Historias de amor contemporáneas

Series como Dexter, Breaking Bad, CSI Las Vegas y Bones muestran historias de amor adultas

Los modernos Romeos y Julietas no pasan de ser un comentario a la hora del café:

—Mi sobrina fue con su novia al bautizo de mi nieto .
—Ah.
—Sí, una chica muy maja.

Si cambiamos a la novia de la sobrina por una persona de otra raza, otra religión o ‘clase social’, los comentarios serían parecidos “mientras sean buenas personas y trabajadoras…” Esto, que es bueno para los que se aman, es malo para los guionistas vagos.

Las historias de Romeos y Julietas suponen desafiar a los padres y a los poderes establecidos, figuras que han perdido gran parte de su autoridad. Los padres, como mucho, fastidian con sus comentarios del tipo: “Deberías haberte casado con…”

En estos tiempos, sólo es posible enfrentarse a la superficialidad. Un invitado a un talk-show dijo:

—No salgo con una tía fea porque pierdo caché.

… Con espectadores así, la mayoría de las historias románticas de ahora tienen dilemas estúpidos:

—Soy Michelle Pfeiffer, estoy estupenda para mis 50 años, ¿puedo salir con un chico que podría ser mi hijo?
—Soy una chica sosa que tengo que elegir quién me hace más gracia: el tipo de 300 o un rubiales que parece Tarzán.
—Soy un sinvergüenza que me he tirado todo lo que he podido, pero faltan diez minutos para el final de la película… Debo redimirme con la chica que se pone pajitas en los agujeros de la nariz.

Son ‘dilemas’ cuya resolución no suponen esfuerzos, no implican romper con lo conocido y lo establecido. La banalidad es el sello de la comedia romántica actual: sólo a un hombre desesperado podría ocurrírsele la historia de un ejecutivo cuarentón que se enamora de una colegiala que va en moto al instituto. (Un ‘caletón’ que el marketing convierte en “una historia de amor verdadera”).

Los guionistas poco creativos que escriben historias de amor acuden a otras épocas 0 convierten a Romeo y Julieta en vampiros y hombres lobos. Y si eso no funciona, se sacan un URST de la manga (el recurso más burdo para mantener a la audiencia pegada al sofá). ¡Basta!

¿Cómo podemos escribir una historia de amor contemporánea, que no sea tonta, que no insulte a los espectadores?

En la ficción, una historia de amor que se precie debe tener obstáculos. Cuanto más obstáculos superen los enamorados, mejor. Es un concepto de Perogrullo que las telenovelas explotan capítulo a capítulo. Sin embargo, las telenovelas están ancladas en otras épocas, con estrictos códigos de conducta, aunque se desarrollen en urbes modernas.

Las series de televisión norteamericanas, el último refugio del cine “de verdad”, nos dan algunas pistas:

EL MAYOR OBSTÁCULO PARA EL AMOR: UNO MISMO

Cuando no hay presiones familiares ni sociales ni religiosas, el mayor obstáculo es el propio personaje. Cosas como la falta de interés, el miedo, la pereza, el egoísmo, la cobardía, los trastornos mentales y las adicciones son obstáculos para el amor.

Nosotros, que necesitamos que el espectador empatice con el protagonista, elegimos el MIEDO y LA COBARDÍA. Son emociones que todos hemos tenido en una relación amorosa.

DEXTER: EL MIEDO A LO DESCONOCIDO

Nuestro querido sociópata Dexter tiene novia porque se supone que las personas normales tienen pareja. Escoge a Rita, una mujer maltratada que rehuye el sexo. Perfecto para Dexter, porque a él no le gusta el sexo.

… Estos personajes viven una historia de amor a contracorriente, a pesar de ellos. Para Rita, la intimidad sexual es dolorosa porque está asociada al maltrato. Para Dexter también supone un problema, porque el amor es un territorio desconocido: no sabe cómo actuar, qué máscara adoptar para seguir pareciendo normal.

Rita encarna otro miedo: el miedo a ser vulnerable. El amor supone bajar la guardia y confiar en el otro. En ocasiones, ese miedo, puede ser la salvación de una persona: le aparta de los egoístas, de los manipuladores, de los estafadores y los maltratadores.

GIL GRISSOM Y LADY HEATHER: MIEDO AL LADO OSCURO

Lady Heather es una dominatrix, uno de los personajes episódicos de CSI LAS VEGAS que más han cautivado a los espectadores . Es también la única mujer capaz de remover a Grissom por dentro.

El jefe de criminalística de Las Vegas se siente seducido por la inteligencia, la belleza y las artes amatorias de Lady Heather. Pero Grissom teme caer en el lado oscuro… y dejar de ser el que todos conocen.

TEMPERANCE BRENNAN (bones): MIEDO A SER EMOCIONAL

La antropóloga forense sabe qué es el amor y lo que se sufre cuando se pierde. En algún momento, decidió no volver a enamorarse. A diferencia de Rita (Dexter) no tiene reparos en embarcarse en relaciones, siempre que sean breves y superficiales, pero comparte el mismo temor: perder el control.

Temperance Brennan no teme ser dañada, se teme a sí misma, a su incapacidad para manejar las emociones. Ella es una estricta científica y sólo está cómoda con lo que entiende, con lo que puede desmenuzar y analizar. Y para su desgracia, los sentimientos no caben en una fórmula.

BREAKING BAD: EL SACRIFICIO

Se dice que el amor cambia a la gente: a los hombres los convierte en poetas y a Walter White en Heissenberg, uno de los narcotraficantes más buscado de Nuevo México.

Cuando amas, los sacrificios parecen pocos para proteger, cuidar y contentar a la persona amada. Walter White se convierte en un criminal para que, a su muerte, su mujer y su hijo puedan vivir con dignidad. Es un sacrificio que puede destrozar la relación con su esposa. White se convierte así, en un mártir del amor.

Ser o dejar de ser, amando o dejando de amar, es quizá el único dilema que merece la pena que resolvamos.

7 thoughts on “Historias de amor contemporáneas

  1. Fernando Hugo 28 noviembre 2010 / 5:48 pm

    A lo mejor es que lo de las relaciones amorosas nos coge “demasiado cerca”, y no somos capaces de convertirlo en historias. O tal vez serían ficciones muy intimistas para nuestras cadenas de televisión, o películas demasiado serias. Aunque tal vez el camino sea la comedia romántica, aunque en esto me da que no tenemos mucha tradición. ¿Te imaginas que los autores se fijaran en el cine clásico en este sentido? Quitando el aspecto social, que, insisto, puede que sea fundamental, los esquemas de la comedia romántica de toda la vida tal vez fueran una buena fuente de inspiración.

  2. Fernando Hugo 28 noviembre 2010 / 9:19 am

    Creo que puede explotarse demasiado eso de la Tensión Sexual no Resuelta (ignoraba yo el término, en su versión acrónimo), que se utiliza un tanto demasiado. Por ejemplo, en Bones. Puede que tenga que ver con el tiempo, o con la percepción del tiempo del espectador.

    En una película, un protagonista que venza su timidez, y se sobreponga a otros obstáculos como sus padres, o sus traumas (una ex), puede ser una evolucion muy brusca. En cambio, en Bones, por mucho que sepamos, y asumamos el posible obstáculos que es Brennan para ella misma, hay un momento en que ya nos molesta.

    Es ese riesgo que sucede cuando el espectador se pone “por encima” del personaje; que ya lo juzga, y no, simplemente, lo “sigue”. Ya te cansa, y al final hasta te cabrea.

    Por otro lado, creo que habría que separar “comedia” de “comedia romántica”. Los caminos que está experimentando o tanteando Judd Apatow (que no es santo de mi devoción, dicho sea de paso) pero que ya exploraron los hermanos Farrelly y otras cintas es la de incluir en las relaciones y la comedia un punto gamberro, deslenguado y nada almibarado.

    Aparte, quizás en el género de la comedia (romántica o no), el aspecto social sí que sea fundamental. Recuerdo que hace muchos años, leí un guión para una empresa, allá en Nueva York, sobre la usual sarta de confusiones y situaciones absurdas que se crean cuando un chico gay tiene que ocultarle a la madre su orientación durante su visita. Cuando entregué el informe, también se lo comenté a mi jefe. Le dije que no me resultaba creíble que alguien de 3o y pico años considerara eso como conflicto. Me dijo que tal vez no en Europa, pero que en Estados Unidos sí que era así.

    No sé si era verdad o no, pero tal vez los “conflictos” que se vivan durante una relación no sean los mismos en todas las latitudes. En muchas TV Movies nos cuentan la típica pareja americana que se divorcia porque él o ella se centran demasiado en su trabajo, un conflicto que, al parecer, es muy americano, muy luterano, muy protestante.

    No veo eso tanto en las ficciones españolas, ni siquiera en las adultas. Tal vez aquí nadie haya investigado aún de veras cuáles son los problemas de pareja con un mínimo de profundidad.

    • Javier Meléndez Martín 28 noviembre 2010 / 10:47 am

      Estoy de acuerdo, Fernando: Es preciso que los guionistas españoles observen y analicen las relaciones de pareja a su alrededor, en vez de tomar como referencia la ficción norteamericana.

      En el último episodio de Bones que vi, los ‘cerebritos’ decían que una mujer con estudios universitarios (la víctima) no tendría como novio a un inmigrante (el sospechoso). Desde nuestro punto de vista podría parecer una afirmación exagerada, pero quizá sea una postura aceptada por los espectadores norteamericanos.

  3. hermanbeiro 23 noviembre 2010 / 6:31 pm

    El amor es lo que realmente mueve al mundo, justo lo que hace que la trama continue hacia adelante, sin él estamos perdidos y entre todos hemos de fabricar mucho más.

    El Urst es innato en las personas como lo es la curiosidad o el gusto a lo prohibido y como bien decis las historias estan colmadas de ese misterioso sentimiento que domina a tantos y tantos personajes, por poner tan solo un ejemplo, pondré el de Quin Harris, el pendenciero piloto bebedor interpretado por el magistral Harrison Ford y Robin Monroe, la sofisticada editora de una revista de moda de New York que encarna Anne Heche.

    Estupendo artículo compañero. ¡Un fuerte abrazo!

    • Javier Meléndez Martín 23 noviembre 2010 / 6:45 pm

      Los URST son bonitos cuando nacen de los personajes, de modo natural, no de las imposiciones de los guionistas. Un buen ejemplo es el que mencionas.

      Te creía perdido; espero que tu guión siga adelante. ¡Un abrazo!

  4. phyde queso de cabra 22 noviembre 2010 / 12:59 am

    Qué bonita entrada; espectacular… Al respecto de URST populares, hace pocos capítulos que se resolvió el de House/Cuddy. Recuerdo, así de pronto, Remington Steele, Luz de luna (mítico), Candy Candy (ya te digo), Emergencias, todos los CSI´s, Dark Angel, Big Bang, Ally McBeal, The O.C., Betty la fea (cómo no), El pájaro espino (¿Cómo no?), Fortunata y Jacinta, Quo Vadis, Siete Vidas, Moonlight, joder, si hasta Mike Hammer tenía el suyo propio con aquella desconocida… ¿Me lo parece, o está en todas partes?
    Tengo que confesar que mi favorito es el de la primera temporada de Queer as folk entre Brian/Michael; los mismos personajes confiesan que nunca acabaron lo que empezaron en la adolescencia y eso, precisamente, es lo que les convierte en amigos del alma.
    Es cierto que los personajes que tienen problemas para vivir la relación amorosa que desean son más accesibles, más cercanos, más puros. Observamos cómo sufren, cómo se esfuerzan en seguir adelante. Es una cuestión de identificaciones mutuas. O, como dijo alguien, las personas se alimentan de lo que necesitan. Pues tomemos nuestra ración de frustración diaria, por favor, empaquetada con tramas interesantes y rostros guapos. De esta manera nos sentiremos un poco menos solos en el universo.

    Y sí que es cierto. Sólo hay un dilema.

    • Javier Meléndez Martín 22 noviembre 2010 / 12:12 pm

      Gracias, Phyde. Me gusta tu relación de URST de todos los tiempos y comparto lo que dices. Creo que todas las historias son historias de amor, aunque se disfracen de distintos géneros.

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