Casualidades y coincidencias

Bésame, tontoCuándo usarlas y cuándo no

Trabajo con otro guionista en una historia en la que un hombre encuentra a otro, al que odia, después de muchos años. Nos planteamos si el encuentro es el resultado de una búsqueda o de la casualidad.

Los espectadores aceptan que si alguien busca a alguien… acabe por encontrarlo. Es propio de las películas de venganza y de psicópatas obsesionados con sus ex parejas.

El problema está en usar la casualidad. Hay dos opciones: desarrollas dos o tres escenas para justificar la casualidad o te atreves a utilizarla sin rendir cuentas.

Nos damos cuenta que el espectador acepta las casualidades o las coincidencias que ponen en marcha una historia, por rocambolesca o extravagante que sea:

♦ ENEMIGO PÚBLICO: Un tipo cosido a balazos entra en una tienda de ropa y choca contra Will Smith, antiguo compañero de instituto. El moribundo entrega a Will un CD: “No dejes que cojan esto”. ¡Qué casualidad! Entramos en el juego porque los malos nos han fascinado con su tecnología y su crueldad.

♦ ROCKY: El campeón de los pesos pesados quiere luchar contra un pringado para promocionarse. Elige a un tal Potro Italiano… Aceptamos esto porque todos queremos una oportunidad…

♦ CASABLANCA: Ilsa entra en el café de Rick… Y aceptamos porque queremos saber por qué Bogarth echa pestes del amor y las mujeres. Los hermanos Epstein crearon entonces una frase que ha servido de excusa para muchos guionistas:

“De todos los bares del mundo, tenías que entrar en el mío”.

Lo cierto es que la mayoría de las veces el espectador no está interesado en saber cómo Mengano ha encontrado a Zetano después de muchos años.

Acepta que un tipo raro llame por teléfono a una buena esposa y madre, y la chantajee por algo sucedido antes de convertirse en la Sra. Johnson.

La comedia adora las casualidades y las coincidencias

♦ CUATRO BODAS Y UN FUNERAL está hecha a base de coincidencias. Se explica: El inglés y la norteamericana tienen amigos comunes. Esta película es un buen ejemplo de que, a veces, las coincidencias hay que provocarlas…

♦ BÉSAME, TONTO comienza con una increíble casualidad: Un cantante de moda (Dean Martin) se para en una gasolinera perdida donde hay dos estúpidos y avariciosos creadores de canciones amateurs. Además, uno de los tontos tiene a Kim Novak como esposa, un apetitoso cebo para Dean Martin. Billy Wilder & I.A.L. Diamond sacan pepitas de oro de esta situación.

Pero por favor, a la papelera secuencias como esta: La secretaria tira su café a un desconocido en la cafetería; más tarde descubre que ese tipo es su nuevo jefe.

Otras veces, las coincidencias y las casualidades a mitad de la película pueden ser irritantes:

♦ CORTINA RASGADA: Un profesor de física norteamericano huye de la policía de Alemania comunista. En una cafetería encuentra a una alemana pro-inglesa que le ayudará a escapar. ¡Vaya hombre!

La duda persiste: ¿Encuentra el personaje X al personaje Z por casualidad? ¿Es necesario desarrollar dos o tres escenas previas para justificar esa coincidencia? ¿Es mejor no explicar nada? Creo que ante la duda, cuanto menos se explique, mejor

El personaje X se acerca al personaje Z: le habla del pasado. No se explica de dónde viene X. A partir de ahí comienza la historia.

¿Qué pensáis vosotros?

6 thoughts on “Casualidades y coincidencias

  1. Daniela Roitstein 18 marzo 2011 / 2:22 pm

    Yo creo que el pacto tácito de credibilidad funciona en el cine y los espectadores lo aplican inclusive a las casualidades más inverosímiles. Principalmente, porque en la vida real todos hemos tenido alguna.

    • Javier Meléndez Martín 19 marzo 2011 / 11:39 am

      Buena apreciación, Daniela. Aún así, los guionistas debemos tener cuidado al utilizar las casualidades para que los espectadores más exigentes no consideren que hacemos trampas.

  2. Fernando Hugo 5 julio 2010 / 9:30 am

    Javier, sólo un comentario rápido. No sé qué le sucede a tu blog, pero no renueva los artículos más recientes en mi blogroll. O sea, me aparece algo que escribiste hace bastante. Sólo lo comento para ver si puedes arregrarlo.

  3. Fernando Hugo 28 junio 2010 / 8:10 pm

    La verdad es que no das muchos detalles, y así es difícil pensar una posible respuesta. Depende de cuándo ocurra el encuentro. Tal vez muy al principio, coja al espectador por sorpresa, y puede que eso facilite su “perdón”. Depende también del género; si es un drama o una comedia. En la comedia, creo, las casualidades se aceptan como parte del juego.

    • Javier Meléndez Martín 29 junio 2010 / 3:58 pm

      “Tal vez muy al principio, coja al espectador por sorpresa, y puede que eso facilite su ‘perdón'”. Un buen consejo, Fernando.

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