reflexión sobre la escritura

Crees que escribes una película americana, pero no

Algunos guionistas y directores creen que si añaden a sus guiones “dos o tres cositas” se convierten en “películas americanas” por arte de magia.

A veces, esas “cositas” hacen referencias a directores que los guionistas y/o directores tienen como referentes. Entre los directores más “homenajeados” están Scorsese, Lynch, Hitchcock y Tarantino.

CASO SCORSESE

El guionista cree que la voz en off convertirá su película en “una de Scorsese”.

AMIGO DEL GUIONISTA: Si quitas la voz en off de tu guión, la historia se entiende igual.
GUIONISTA: Pero yo quiero ser como Scorsese.
AMIGO DEL GUIONISTA: Es difícil entender Casino si le quitas la voz en off, pero tu voz en off no aporta nada… ni a la trama ni a los personajes. El estilo de Scorsese no es un truco.

CASO LYNCH

El guionista se olvida del argumento y cree que añadiendo tres o cuatro sueños y tres o cuatro personajes extravagantes hace “una de Lynch”.

Como bien dice el bloguero Juan Francisco López sobre Lynch en La solucuión elegante:

La grandeza (o trampa) de llevar esto al cine consiste 
en utilizar un tipo de narración que no distinga cuando 
estamos en la realidad, el sueño o alucinación del 
protagonista. Lo más curioso de todo es que a pesar de 
utilizar este recurso, sus historias siguen teniendo 
una estructura totalmente clásica, con sus tres actos, 
puntos de giros y clímax incluidos.

CASO HITCHCOCK

El guionista se lía con la historia, no sabe cómo acabarla y la empalma con otra historia.

GUIONISTA: Cambio de género a la mitad… Esto es puro Hitchcock.
AMIGO DEL GUIONISTA: A la gente NO le gusta que le tomen el pelo. El cambio de género que has hecho ha sido una salida fácil… Lo que has hecho no tiene mucha diferencia con “era un sueño” o un deux ex machina.

CASO TARANTINO

El guionista cree que introduciendo escenas con cinco o seis páginas de diálogos “ingeniosos” crea “una de Tarantino”.

GUIONISTA: Verás como esto gusta a la gente, jejeje.
AMIGO DEL GUIONISTA: Has puesto dos tipos hablando durante siete páginas de la diferencia entre unos yogures y otros, pero eso no nos dice cómo son ni avanza la acción ni nos ofrece una atmósfera. Parecen hombres-anuncio.

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