Disputas de pareja en el trabajo

Cuando dos personas comparten techo y trabajan juntas, las discusiones las pasean de un lugar a otro. No hacen compartimentos estancos: en casa se tratan los temas personales y en la oficina asuntos de trabajo. Una disputa de pareja o profesional surge en cualquier momento; quizá cuando menos lo espera cada personaje, y puede tener como origen cualquier nimiedad.

No deja de sorprenderme de que en algunas series españolas las parejas que trabajan en el mismo lugar, sólo discuten asuntos personales en el centro de trabajo… ¿Y en casa? En casa, no. ¿Discuten por el camino? En absoluto. Según estas series, una pareja que discute agriamente vuelve a su casa, cena, ve la tele y se va a la cama como si nada hubiera ocurrido dos horas atrás…

Antecedentes

Juan y María viven juntos y trabajan juntos en una cafetería.

DÍA 1

María quiere cortar con Juan. Durante distintos momentos, entre los cafés que sirve, quiere decírselo. Ella comienza diciendo: “Tenemos que hablar…” Sin embargo, no puede continuar porque siempre interrumpe algún cliente o algún amigote del chico. De modo que María no llega a decirle a Juan que está harta de la relación.

DÍA 2

María espera el momento propicio entre los cafés… Y quizá se lo dice. No hay tensión, aunque el piano quiera inducirnos a la lágrima. Ella se lo suelta y él se lo toma como un tipo duro. ¡Un momento! ¿Qué pasó en la casa? ¿Cenaron, se dijeron cosas bonitas, vieron un episodio de Bones y fueron a la cama? ¿Ella no encontró ningún momento para cortar la relación? ¿Tiene que esperar a decírselo durante la hora punta de los cafés?

Uno tiene la sensación de que la escena ha sido escrita para cumplir con el tramite de rellenar la escaleta porque los personajes son de puro relleno.

El editor de guiones de la serie podría argumentar que no hay presupuesto para otra localización, así que María y Juan siempre van a tratar sus disputas domésticas en el lugar de trabajo. La falta de presupuesto, ese sí que es un problema.

Qué hacer con una localización

No obstante, el editor de guiones y el escaletista/guionista encargado del capítulo podrían haber optado por otras opciones:

Opción 1:

María quiere cortar con Juan. Estalla. Rompe. No espera el “momento propicio”. Él o ella sale del centro de trabajo o se encierra en el baño. Estas cosas pasan.

Opción 2:

María llega al trabajo con los ánimos por los suelos. Juan llega poco después o resulta que fue a primera hora. Se tratan con distancia. Quizá ella se siente violentada y él confuso. No se hablan, apenas se miran, y les cuesta cruzarse una palabra. El espectador se sitúa al mismo nivel que los demás personajes y se pregunta qué pasó entre María y Juan. En algún momento, María cuenta a algún compañero o compañera de trabajo que rompió con Juan. Quizá es el jefe quién escucha la historia y se siente desconcertado y no sabe qué hacer ni qué decir.

Lo importante para el espectador no es ver cómo María corta con Juan. Lo importante es cómo vivirán consigo mismos y con sus emociones a partir de de la ruptura. Ahí está el verdadero trabajo del guionista: “documentar” el dolor.

5 thoughts on “Disputas de pareja en el trabajo

  1. phyde queso de cabra 1 octubre 2010 / 1:04 am

    Mostrarlo todo, como en Barrio Sésamo, en la misma baranda que oculta los palos de los muñecos. El método define el espectáculo, y el espectáculo define al espectador. Al final se trata de una pastilla para dormir masiva… ¿Para qué trabajar en la credibilidad, si no es necesaria para la supervivencia?

    • Javier Meléndez Martín 1 octubre 2010 / 5:24 pm

      “¿Para qué trabajar en la credibilidad, si no es necesaria para la supervivencia?”

      Buena reflexión, Phyde.

      Creo que lo importante al final del día es estar contento con lo que se ha hecho: ganar el sueldo para la familia o juntar un puñado de palabras y crear un hermoso haiku o haber aprendido a cocinar un pescado siguiendo una receta de Falsarius Chef.

  2. Fernando Hugo Rodrigo Blanco 30 septiembre 2010 / 12:38 pm

    Hablo, claro, de las series españolas: en House, por ejemplo, sí vemos el apartamentod de House; vimos, en su momento, el sitio donde vivían Chase y Cameron o la otra pareja que se formó durante la serie; hasta se ha visto el sitio donde vive Cuddy.

    Ahora bien, todo dependerá, digo yo, del tipo de personajes y del tipo de subtramas: en House, sólo ciertos capítulos se centran en las parejas, y es ahí donde viene bien usar esas localizaciones. Pero House vive solo, por ejemplo.

    Por otra parte, tal vez hayamos heredado, sin cuestionarlo, el modelo americano “protestante” y “calvinista”, donde el trabajo es lo más importante, es lo que te define, y la vida personal es algo que viene, de hecho, a desequilibrar ese espacio. Ese conflicto, es curioso, no es plenamente mediterráneo ni de la cultura católica (no de la española, sin duda) donde lo más interesante siempre nos pasa fuera de nuestros trabajos, a los que, además, no damos tanta importancia.

    De hecho, como digo, es algo sobre lo que reflexionar, porque esa intrusión de lo privado en lo público, de las emociones en el trabajo, no es tal en nuestra sociedad: si tuviéramos que elegir entre resolver un asunto importantísimo para nuestra empresa e irnos porque tenemos un problema en casa, con la pareja, o con la familia, yo diría que elegiríamos lo último, sin dudarlo.

    Excepto, claro, si nuestra trabajo tiene un “plus” de responsabilidad, como puede ser el de médico.

    Pero el resto de profesiones? Vamos, hombres; si media España está deseando que le den una baja a la primera de cambio. Jajaja

    • Javier Meléndez Martín 1 octubre 2010 / 4:54 pm

      Se echaba de menos tus comentarios por aquí, Fernando, siempre interesantes.

      Creo que el modelo americano “protestante” y “calvinista” que comentas está instalado en la vida común. Al menso así lo veo últimamente… Se reúnen cuatro o cinco amigos para tomar cervezas y en muchos casos pasan el tiempo quejándose de sus jefes, de sus empleos, de los compañeros o de los clientes (También pudiera ser que la crisis es lo que ha traído).

      La última frase me ha recordado a un tipo que me dijo: “El primer día en el trabajo me dijo uno como me podía escaquear. Eso es un buen compañero”.

  3. Fernando Hugo Rodrigo Blanco 30 septiembre 2010 / 12:31 pm

    Ten en cuenta que es un tema de presupuesto.

    En Hospital Central, usan sólo el escenario de urgencias (cada localización interior aparte es un gasto; prefieren las localizaciones exteriores para los accidentes o para mostrar cómo se daña el que será el futuro paciente), y por eso han de aprovechar.

Los comentarios están cerrados.