Diálogos: La buena educación

Elimina la buena educación de los guiones

Tarantino pone a sus personajes a dialogar de cafés y de hamburguesas, y funciona. ¿El truco? Hablan pistoleros. Pensamos: “¡Esos tipos hablan como yo!” Con estos diálogos Tarantino “humaniza” a sus personajes.

Sin embargo, otros guionistas debemos tener cuidado a la hora de escribir diálogos “realistas”: corremos el riesgo de aburrir al espectador.

Tenemos que PODAR LOS DIÁLOGOS. ¿Cómo? Para empezar, eliminamos la buena educación. Es admisible, como mucho, un “hola-hola” o un “buenos días-buenos días”, e inmediatamente pasar a lo importante, como vemos aquí:

Llaman a la puerta. Juan abre
EJEMPLO 1
… EVA está al otro lado, con un abrigo rojo hasta los pies, con una sonrisa seductora y una botella de champán.
EVA: Hola…
JUAN: Hola…
EJEMPLO 2
… PEDRO está al otro lado, muy serio.
PEDRO: Hola.
JUAN: Hola.
PEDRO: Traigo lo que me pediste…
EJEMPLO 3
… ALICIA, una jovencita de 19 años que muchos hombres querrían tener por vecinita.
ALICIA: ¡Hola!
Juan, con los ojos como platos.
JUAN: Hola.
ALICIA: Acabo de mudarme enfrente.  Y… he pensado… si podrías ayudarme a subir un sofá…
***
Pero, en la mayoría de las escenas, es mejor prescindir del protocolo y comenzar en medio de la acción (“in media res”, dicen los manuales de guión):
INT. PISO DE JUAN –NOCHE

¿Y vosotros? ¿Abusáis de la “buena educación” en vuestros guiones?

*

7 thoughts on “Diálogos: La buena educación

  1. Diego Fdez. Sández, autor teatral 3 febrero 2012 / 7:30 pm

    En mis obras aparece mucho la forma de cortesía del “usted”. Pero, claro, es lo que tiene el que mis obras de teatro preferidas estén escritas entre los años 20 y 60 del siglo XX…

    • Regla 6 febrero 2012 / 10:08 pm

      ¿Trata de insinuar que las escenas cotidianas y sociales que se escriben en pleno siglo XXI han eliminado esa forma de cortesía? Pienso que en muchas situaciones se sigue requiriendo ese tratamiento, aunque sea de forma implícita.

      • Javier Meléndez Martín 7 febrero 2012 / 8:23 am

        Hola, Regla,

        No insinuo que se ha eliminado la cortesía. Sugiero que, siempre que sea posible, se eliminen las escenas como la que aparece tachada. Todos los productores para los que he trabajado ficción (una serie y una tvmovie) decían:

        “Nada de entrar lento. Como mucho un “hola-hola” o “buenos días-buenos días” y luego entrar a saco”.

        Y tenían razón.

        Es lo que ocurre en cualquier película o serie de ahora y de antes. Se podría permitir una excesiva cortesía si la cámara muestra otras cosas, como la dirección de los ojos de los personajes. O estamos en un tono de comedia y jugamos con los gestos y las acciones.

        • Regla 7 febrero 2012 / 10:24 pm

          Disculpe, Javier, la insinuación de que se hubiera eliminado esa forma de cortesía, me parece que corresponde a Diego. Por eso, ante la duda, le he preguntado. En realidad, estoy completamente de acuerdo con el post y con los ejemplos que señala.

          • Diego Fdez. Sández, autor teatral 7 febrero 2012 / 11:00 pm

            A ver: el “usted” se usaba con frecuencia incluso entre gente joven hace bastantes años… Hoy día, salvo en ciertas situaciones, dos jóvenes, aunque no se tengan confianza, se hablarían normalmente de “tú”. Por eso decía que, al ser uno un habitual lector de comedias teatrales de los años 20-60, tiendo a usar bastante la forma “usted” en los diálogos de mis obras de teatro.
            Eso sí, el comentario de Javier me parece muy interesante.

          • Javier Meléndez 7 febrero 2012 / 11:02 pm

            Mis disculpas, Regla. Qué torpe he sido al no observarlo.

    • Javier Meléndez Martín 7 febrero 2012 / 8:29 am

      Hola, Diego,

      No es malo usar el “usted” ni el “vos” ni lo que corresponda a la época o situación. Lo malo es usar demasiada cortesía. Es decir, entrar tarde en la escena porque hay demasiado formulismo. La escena tachada es el ejemplo. Se puede empezar así, por ejemplo:

      –Buenos días, don Anselmo.
      –Buenos días, Damián.
      –Quería preguntarle una cosa.
      Don Anselmo asiente.
      –Usted sabe que…

      Y ya se entra en la escena. El problema es el “quiere café”, “¿cómo está la mujer?” “¡y qué tal la pierna?”. Es decir, un parloteo que retrasa lo que verdaderamente importa en la escena. El productor o analista de guión contratado por la productora suele pedir que se tachen. Por supuesto que se puede usar la cortesía, pero con moderación. Cuanto antes se entre en una escena, mejor.

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