Elimina escenas y evita lo previsible

Lucha contra lo previsible (I)

Una cosa es saber el resultado final de una película (James Bond mata al malo) y otra, muy distinta, saber cada uno de los pasos que darán los personajes. Si durante un primer visionado el espectador dice: “Ahora pasa esto o lo otro”… falla el guión.

Siempre hay que adelantarse a la boca del espectador…

… Es tan fácil como eliminar las escenas intermedias. Algunos ejemplos:

Una pareja de adolescentes

1. Ella le sorprende besando a otra.
2. Él promete que no volverá a repetirse y la invita a su casa.
3. La chica va a la casa del chico. La madre del chico le dice que su hijo no está.
VOZ DEL ESPECTADOR: El tío está con otra.
4. La chica de regreso a su casa sorprende al chico con otra.
5. Ella llora en su dormitorio. No quiere saber nada de él.

Eliminando las escenas 2, 3 y 4 se evita lo previsible y la repetición del recurso.

La mujer y su amante

1. Mujer adinerada o jovencita de Europa del Este conoce a hombre maravilloso.
VOZ DEL ESPECTADOR: El tío la va a engañar.
2. Él necesita dinero o le promete un trabajo fuera de su país.
3. Ella le da el dinero o acepta el trabajo.
VOZ DEL ESPECTADOR: ¡Tonta, que te engaña!
4. Ella descubre demasiado tarde que ha sido engañada: ha perdido todo el dinero o está presa en un prostíbulo.

Hay que eliminar las escenas 1, 2 y 3 y comenzar el guión en la escena 4: en plena crisis. El espectador necesita pocos antecedentes para meterse en la mayoría de las historias.

La chica de la oficina y su jefe

1. Una chica comenta a su amiga que conocerá a su nuevo jefe.
2. La chica discute con un tipo por un aparcamiento.
VOZ DEL ESPECTADOR: Seguro que es su nuevo jefe.
3. La chica descubre que el tipo con el que ha peleado es su jefe.

Hay que eliminar todas las escenas. Se debe comenzar en el centro de trabajo. ¿Es necesario para la trama ese encuentro inicial supuestamente sorprendente? Piensa en James Stewart y Margaret Sullavan en EL BAZAR DE LAS SORPRESAS o piensa en Jack Lemon y Shirley MacLaine en EL APARTAMENTO.

Alguien me dijo que si eliminaba lo previsible en su guión, se le quedaba en 50 páginas. Para evitar esto hay varias soluciones:

  1. Nuevas escenas. Evidente, pero peligroso, porque las nuevas pueden convertirse en pegotes.
  2. Dilatar, recrear, centrarse en los detalles de las escenas que existen. “Rellenar el tapiz”, dice Hitchcock.
  3. Concentrarse en las reacciones de los personajes más que en sus idas y venidas.

Eliminar las escenas previsibles debería ser un trabajo básico, pero se olvida a menudo, como vemos en muchas películas y series de televisión.

16 thoughts on “Elimina escenas y evita lo previsible

  1. kohonera 1 diciembre 2010 / 1:31 pm

    Si hacemos caso a algunos autores que defienden que el segundo acto es algo artificial, algo que, siendo estrictos, sobra, está claro que todos los guiones pueden reducirse.
    Respecto a la previsibilidad, creo que hay cierta obsesión últimamente por esconder, escamotear. Eso tiene una pega: que la historia depende tanto de los giros que solo se puede ver una vez. Es lo que pasó con “El sexto sentido”. Y es lo que pasa con muchos episodios de las series: pánico al espoiler. ¿Y qué hay del placer de algo bien contado, previsible en lo acontecido pero original en el desarrollo?

    • Javier Meléndez Martín 4 diciembre 2010 / 9:53 am

      Hola,

      Creo que debe distinguirse entre escamotear el final y la utilización de la elipsis y la dramatización durante el desarrollo de la historia. Salvo excepciones, quiénes ocultan el final no manejan bien las técnicas narrativas… no confían en que el guión tenga la suficiente fuerza para mantener a los espectadores pegados a la pantalla, a no ser por la “duda intelectual”.

      Si zapeamos y encontramos un CSI, decimos: “Este ya lo he visto” y cambiamos. Pero estamos dispuestos a ver un episodio repetido de LOS SIMPSONS.

      Estoy de acuerdo contigo en que hay “pánico al espoiler”. Eso se cura no queriendo ocultarlo. Los niños saben cómo acaba SHREK, pero la ven treinta y tres veces por cómo suceden las cosas; los adultos no somos muy diferentes. (He visto dos y tres veces algunos episodios de DOCTOR EN ALASKA y COLOMBO).

  2. Juanfra López 30 noviembre 2010 / 10:46 pm

    Pienso que los verdaderos problemas de Lost fueron los flashfowards, los viajes en el tiempo y la mitología, ya que precipitaron una resolición inmediata para satisfacer a unos espectadores cada vez más impacientes por las respuestas. En otras palabras, no supieron jugar bien con el Mcguffin, creando un tipo de espectadores movidos por la curiosidad, no por la emoción de vivir aquella aventura. Sin embargo, si hubiesen seguido en la línea de la primera temporada, con un tempo más pausado, catalizado por los flashbacks, sembrando poco a poco para recoger sin prisas, estaríamos hablando quizás de un “The Wire”, pero se quedó en el intento.

    Pd: una de las cosas que nunca me gustó de la serie fueron los diálogos, en especial los de Hurley, me provocaban pesadillas…jiji

  3. Fernando Hugo 29 noviembre 2010 / 3:08 pm

    A ver, esto tiene matices. Estaban en el purgatorio en esa narrativa paralela que contaba cómo iba todo si el avión no se hubiera estrellado. El resto de la serie ocurrió en “la realidad”. No creo que sea el típico truco de “estaban todos muertos” desde el minuto 1.

    Yo no creo que todas (sí, algunas, pero Cuse ya explicó por qué) las peripecias fueran extravagantes, en el sentido de que no fueran consecuentes con lo anterior y lo posterior: es decir, eran lógicas, pero con la lógica de la ciencia ficción y el género fantástico.

    Bueno, esto es como lo veo yo, claro. En todo caso, me reafirmo. Por lo que leo por ahí, la imprevisibilidad o la originalidad no son conceptos que se tomen como principales para juzgar una serie.

    A lo mejor, porque obras imprevisibles o originales hay pocas.

  4. Fernando Hugo 28 noviembre 2010 / 5:56 pm

    Luego, o muchos espectadores, tengan o no horas de ficción, son bastante suaves al criticar el tema de lo previsible que son las historias.

    Y hablando de todo, ¿no sería que Lost rompía tanto las expectativas, y no era muy previsible, que acabó cabreando a todos o, bueno, a muchos?

    • Javier Meléndez Martín 29 noviembre 2010 / 11:10 am

      Por un lado tenemos la narrativa de LOST, que ciertamente no era previsible, y por otro la respuesta ofrecida a los espectadores, que entra en lo convencional: estaban todos en el purgatorio. Una salida fácil similar a “todo era un sueño”.

      Si miramos LOST con distancia, podemos ver que lo imprevisible es un truco antiguo, y de los malos: se acumulan peripecias extravagantes y se espera que el espectador acepte que no hay respuestas “realistas”. Les salió el tiro por la culata.

  5. Fernando Hugo 28 noviembre 2010 / 5:54 pm

    Lo único que tengo claro es, de hecho, que sí: que cualquier guión puede quedarse más corto.

    Y, en cuanto a las sorpresas, veo muy difícil anticiparse al espectador. No todos tienen las mismas horas de ficción. De hecho, “previsible” es un adjetivo que se le puede poner a muchos films y series; sin ir más lejos, a The Walking Dead, que, en cambio, está teniendo muy buenas críticas.

  6. Fernando Hugo 28 noviembre 2010 / 9:05 am

    Como dice Small Blue Thing, a mí lo que me resulta decidir es qué sobra. Supongo que un posible truco es dejar que el guión “respire”: que pase tiempo y lo mires con otros ojos.

    Aparte, yo en el Tratamiento incluyo todos los pasos, y luego, en el guión ya se me caen, porque si no, escribiría una novela, no un guión. El propio límite del número de páginas ayuda mucho. Y otro límite que yo me pongo es la misma duración de la escena. Si se me van de 2 páginas, y es mucho diálogo es que algo no va bien.

    Otra posibilidad, se me ocurre, es “volver” a las tarjetas y los “beats” y ver cuáles de estos pueden ser anticipados, y cuáles no.

    Pero no es fácil ponerse en la mente del espectador.

    • Javier Meléndez Martín 28 noviembre 2010 / 10:35 am

      Hola,

      A veces es difícil saber qué sobra o qué falta para que el guion se ajuste a lo que deseamos, pero ¿no crees que es posible eliminar escenas del tipo ‘yo me peleo con mi futuro jefe y no lo sé’?

      Viendo ayer el piloto de ‘Boardwalk Empire’ intuí que el coche tumbado en medio de la carretera era una trampa para robar el cargamento de licor; que el discurso de Steve Buscemi contra el alcohol era una patraña… Las sorpresas no se revelaban como tales.

  7. phyde queso de cabra 25 noviembre 2010 / 2:20 am

    No sé nada de guiones pero sí un poco de relatos y novelas, así que ahí va:
    – Los motivos: Siempre hay de donde sacar. El pasado de los personajes es una fuente inagotable de traumas, frustraciones, odios y rencores que salen a relucir en el presente de la trama. Pues a lucirse con la impronta psicológica…
    – Remordimientos. Que alguien se retracte, o se lo plantee.
    – Recuerdos… Si los de Lost pudieron hacerlo, cualquiera puede.
    – Hablar de la muerte, o de la muerte de alguien. Siempre queda bien, en serio.
    – Incluir el sermón aburridisimo de un secundario para que los personajes principales puedan obrar en paralelo y en silencio haciendo cosas inesperadas.
    – Que alguien cuente una anécdota y que no llegue a acabarla. Que el protagonista la acabe más tarde, por casualidad, de manera indirecta, con alguna acción decisiva.
    – Incluir un cambio meteorológico brusco que afecte al desarrollo de la acción de manera negativa. Que se cabreen los personajes.

    Mucha suerte a todos los que escribís guiones. A ver si algún día me incluyo…
    Saludos

    • Javier Meléndez Martín 25 noviembre 2010 / 8:21 am

      Hola, Phyde,

      Has hecho una buena relación de recursos para que las tramas avancen.

      Soy de los que piensan que… hay que ser escritor antes de escribir guiones.

  8. Small Blue Thing 22 noviembre 2010 / 3:02 pm

    Hombre, lo que voy a decir es peliagudo, pero si quitando la paja te quedas en 50 páginas buenas… No debería de ser tan difícil ampliar, no sé, quizá con una subtrama o un conflicto secundario. Lo chungo es saber qué sobra :)

    • Javier Meléndez Martín 22 noviembre 2010 / 5:52 pm

      Ampliar con subtramas me resulta difícil. Es como meter ropa en una maleta que está repleta… Prefiero coger algunas acciones que me gustan y convertirlas en secuencias de escenas.

  9. Juanfra López 22 noviembre 2010 / 1:52 pm

    Ni que lo digas Javier, estoy ahora liado con mi primer largo y entre mis obsesiones están evitar llegar a los “lugares comunes”, usar continuamente elipsis para que sea el espectador el que rellene, y usar el diálogo para crear contrastes con las imágenes. El problema es que no salgo de las sesenta páginas…jiji. Saludos.

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