Un despido improcedente, Nurse Jackie y la Partícula de Dios

Acaban de despedir a una persona que conozco sólo porque quería un trato humano por parte de sus jefes. Durante casi dos años se ha levantado cinco días a la semana a las 7 de la mañana para trabajar con diligencia para una de esas empresas donde sus empleados tienen el mismo valor que las papeleras. El tipo de empresas que nos ha llevado a la crisis.

Esta mujer ha regalado su tiempo a la empresa bajo la amenaza velada de ser despedida, ha sufrido humillaciones y ha sido vigilada dentro y fuera del centro de trabajo. (Ninguna persona, estando con la familia, debería recibir llamadas de sus jefes para escuchar estupideces).

Es una madre que fue fagocitada por el trabajo hasta el punto de que cualquier reunión familiar o de amigas acababa siendo una descarga de lamentaciones sobre sus impresentables jefes y sus métodos de trabajo. (Curiosamente, métodos de productividad ineficaces, pero que suponen un control sobre los trabajadores). Las causas del despido no aparecerán en la carta porque las razones avergonzarían a sus jefes. (“Esta persona hacía preguntas y revelaba los errores del sistema. Pensaba”.)

¿Todo esto para qué? ¿No hay más cosas en la vida?

Pienso en todo esto mientras intento explicarme la conversación sobre “la partícula de Dios” en Nurse Jackie (Sweet ‘n All, episodio 2, temporada 1).

EDDIE
Esta cosa en Francia o donde sea va
a disparar un protón y un anti-protón,
y hacer que choquen a la velocidad de la luz.

JACKIE
Pero 8 billones de dólares, ¿de verdad?

EDDIE
¿Y qué? Están buscando la partícula
que permite que la materia se conecte
con otra materia y se transforme
en cosas reales… Tú, yo, los lápices.
Es malditamente mágico, Jackie.
Lo que están buscando es “la partícula
de Dios”. Están buscando a Dios.

Quien lo dice es un farmacéutico que ofrece a Jackie drogas médicas a cambio de sexo, aunque lo disfraza de amor. (La verdad suena mejor con otras palabras). Jackie Peyton, Nurse Jackie, repite las palabras a su marido:

“Están buscando la partícula de Dios”

También Jackie necesita respuestas, pero mientras en Francia buscan la partícula de Dios, ella pone cierto orden en el mundo a su manera. Por ejemplo, tira al water la oreja de un mafioso, le quita su billetera y la deposita a los pies de una madre que no tiene dinero para comida y medicinas para su hijo.

Me doy cuenta por Jackie Peyton se ha convertido para mi en uno de los personas de ficción favoritos y por qué no me gustan las chicas de Wisteria Lane (¿desesperadas porque no necesitan trabajar, tienen casas valoradas en varios millones de dólares y se acuestan con críos de dieciséis años?). Jackie Peyton es una persona normal, con vicios y defectos (más o menos condenables), que toma las pastillas de colores para soportar su Matrix particular. Pero las drogas no son suficiente, necesita creer que todo tiene un sentido, que la vida es más que trabajar, llevar adelante una familia y lidiar con malas personas.

“Hazme buena, Dios, pero todavía no”, dice Jackie.

La justicia de mentirijillas de Jackie tiene un efecto placebo para los espectadores. En el mundo real una madre fue despedida anoche (con nocturnidad y alevosía) por unos villanos de pacotilla que esta mañana han despertado más gordos y más sonrientes.

4 thoughts on “Un despido improcedente, Nurse Jackie y la Partícula de Dios

  1. Sonia 21 enero 2011 / 3:38 pm

    Gracias por descubrirme esta serie, creo que se convertirá en una de mis favoritas pero… ¿seguro que has visto mujeres desesperadas? Tu pequeña critica me parece un poco equivocada, puede no gustarte, pero su vida no es tan maravillosa, las protagonistas tienen problemas económicos (una bastante graves), necesitan trabajar, (al menos tres de ellas), y tienen vicios y defectos para regalar (todas).
    Además en la vida también hay personas “normales” que no necesitan trabajar para vivir, y personas que se acuestan con chicos de diecisiete años, ahí esta uno de los aciertos, la variedad de personajes. Yo al principio era reacia a esta serie porque había visto trozos sueltos y me parecía justo lo que tu has comentado. Pero un día empece a verla desde el capítulo 1 y no tiene nada que ver con lo que pensaba.
    Un saludo.

  2. phyde 20 enero 2011 / 8:17 pm

    Ese “tipo de empresas que nos han llevado a la crisis” son merecedoras de una pedrada (o, ya puestos, dos), aunque me consta por las noticias que otros han llegado más lejos… Amén que, a mi pesar, las conozco bien. Yo tampoco esperaba el despido, aunque me deleitaba cada mañana mirando en el calendario el día que finalizaba mi contrato. Tampoco merecía el trato que recibí, ni regalarles horas de mi vida a cambio de nada. Prepararon mi salida de antemano (sospecho que los muy ridículos esperaban que me pusiese a patear el fax o algo así) pero no dejé que me afectase; muy al contrario, saludé a todos con una sonrisa antes de largarme del bunker y disfrutar del sol de mediodía. Me sentí como un pájaro escapando de la jaula y es que, de verdad, una parte de mi alma se salvó al cruzar la puerta de aquella oficina por última vez.

    Era gente muy infeliz. Siempre lo son.

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