La pinkmanización de Walter, la walterización de Pinkman

La quijotización y la sanchificación en Breaking Bad

En ocasiones emprendemos proyectos personales con ilusión y convencemos a otros para que nos acompañen. Pasado un tiempo, quizás las circunstancias acaben con las ganas de continuar. Llegado a este punto, a veces surge la paradoja: nuestro compañero de viaje quiere convencernos para que sigamos adelante…

En la literatura encontramos lo que se llama la quijotización de Sancho y la sanchificación de don Quijote. El escudero acaba atrapado en las fantasías del caballero mientras que el hidalgo cada vez se apega más a la realidad.

En algunas películas y en las buenas series de televisión noveladas hay momentos en los que ocurre este fenómeno.

EL CASO DE BREAKING BAD

Vince Gilligam es consciente de esto y nos ofrece en una escena un ejemplo que he llamado pinkmanización de Walter y la walterización de Pinkman en Breaking Bad (episodio 4, temporada 3).

ANTECEDENTES

Recordemos que Walter White es el profesor con cáncer que fabrica meta para que su familia tenga el futuro económico aseguro. Pinkman es un antiguo alumno, un drogadicto sin mucho cerebro, ocupa las horas entre el mono y la siguiente dosis. White convence a Pinkman para trabajar juntos.

LA PINKMANIZACION DE WALTER

Al comienzo de la serie Walter White es tímido, agradable y pacífico… Su vida es sinónimo de control. La entrada en el mundo del crimen afecta a sus relaciones familiares y acaba por desquiciarlo (por momentos). Su  comportamiento no es diferente al que su socio Pinkman mostraba en los primeros capítulos de la serie: actúa como un tarado y se mete gratuitamente en problemas.

LA WALTERIZACION DE PINKMAN

Pinkman adquiere serenidad tras una cura de desintoxicación. Ahora no se comporta como un drogata descerebrado.

LA ESCENA

Walter sale del instituto llevando una caja de cartón con sus pertenencias. Pinkman lo espera a la puerta del instituto. Walter entra en el coche de su socio y le aclara que se toma un año sabático…

PINKMAN
Quiero que me presentes a tu hombre.

WALTER
¿Qué hombre?

PINKMAN
El hombre… el distribuidor. Ese con el que
te ha puesto en contacto Saul.

WALTER
No, no, no, no, venga, Jesse.

PINKMAN
Lo he pensado.

WALTER
Dios…

PINKMAN
Y quiero hacerlo. Es… es para lo único que sirvo.

WALTER
No, eso no es verdad. Sabes hacer un montón de cosas.

PINKMAN
¿Por ejemplo?

WALTER
¿Qué me dices de tu abstinencia?

PINKMAN
Te lo he dicho, no estoy consumiendo.
Nunca más. Sólo quiero… volver al negocio.

WALTER
Bueno, yo no. Lo siento.

PINKMAN
Lo sé, y está bien.  No te estoy pidiendo cocinar.

Pinkman le enseña la meta que ha cocinado y habla del proceso que ha seguido para conseguirla.

WALTER
Esta es mi fórmula, ¡esta es mía!

PINKMAN
Vale, es nuestro.. producto. ¡Pero si iba a meterte de nuevo!

WALTER
¿Meterme? No,no,no. ¡Yo te metí a ti!

… Y siguen discutiendo sobre la fórmula hasta que un Walter fuera de sí baja del coche y Pinkman se larga.

Si revisamos el episodio 1 de la temporada 1 de Breaking Bad veremos grandes diferencias con la escena que acabamos de leer:

  • Walter intenta convencer a Pinkman para ser socios en la fabricación y venta de meta.
  • Walter controlado, seguro de sí mismo. Pinkman descontrolado, desconfiado.

Esta evolución de ambos personajes sugiere que si comenzamos una historia con dos personajes y uno dice blanco y otro negro, quizá deban cambiar las posturas a la mitad o encontrarse en el color azul.

2 thoughts on “La pinkmanización de Walter, la walterización de Pinkman

  1. doctormentalo 25 enero 2011 / 9:40 pm

    Otros ejemplos: momentos en Arma Letal y sobretodo Thelma y Louise, donde gran parte del tema de la película va de eso: una mujer que se convierte en la otra.

    Un cordial saludo. Excelente blog, uno fijo en mis readers.

  2. Kohonera 13 enero 2011 / 1:40 pm

    Y ese cruce de trayectorias tiende a producir conflictos, puede que paradójicos. En este caso, que Pinkman se convierta por fin en aquello que White le reclamaba al inicio de la historia (ahora pone atención en lo que hace y su producto es tan bueno como el de suyo) lejos de agradarle, tranquilizarle e incluso halagarle como mentor y maestro, le vuelve infantilmente celoso.

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