le da las llaves y se convierten en vecinos.

1 Jesse y Jane se conocen
2 Jesse y Jane coinciden en la entrada
3 Jesse sale a fumar para ver a Jane
4 Jesse invita a Jane a ver su pantalla de plasma

¿De qué hablan en las distintas secuencias? De nada en especial: de los requisitos para convertirse en inquilino, de los dibujos de Jane, de la gran pantalla de plasma que Jesse ha comprado y los ciento y pico de canales por cable que ha contratado. Mientras esperan que se sintonicen, Jane coge la mano de Jesse. Las secuencias 1 y 2 pertenecen al capítulo 2×05 y las 3 y 4 al capítulo 2×07.

OLVÍDATE DE MÍ (Eternal Sunshine of the Spotless Mind)

La bella rareza escrita por Charlie Kaufman y dirigda por Gondry no escapa a una presentación tradicional de una relación de amor creciente. La película tiene como base argumental el clásico chico-conoce-chica. Kaufman necesita cinco secuencias para plantear la historia de amor (de la tarde a la noche).

1 Brindar con un café por el chico de enfrente
1 Enamorarse de la primera mujer que sonríe
2 Ella se hace la graciosa jugando al escondite
3 Te he visto, dice ella. Y hablan de colores de pelo.
4 Te llevo a casa, dice él. Gracias, dice ella.

5 Una copa, unas caricias. Llámame mañana, no te olvides, dice ella.

Durante doce horas han hablado de colores de pelo, ella se ha quejado de su día, él de su vida anodina. Han tomado una copa y se han hecho gracia. “Sé que me casaré contigo” dice ella. Cuando él sale por la puerta, ella  le desea un feliz día de San Valentín.

9 thoughts on “El amor se cuece a fuego lento

  1. Kohonera 1 marzo 2011 / 4:59 pm

    Dos recetas de amor a fuego lento que me encantan: las de “El paciente inglés”.

  2. phyde 20 febrero 2011 / 9:50 pm

    Un apunte sobre Babycakes… Que me arde la conciencia. La película no me parece increíble porque trate del amor que surge entre una mujer gorda y un tío imponente (ya de por sí bastante raro) sino porque el personaje de ella, en vez de una mujer, muestra una caricatura; un poco boba, zampabollos y hortera. ¿No hubiese sido más creíble un personaje que manifestase alguna clase de virtud o talento? ¿Como es gorda, no puede ser inteligente? ¿Por qué una mujer gorda tiene que raptar a un hombre y cocinarle pasteles para que surja el amor? ¿Sólo a mí me parece ésto tan inaudito como vergonzoso?
    En fín… Perdón por la perorata. Ya me bajo del atril.

    • Javier Meléndez Martín 21 febrero 2011 / 9:32 am

      Phyde, te entiendo; odio esa clase de películas en las que el protagonista es un tipo estúpido, grotesco y falto de carisma, y acaba con la chica de sus sueños. Nuestro protagonista puede ser grotesco, por supuesto, feo y estúpido, pero debe tener “un algo” que nos enamore y que pueda enamorar a los espectadores.

  3. phyde 20 febrero 2011 / 9:25 pm

    Ya que habláis de amores inverosímiles, el más espantoso de todos es “Babycakes”. Te pasas la película aterrorizado, pensando: “Dios, no pueden acabar juntos… No lo permitas, por favor”.
    Pero ocurre.

  4. Fernando Hugo Rodrigo Blanco 20 febrero 2011 / 1:45 am

    A mí me parece que ciertos procesos son muy difíciles de plasmar en un guión con el tempo y la velocidad adecuada. Ya que usas el ejemplo de La última seducción, este film me planteaba problemas de verosimilitud. No tanto porque se estableciera tan pronto la relación (ya que era sobre todo sexual), sino porque aquello se trasformaba pronto en una dependencia. Y porque no es lo mismo una femme fatale en los años 40 o 50 que hoy día. O quizá porque el espectador sabía más que “la víctima” y eso nos hacía juzgarlo como un idiota: ese gran problema de cuánto sabe el espectador más que los personajes.

    Y en cuanto al proceso de enamoramiento, si es una Trama principal, es posible (y quizá más común) cuidarlo más. Pero cuando es Subtrama (a veces, por otro lado, innecesaria; a veces parece que las Subtramas son excusas para que “pase tiempo” entre momento y momento de la Trama principal) ya puede escapársemos de las manos.

    Puede que porque cada espectador ha tenido vivencias personales muy distintas respecto de cómo nos enamoramos o nos fuimos enamorando.

    En fin, no deja de ser un desafío. Y otro de esos aspectos del guión donde tendremos que ponernos con la imaginación a toda marcha, para que no surjan los lugares comunes.

    Muy buena y trabajada, la entrada

    • Javier Meléndez Martín 20 febrero 2011 / 10:28 am

      Buenas matizaciones, Fernando.

      Es cierto que en muchas películas la trama de amor es un raro adorno (sin chicha ni limoná) o una excusa para desnudar a la actriz.

  5. phyde 15 febrero 2011 / 7:58 pm

    Hace poco volví a ver “El Golpe” en la tele. La trama principal no es difícil de seguir pero sólo después de mucho tiempo conseguí comprender (y valorar) la relación entablada entre el personaje de “Salino” y Robert Redford. Ella no es significativamente guapa ni elabora estrategias complicadas para llevárselo a la cama y, sin embargo, lo consigue; él acaba llamando a la puerta de su piso. Es curioso lo fácil que le resulta tenderle la trampa, pero aún es más curioso que resulte creíble…

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